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Quiénes son los dos acusados por el crimen de Federico Martín Aramburú
Loïk Le Priol y Romain Bouvier son los principales acusados por el homicidio de Federico Martín Aramburú, el exjugador de rugby argentino que fue acribillado a balazos tras una discusión en un local gastronómico en Francia. La segunda jornada del juicio por su homicidio se desarrolló este martes en el Tribunal de la Corte en lo Criminal de París.Un noticiero de la televisión francesa difundió esta semana las imágenes previas al asesinato, cuando Aramburú se encontraba comiendo junto a su amigo Shaun Hegarty en Le Mabillon, barrio parisino de Saint-Germain, en marzo de 2022. Allí se enfrascó en una discusión con dos hombres que se ubicaban en una mesa contigua. El intercambio verbal terminó en una agresión física. En un momento determinado, se desafiaron a pelear sobre el boulevard y el enfrentamiento escaló a golpes, patadas y empujones, que finalizaron cuando personal del restaurante intervino y uno de los dos franceses mostró una pistola automática. El pedido del CASI antes del juicio por el asesinato de Federico Martín AramburúMás tarde, Aramburú y Hegarty —socio comercial y también excompañero en el club Biarritz Olympique— caminaban por el boulevard Saint-Michel rumbo al hotel cuando se les acercó por detrás una camioneta Jeep, de la que bajaron dos hombres. El primero, identificado como Romain Bouvier, sin mediar palabra, disparó dos veces contra el argentino. Una bala le impactó en el muslo y otra en el costado. Ahí fue cuando Loïk Le Priol agarró el mismo arma, lo persiguió a pie y le disparó seis veces. Recibió cinco impactos en la espalda mientras intentaba huir. El argentino murió en el lugar antes de poder recibir asistencia médica.La pelea previa entre Aramburú y los atacantes franceses Le Priol, de 32 años, y Bouvier, de 34 años, fueron acusados por el asesinato por el Tribunal de Apelación de París. Quiénes son los dos acusados por el crimenLe Priol tiene una larga lista de antecedentes: figuraba en el registro S de presuntos terroristas y es conocido por sus vínculos con grupos neofascistas. Fue expulsado en segundo año del colegio elitista Notre-Dame d’Orveau por acusaciones de agresiones contra sus compañeros. Es excomando de la Marina y fue apartado del Ejército por actos de violencia. Había sido repatriado de Yibutí dos años antes de su expulsión por sufrir un trastorno de estrés postraumático severo, indicó su pericia psicológica en el juicio. En junio de 2022 fue condenado a cuatro años de prisión -dos de ellos en suspenso- por participar en la tortura de un antiguo presidente del grupo de ultraderecha Unión de Defensa (GUD) -que ocurrió en 2015-. En ese mismo año, alegó sufrir un grave accidente de auto y un aumento de la ansiedad tras el estallido de la guerra en Ucrania. Tras el asesinato de Aramburú, huyó y fue detenido cuatro días después en la frontera entre Hungría y Ucrania. Durante su declaración en la audiencia, admitió disparar contra Aramburú, pero dijo hacerlo por legítima defensa. Bouvier, por su parte, también forma parte de la ultraderecha local. El antiguo estudiante de la Universidad Paris-Assas fue condenado en junio de 2022 a cinco años de prisión —tres de ellos en suspenso— por el mismo caso de tortura que su colega.Tras disparar contra el argentino, se ocultó durante varios días en un hotel de Sablé-sur-Sarthe, antes de ser arrestado por la Brigada de Búsqueda e Intervención (BRI, en francés) de Nantes el 23 de marzo de 2022. Durante el juicio, Bouvier fue interrogado sobre los numerosos objetos que fueron incautados en su domicilio: una decena de armas de fuego, más de 1200 municiones, una estatuilla de Adolf Hitler, un disco vinculado a la organización de estudiantes de extrema derecha radical Grupo Unión Defensa (GUD) y un ejemplar de Mein Kampf. En su declaración, se describió como un fanático de las armas antiguas, las cuales coleccionaba, y por el tiro. Esta última actividad la practicaba varias veces al año en la propiedad privada.Desde su arresto, ambos acusados permanecen bajo prisión preventiva. Para Le Priol, los primeros meses fueron de aislamiento total: más de un año encerrado en su celda 23 horas al día, incomunicado y bajo estricta vigilancia. Una medida excepcional, reservada para los detenidos más peligrosos. Bouvier, asimismo, fue trasladado a un módulo de máxima seguridad. Aunque están separados, los dos permanecen bajo estrecha vigilancia.
Fuente: La Nación Deportes