El mail que parecía falso y llevará a jóvenes de Mar del Plata y Tandil a Nueva York para representar al país en la ONU

MAR DEL PLATA.- En tiempos de engaños y estafas digitales, la nota que llegó por correo electrónico, con membrete de la World Federation of United Nations Associations (Wfuna), generó dudas y, por qué no, algo de desconfianza. La verificación abrió paso primero a la ilusión y luego, tras el contacto virtual “cara a cara”, a la certeza: la invitación a un grupo de jóvenes de Mar del Plata y Tandil para viajar a Nueva York y participar, en febrero del año próximo, por la Argentina en el Modelo Global de Naciones Unidas, que en esta oportunidad reunirá a 1700 participantes de casi un centenar de países.El grupo está compuesto por cinco alumnos de cuarto año del Instituto Juvenilia, una reciente egresada de ese establecimiento y tres ganadores del Modelo de Naciones Unidas Regional (Monur), que durante los últimos años se destacaron en esta experiencia de asumir roles diplomáticos, representar a distintos países y culturas y participar de intensos debates como si el futuro de las banderas que defienden estuviera en juego.“Monur marcó toda mi adolescencia. Cada vez que participé salí distinta, mejor, y fue un puente para formarme como persona”, cuenta a LA NACION Lola Carreras, ganadora en 2025, actual estudiante de Derecho y quien viajará a Nueva York como delegada de este grupo desde su rol de tutora del taller de debate del Instituto Juvenilia, tarea que comparte con Lucas Cidañez, ganador de Monur en 2022, que también será parte del viaje. Ambos son egresados del Colegio Illia, dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata.Mercedes Sisterna y Luciana Scherbarth son abogadas, fundadoras y coordinadoras de Monur, que desplegó gran parte de esta propuesta en la provincia de Buenos Aires y acerca a los estudiantes al mundo de las relaciones internacionales. Lo implementaron hace 13 años. El participante ganador recibe como premio un viaje a Colombia.“Nos sorprendió la invitación hasta que confirmamos que era real. Es una gran noticia porque, además de ser una enorme oportunidad, el modelo al que nos invitan es el que más se parece al funcionamiento de la ONU”, explicó Sisterna a LA NACION. La agenda los tendrá allí entre el 11 y el 15 de febrero. Las sesiones se realizarán en dos hoteles y en el propio recinto de la ONU.Los desafíos son grandes y la preparación, exigente. A modo de ejemplo, Lola ganó como mejor delegada en representación de Rusia dentro del Consejo de Seguridad, con temas complejos para abordar y defender: inmigración, el Ártico y ciberseguridad. Ignacio Menéndez Perone tiene 16 años, cursa 5° año en el Colegio Aprenderes de Tandil y ganó la última edición de Monur, en la que se debatieron asuntos tan sensibles como la relación entre Irán y Estados Unidos, el Mar de China Meridional y la no proliferación de armas nucleares.María Victoria Mastrángelo Moreno, Ivana Sol Giacomini, Alejo Villar, Juana Tejedo Vita y Caterina Del Dago ya están entre 4° y 6° año y son los más jóvenes del grupo que viajará. Todos cuentan con la experiencia adquirida en el Instituto Juvenilia, que mantiene este modelo de debate como taller obligatorio durante 2° y 3° año del nivel secundario. Allí incorporan códigos de vestimenta y comportamiento, reglamentos y hasta un sistema de sanciones frente a incumplimientos. A ellos se suma Ernestina Villar, egresada del colegio y actual estudiante de Relaciones Internacionales.Ivana y María Victoria ya dejaron atrás el rol de delegadas y ahora están del otro lado, al frente de las sesiones y, por iniciativa propia, cada vez más comprometidas con este formato. “Nos gusta debatir. Ganamos una edición de la Liga de Debate que nos llevó a participar en la Cámara de Diputados y fue genial”, contaron a LA NACION. “Este año pedimos participar como jurados y es increíble que ahora tengamos la chance de vivirlo en la propia ONU”, agregaron, ilusionadas con el viaje.Juana, Caterina y Alejo terminaron en diciembre el taller obligatorio y, entusiasmados con la experiencia, decidieron continuar. “Quería seguir debatiendo. Aprendí mucho y me incentiva a mejorar en Monur”, cuenta Juana. “Gané la edición de 3° en el colegio. En Monur fue un crecimiento para todos porque hay chicos más grandes y es increíble pensar que nos eligieron para este viaje a Nueva York”, confiesa Caterina, que ya empieza a perfilar su futuro hacia las relaciones internacionales. “A mi hermana siempre le fue muy bien. Me aconsejó prestarle mucha atención al modelo y también me ayudó mucho la experiencia de la Liga de Debate, que es otro formato más local, pero que te lleva a defender posturas que a veces son contrarias a las propias ideas”, explicó Alejo.Sisterna destaca el ejercicio intelectual que implica participar de estos modelos porque obliga a esa disociación del pensamiento. “Se trabaja esa capacidad, que es lo más complejo, porque lleva a pararse muchas veces en posiciones antagónicas a las propias creencias”, señaló sobre una habilidad que se entrena día a día en el formato de taller y se pone en práctica durante las competencias. La experiencia también favorece el desarrollo de la oratoria, la capacidad de hablar en público, el conocimiento de otras culturas y, como en este caso, la posibilidad de vivir experiencias diplomáticas a otra escala.Cómo se preparan para febreroA los tutores les corresponderá ahora preparar al equipo para una instancia en la que aún no saben qué rol les tocará desempeñar, a quién representarán ni qué temas deberán abordar. Hasta ahora carecen de esas precisiones, que podrían llegar en los próximos días. Mientras tanto, avanzan con la preparación en idioma inglés, con especial énfasis en el lenguaje técnico. “Como ocurre en la Asamblea General de la ONU, salvo la apertura y el cierre, que cuentan con traducción simultánea, el debate será íntegramente en inglés”, advierte Cidañez, el más experimentado de la delegación.El grupo ya comenzó con la preparación académica para el desafío que se viene y, en paralelo, busca reunir los recursos necesarios para concretar el viaje. La invitación les garantiza la participación, pero cada delegación debe asumir los costos de traslado y estadía. “Cuando llegó la invitación la respuesta fue sí, pero después vino la pregunta de cómo”, dice Sisterna. Por eso buscan sumar aportes de empresas e instituciones que puedan colaborar con esta experiencia.Por lo pronto, comenzaron a recibir reconocimientos institucionales. La Secretaría de Educación municipal declaró de interés la última edición de Monur y, de cara al viaje a Nueva York, el Ente Municipal de Turismo y Cultura (Emturyc) los distinguió como embajadores turísticos.

Fuente: La Nación