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Colapinto: la oportunidad desperdiciada de pulsear con los gigantes y una exigencia que no debe convertirse en un riesgo
Para los pilotos, cada gran premio representa una pulseada contra el cronómetro, los rivales de la grilla, el compañero de garaje y también con uno mismo. Cada vuelta es un reto y en la siguiente el desafío aumenta con el único objetivo de mejorar, enseñar que el rendimiento es superior. En el circuito de Monza, durante el Gran Premio de Italia, Franco Colapinto dejó entrever que dilapidó una oportunidad, después de protagonizar un despiste en la variante Lesmo, que lo hizo retroceder del tercero al 16° puesto. Para el pilarense, la remontada que lo depositó en el 9° casillero del clasificador, con el que rescató dos puntos, no se enseñó como un aprobado, no fue un mérito. La frustración lo envolvió y es una muestra de la carga y la exigencia que sobrellevan los jóvenes en la Fórmula 1. Un mandato bajo el que se rigen desde los días en karting, aunque en la cúspide del automovilismo la norma adquiere una dimensión desmedida: nadie puede fallar, aunque el hombre y la máquina conviven con el error.“Desaproveché una oportunidad muy importante para el equipo y para mí. Fue una carrera dura. Muy frustrante. Estoy triste por eso. Una gran carrera y un gran error”, el autocastigo que se infligió Colapinto, que reflejó que debajo del casco hay sentimientos que viajan más rápido que el coche y que los pilotos no son robots. El pilarense no escuchó la enumeración de reconocimientos, la coraza se cayó y afloró la emoción, la voz entrecortada, las lágrimas de insatisfacción. La decepción tiene una razón: era el momento de medirse con los mejores y con un auto con el que podía defenderse y atacar durante algunas vueltas. No más que eso, porque su compañero de equipo, Pierre Gasly, con una experiencia mayor, de 190 grandes premios, y que registró en Monza su primera pole, fue cayendo en el clasificador hasta detenerse en el séptimo puesto. Pero el error en Lesmo impidió porfiar lugares y esa es la desilusión. View this post on Instagram La fragilidad y la ausencia de aceptar los múltiples aspectos positivos, desde las dos largadas, los sobrepasos, la remontada con un auto herido por el paso por la grava... se escondieron debajo de la gorra azul de Alpine. Las palabras de aliento fueron rechazadas. Lo intentó el ingeniero Stuart Barlow, tras cruzar la línea de meta: “No te disculpes más, todo esto lo hacemos juntos. Lo que has hecho es mega. Deberías sentirte orgulloso de tu recuperación”, apuntaló el británico, en la radio. Exigente, de bajar la efervescencia para no perder las riendas y de dar una palmada y un abrazo en los pasajes de desazón, Flavio Briatore sacó a relucir su rol paternal. “Los dos pilotos hicieron un trabajo fantástico durante el fin de semana. Fue estupendo que Pierre [Gasly] pudiera disfrutar de su momento con el equipo ayer [por el sábado, tras marcar la pole], y Franco realizó una carrera brillante para remontar y sumar puntos valiosos para la escudería”, analizó el italiano, asesor ejecutivo de Alpine.La tristeza de Monza tendría que actuar como un aprendizaje, no una carga. Arvid Lindblad, con Racing Bulls, fue el único de los pilotos que son rivales directos de Colapinto que terminó delante del argentino. La Fórmula 1 destacó el doble sobrepaso sobre Oliver Bearman (Haas) y Gabriel Bortoleto (Audi), en la recta principal, apenas finalizó el Virtual Safety Car y antes de la bandera roja, por el accidente de Charles Leclerc (Ferrari) superó a Oscar Piastri McLaren). En la segunda largada, doblegó a Max Verstappen (RBR)... This double overtake 😮💨As the VSC ends, @FranColapinto is on it immediately! 👏#F1 #ItalianGP pic.twitter.com/YOAilyum5L— Formula 1 (@F1) September 7, 2026En el pasado, durante su irrupción en Williams, hizo una presentación que sorprendió y más tarde el jefe de la escudería de Grove, James Vowles, opinó sobre los motivos de la sucesión de despistes y accidentes que protagonizó en San Pablo –en la qualy y en la carrera- y en Las Vegas, en la Q2 de la prueba de clasificación. “La presión estaba sobre sus hombros. ¿Desconcentrado? No, pero cuando deseas algo con tanta intensidad, a veces no logras rendir en el mismo nivel en que lo venías haciendo. En ese momento, él necesitaba demostrarle al mundo que era suficientemente rápido para ganarse un lugar en la F.1 el siguiente año”, explicó el ingeniero hace un tiempo en el podcast Beyond the Grid.Esa situación no se repite en el actual escenario, porque Colapinto fue confirmado para 2027 como piloto de Alpine, equipo con el que iniciará por segunda vez el calendario desde los tests de pretemporada. Vowles manifestó que sigue en contacto con el pilarense –Williams lo cedió a préstamo, mediante un acuerdo multianual, de cinco años-: “Estoy orgulloso de lo que está haciendo en Alpine. Ya veremos qué nos depara el futuro, pero él es piloto de Alpine y ahí es donde está su futuro”, reveló antes de arribar a Monza el hombre que le dio el espaldarazo y eligió para reemplazar a Logan Sargeant para las últimas nueve fechas de 2024. La exigencia y elevar la vara es parte de la formación, pero confundirse y quedar enredado puede amenazar y condicionar el futuro.¡Una verdadera pena! Franco Colapinto había movido bien, superó a Verstappen en la largada pero terminó perdiendo muchas posiciones tras sufrir un despiste.📺 #ItalianGP | Toda la temporada de #F1 por #DisneyPlus Plan Premium pic.twitter.com/NCsjlm4SBv— SportsCenter (@SC_ESPN) September 6, 2026“Pasé cuatro autos de los equipos top en las largadas. Al tomar más riesgos y estar ahí arriba con ellos, no te das cuenta de que en realidad no es tu pelea”, es la frase con la que recuperó la estima, después de manejar 47 de las 53 vueltas mortificándose por ese error que lo llevó fuera de la pista. La Fórmula 1, el automovilismo de elite, en el que las diferencias se miden en milésimas de segundo y las oportunidades para más de la mitad de la grilla son pocas, la presión para rendir siempre al límite es agobiante.
Fuente: La Nación Deportes