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Quién es Ulrich Siegmund, el nuevo líder de la extrema derecha de Alemania
BERLÍN.– Uno de los observadores más preocupados por el avance de la ultraderecha en Alemania lo define como una especie de “Robin Hood de derecha” para su pueblo. La imagen, quizás más elocuente que muchos análisis, ayuda a explicar cómo Ulrich Siegmund, una de las figuras emergentes de Alternativa para Alemania (AfD), consiguió este domingo una victoria histórica en Sajonia-Anhalt y asestó un duro golpe al partido del canciller Friedrich Merz.AfD se impuso con el 43,8% de los votos, más del doble que cinco años atrás, y dejó muy atrás a la Unión Demócrata Cristiana (CDU), que gobierna el estado desde hace 24 años y cayó al 17,2%. El partido quedó, sin embargo, a tres escaños de la mayoría absoluta que le habría permitido formar por sí solo el primer gobierno estatal de ultraderecha de la Alemania de posguerra.“Hemos hecho historia”, celebró Siegmund, de 35 años, quien aseguró que los votantes habían enviado un mensaje claro de que “las cosas no pueden seguir así”. Y aprovechó para cargar contra el jefe del gobierno: “Un muy buen promotor de campaña para nosotros fue Friedrich Merz”, ironizó.Pero la contundencia del resultado dice tanto sobre el desgaste de los partidos tradicionales como sobre el dirigente que encabezó la ofensiva de AfD. Porque Siegmund no encaja del todo con la imagen clásica de un referente de la extrema derecha alemana.Joven, sonriente y extremadamente hábil para la comunicación, hizo campaña con una combinación de cercanía y provocación cuidadosamente calculada. En algunos actos apareció incluso a bordo de una minimoto azul claro de la antigua Alemania Oriental, un objeto capaz de evocar de inmediato la nostalgia por la desaparecida RDA y reforzar su identificación con el este del país.Vestido habitualmente con polo blanco y jeans, de físico atlético y modales relajados, Siegmund parece cultivar deliberadamente una imagen de normalidad. Saluda, conversa y se mezcla con sus seguidores con espontaneidad. Quienes lo siguen de cerca destacan además una habilidad política sencilla pero eficaz: tiene una facilidad poco común para recordar los nombres de las personas que conoce.Conduce sus campañas con la soltura de un dirigente experimentado, pero conserva al mismo tiempo cierta apariencia de recién llegado. Ese equilibrio entre experiencia y novedad se convirtió en una de sus principales fortalezas: puede presentarse como alguien capaz de desafiar al sistema sin parecer completamente ajeno a él.Danke Sachsen-Anhalt! Danke Deutschland! Wir haben Geschichte geschrieben! pic.twitter.com/d2CCYQbbiQ— Ulrich Siegmund (@UlrichSiegmund) September 6, 2026Su biografía, de hecho, está lejos de la del agitador político tradicional. Casado y padre de dos hijos, estudió administración de empresas y psicología económica en una universidad a distancia y escribió una tesis sobre marketing de perfumes. Antes de convertirse en una de las caras más reconocibles de AfD, comenzó su carrera política muy joven en la propia CDU, el partido al que ahora acaba de infligir una de sus peores derrotas regionales.Ese recorrido ayuda también a explicar su estilo. Siegmund conoce el lenguaje de la política convencional, pero lo utiliza para transmitir un programa mucho más radical.Detrás de su aspecto afable y su tono contenido aparece un dirigente estrechamente vinculado con el sector más duro de AfD. Forma parte de la conducción del partido en Sajonia-Anhalt, una organización clasificada como extremista de derecha por los servicios de inteligencia internos alemanes. AfD rechaza esa calificación y sostiene que responde a motivaciones políticas.Siegmund participó además de la polémica reunión secreta de Potsdam, en la que referentes de la extrema derecha debatieron un proyecto de “remigración”, el término empleado para describir planes de expulsión de grandes cantidades de inmigrantes y personas de origen extranjero.Su entorno político tampoco pertenece al ala moderada de la formación. Entre quienes lo respaldan