Bernardo Stamateas, psicólogo: “No te involucres en situaciones en las que no hay nada que ganar”

Todos conocemos personas con las que es más difícil relacionarse, ya sea que se trate de la pareja, los hijos, los padres, un amigo, un jefe o un socio. Hoy quiero invitarte a analizar algunos de los principales rasgos de estas personas y, sobre todo, cómo podemos llevarnos bien con ellos sin perder la paz en el intento. Comencemos…La persona controladoraEs aquella a la que le gusta sentir que todo está bajo su dominio y suele ser muy ordenada. Controla el horario, la ropa, la comida y todo lo que está a su alrededor. Necesita saber qué va a pasar y cómo van a suceder las cosas. ¿Qué le sucede al controlador? Le cuesta delegar porque tiene poca tolerancia a la incertidumbre. Necesita tener todo previsto y bajo control, pero también debemos aprender a convivir con lo que no sabemos, con aquello que no podemos prever y que escapa de nuestras manos.La persona criticonaEs experta en ver el error ajeno: lo que se hizo mal, lo que falta, lo que podría haberse hecho de otra manera. Tiene una gran habilidad para encontrar hasta el más mínimo detalle… y criticarlo. Pero la crítica constructiva no existe. ¿Por qué alguien vive criticando? Muchas veces, porque es una forma de defensa frente a una autoestima frágil. El yo débil critica. El yo seguro, no. También, muchas veces, le persona que vive criticando lo hace porque se siente frustrada con su propia vida. La persona que se victimiza“Yo sufrí mucho”, “A mí nadie me entiende”. Aquel que recurre a la victimización está buscando protección. Los demás siempre tienen la culpa de todo: la pareja, los políticos, las circunstancias. Esta persona no asume su responsabilidad porque en realidad no creció y, como consecuencia, le cuesta pasar a la acción. Pero los problemas se resuelven accionando. La persona explosivaEs aquella que se desborda. ¿Y qué hace? Desde gritar hasta romper cosas. También puede morderse los nudillos o comerse las uñas. Es alguien que reacciona con una intensidad desproporcionada ante las pequeñas frustraciones. Un pequeño o simple cambio de planes lo hace reaccionar. El problema del explosivo es que no puede regular su emoción y termina liberándola de una manera impulsiva, actuando como un niño.La persona manipuladoraEs aquella que transmite miedo y culpa. La que te halaga para manipularte y te hace sentir responsable a vos de su propio malestar. No les echa la culpa a los demás todo el tiempo (como la víctima), sino a alguien en particular: “Yo exploté porque vos me trataste mal”. En general, el manipulador te hace sentir culpable de algo que no hiciste.La persona dependiente“No me dejes”, “¿Por qué no me respondiste el wasap?”. Son frases comunes de alguien que le tiene miedo al abandono. Como siente que no tiene autonomía y que no puede manejarse por sí mismo o sí misma, necesita depender de otra persona para sentirse seguro frente a la vida.Entonces, ¿qué deberíamos hacer con la gente complicada? Te comparto algunas técnicas1. Comprender antes de reaccionarLa mayoría de estas personas actúan bajo un mecanismo de defensa. No deberías justificar ni minimizar su conducta; pero, si tomás todo lo que hacen como algo personal, te va a afectar. Solo se trata de una manera de vivir. 2. No contagiarseNo hagas de espejo del otro. ¿Qué significa? Que, si te critican, criticás; si te manipulan, manipulás. Como decía el gran rey Salomón: “No le respondas al otro con su necedad, para que no seas vos también necio”. Cuando uno copia el comportamiento negativo de los demás, se termina intoxicando.3. Fijar límites clarosNo es necesario gritar ni dar largas explicaciones. Una frase breve, como “gracias, dejámelo pensar” o “yo lo veo de otra manera”, te permite no depender de la aprobación de tus críticos.4. No buscar ganarse su afectoEs importante no caer en la necedad de buscar el afecto y la aprobación de la gente problemática. Si entramos en ese juego, pueden terminar manejándonos como un “yo-yo”. Te van a probar, como suelen hacer los maltratadores.5. Realizar una pausa psicológicaCuanto más sientas la urgencia de responder, hace silencio. Esperá un tiempo considerable para que el pico emocional intenso descienda. No respondas con rapidez. Porque, cuando la emoción se enfría y baja, podemos ver la situación de otra manera y pensar mejor qué queremos decir. Y recordá: la escucha estratégica también es una herramienta de victoria.Las personas complicadas muchas veces te invitan a subir al ring y participar de su pelea; pero, aunque ganes esa batalla, podés terminar perdiendo, porque quizás nunca fue una batalla que elegiste. Por eso, escogé tus batallas. No te involucres en situaciones en las que no hay nada que ganar y donde lo único que buscás es demostrar que tenés razón.

Fuente: La Nación