Economía
BASF evalúa invertir más en el negocio de semillas de soja en el país y espera la definición de “un factor clave”
La alemana BASF, una de las empresas más grandes del mundo que tiene entre sus negocios a la agricultura, “evalúa nuevas oportunidades de inversión” en el negocio de semillas y traits [eventos] de soja en la Argentina. De todos modos, en la compañía señalan que para “acelerar” la llegada de las nuevas inversiones será “un factor clave” avanzar en una regulación moderna para proteger la propiedad intelectual. La novedad se conoció en el marco de una consulta que LA NACION hizo en la compañía. En el país está abierta una negociación entre productores y la industria semillera para actualizar la normativa de semillas y considerar, bajo circunstancias que están en debate, el pago por el uso propio. El uso propio es un mecanismo por el cual un productor se guarda para semilla parte de la cosecha de soja y la vuelve a utilizar en la siguiente campaña. Está contemplado por ley. No obstante, se está buscando acotarlo y que se pague por el uso propio. En tanto, el Gobierno se comprometió a enviar al Congreso el tratado de adhesión a UPOV-91, un acuerdo internacional que mejora la protección para las empresas, con la posibilidad de que si el productor no reconoció la propiedad intelectual en el momento de la compra de la semilla lo realice luego en lo producido. Fallo histórico: tras nueve años de litigio, la Justicia ordenó reparar un camino rural en un partido bonaerenseSegún la compañía, BASF Soluciones para la Agricultura posee un pipeline global con un potencial de ventas incrementales superior a 7500 millones de euros en productos y soluciones previstos para su lanzamiento hasta 2035. En la Argentina está en soja, maíz, trigo y girasol. En soja puntualmente posee la marca de semillas Credenz que, indicó, se desarrolló para “ofrecer genética de alto rendimiento, calidad y adaptación a distintos ambientes productivos”. En este contexto, desde la firma a nivel global dijeron a este medio que prevén unos 200 lanzamientos en América Latina hasta 2035. Estos incluirán protección de cultivos, tratamiento de semillas, biotecnología y herramientas digitales, según se explicó.En tanto, en lo que hace al negocio de semillas de soja en el país, Aimar Pena, gerente de Marketing de Semillas y Traits, contó: “La compañía también evalúa nuevas oportunidades de inversión para fortalecer su negocio de semillas y traits [eventos biotecnológicos] en la Argentina”. Y señaló: “En este marco, considera que avanzar hacia una regulación moderna, con reglas claras para la protección de la propiedad intelectual —en línea con UPOV 91— será un factor clave para acelerar la llegada de nuevas tecnologías al mercado local”.Ganadería: comenzó un nuevo ciclo con una estructura profundamente diferentePena insistió en la necesidad de avanzar en un marco que impulse la inversión. “Desde BASF creemos que avanzar hacia un marco moderno, equilibrado y con reglas claras es clave para impulsar la inversión, proteger la propiedad intelectual y promover una agricultura más productiva y sustentable”, indicó. Añadió: “BASF tiene un fuerte foco en inversión en el negocio de semillas & Traits. Estamos trabajando para contar con las aprobaciones junto a las instituciones globales y locales, sin embargo, seguimos expectantes de estos avances a nivel local para traer estas innovaciones al mercado”. En opinión del ejecutivo de la compañía alemana, hay un “gran momento” para avanzar en acuerdos que faciliten la llegada de nuevas tecnologías. “La Argentina mostró que a partir de la autorización de la biotecnología en la década del 90’ el salto productivo fue significativo, ya que el productor argentino adopta rápidamente las innovaciones. Por eso vemos que estamos en un gran momento para lograr acuerdos con el sector que nos permitan traer nuestras innovaciones, como son Nemasphere, HT4 y HT5”, expresó. En rigor, la empresa apunta a productos con hasta cinco modos de acción diferentes de herbicidas para el control de malezas en soja o el control de nematodos en este cultivo. Vale recordar que en 1996 se aprobó el primer evento transgénico en soja en la Argentina, la soja RR, resistente al herbicida glifosato. Ese producto marcó un antes y un después en la época para el control de malezas. Pena dijo que en la firma están “confiados en estos avances para lanzar todas las innovaciones desarrolladas para nuestro mercado”.
Fuente: La Nación