se encuentra Hans-Thomas Tillschneider, uno de los dirigentes más radicales de AfD en el este alemán y una figura asociada a propuestas destinadas a transformar profundamente la educación, la inmigración y el funcionamiento del Estado.Siegmund, por su parte, tampoco intenta esconder sus posiciones. Durante la campaña prometió una “ofensiva de deportación” y eliminar incentivos para quienes, según sostiene, llegan a Alemania para “explotar nuestro sistema social”.El programa regional de AfD propone además permitir la educación en el hogar —actualmente prohibida en Alemania—, impedir que las escuelas exhiban la bandera arcoíris y reforzar la presencia de la bandera nacional. También plantea iniciar un proceso para retirar a Sajonia-Anhalt de la radiotelevisión pública regional, a la que acusa de difundir “desinformación”.En política exterior, el partido se opone a que el dinero de los contribuyentes alemanes sea destinado a Ucrania y reclama levantar las sanciones contra Rusia, aunque esas cuestiones exceden las competencias de un gobierno estatal.La combinación es, precisamente, lo que vuelve a Siegmund una figura particular: un programa radical envuelto en una estética deliberadamente cotidiana. No necesita levantar constantemente la voz ni recurrir a una puesta en escena agresiva. Su fórmula consiste más bien en presentar posiciones de ruptura como respuestas de sentido común a problemas cotidianos.¿Cómo consigue entonces un dirigente asociado a algunas de las posiciones más extremas de AfD atraer a casi la mitad del electorado de Sajonia-Anhalt?“Es una especie de Robin Hood de derecha. Promete a la gente que les devolverá su Estado”, explicó a ANSA la escritora y periodista Jana Hensel, nacida en Leipzig y una de las voces que más ha estudiado las fracturas entre el este y el oeste de Alemania.Para Hensel, la fórmula no es completamente nueva. Lo novedoso es la eficacia con la que Siegmund consiguió adaptarla a una región marcada todavía por las consecuencias económicas, sociales y emocionales de la reunificación alemana.“Es un intento de vengar el orgullo herido del Este”, señaló.Más de tres décadas después de la caída del Muro de Berlín, amplios sectores de la antigua Alemania Oriental siguen sintiendo que la reunificación estuvo marcada por pérdidas económicas, desplazamientos sociales y una relación desigual con el oeste más rico. AfD convirtió ese malestar en uno de los motores de su crecimiento.Siegmund parece especialmente preparado para explotarlo porque puede presentarse, antes que nada, como uno de ellos.“Es de Sajonia-Anhalt, habla como la gente de Sajonia-Anhalt, es un poco más atractivo que la gente de Sajonia-Anhalt, y eso genera un increíble fenómeno de identificación”, describió Hensel.La frase encierra buena parte de su atractivo. Siegmund no llega desde Berlín ni se comporta como un dirigente enviado desde las estructuras nacionales. Habla con el acento, los códigos y las referencias de una región que durante décadas sintió que las decisiones importantes se tomaban lejos de allí.Ese es quizás su mayor capital político. A diferencia de otros referentes de la extrema derecha, no construye su popularidad únicamente sobre la provocación. Busca proyectar cercanía, normalidad y pertenencia, mientras sostiene un programa que sus adversarios consideran una amenaza para el orden democrático alemán.Para Hensel, el crecimiento de figuras como Siegmund obliga también a mirar más allá del partido. Sus ideas, sostiene, constituyen un peligro para la democracia, pero su popularidad expone al mismo tiempo la profundidad de los déficits que dejó la reunificación alemana.#Alemania #extremaderecha #LePen #Vox #Europa #Hitler / El hombre más peligroso de Alemania, gran esperanza de las extremas derechas europeas … https://t.co/60BEq0jPXx .. pic.twitter.com/m6SF3oxA1p— JP Quiñonero (@jpquinonero) September 7, 2026Der Spiegel llegó a definir a Siegmund como “el hombre más peligroso de Alemania” en una portada que, lejos de incomodarlo, él mismo disfrutaba autografiar para sus seguidores.Agencias AP y ANSA
Fuente: La Nación