Arthur Brooks, de 62 años, experto de Harvard en felicidad: “Perseguir el placer es una gran manera de arruinar tu vida”

Una experiencia placentera podría parecer un camino directo hacia el bienestar. Sin embargo, Arthur Brooks, experto en felicidad y académico de Harvard Business School, sostiene que esa búsqueda puede producir el efecto contrario si no está acompañada por vínculos, recuerdos y un propósito que otorgue sentido a la vida. La advertencia de Arthur Brooks sobre la búsqueda del placerEl experto de Harvard abordó esta idea durante una conversación en el John F. Kennedy Jr. Fórum, moderado por Tarek Masoud y reseñado por la Harvard Kennedy School. Allí presentó algunas de las conclusiones obtenidas durante sus años de investigación sobre el bienestar.Brooks distinguió el placer inmediato del disfrute que se construye mediante experiencias compartidas. En ese contexto, lanzó una advertencia: “Perseguir el placer es una gran manera de arruinar tu vida”.El especialista explicó que la diferencia aparece cuando una gratificación se vincula con otras personas y deja un recuerdo. “El disfrute toma la fuente del placer y agrega dos cosas: personas y memoria”, afirmó.Para ilustrar esa idea, Brooks recurrió a los comerciales de cerveza. Esos anuncios no muestran a una persona que bebe sola, sino a grupos que sonríen, comparten un momento y chocan sus botellas durante un brindis. La escena incorpora los dos elementos que, según el académico, convierten el placer en disfrute.Los tres elementos que componen la felicidad, según Arthur BrooksLas investigaciones de Brooks lo llevaron a identificar tres componentes necesarios para alcanzar un mayor bienestar. El profesor resumió esa conclusión al señalar que “las personas felices tienen tres cosas: disfrute, satisfacción y sentido”.Dentro de esa combinación, el especialista ubicó al sentido por encima de los otros dos elementos. Esta dimensión se divide, a su vez, en coherencia, propósito y significado. La coherencia permite entender las circunstancias de la existencia y plantea la pregunta sobre “por qué las cosas suceden de la manera en que lo hacen”. El propósito se relaciona con la dirección y las metas personales, mientras que el significado remite al valor de la propia vida: “¿Por qué importa que esté vivo?”. Los hábitos de Arthur Brooks para una vida con más sentidoBrooks vinculó la caída registrada durante aproximadamente los últimos 30 años con el debilitamiento de cuatro hábitos: la fe, la familia, los amigos y el trabajo significativo.El especialista utiliza la palabra fe en un sentido amplio, relacionado con la posibilidad de ir más allá de las preocupaciones cotidianas. Además, explicó que cuando dice “fe”, se refiere a “una forma práctica de hablar de trascendencia”. Luego definió ese concepto como la capacidad de “pensar en algo más grande” que la “vida diaria”.Según su análisis, actualmente existe una menor inclinación hacia la religión, la espiritualidad e incluso la reflexión filosófica. Brooks también observó un deterioro de las relaciones familiares y las amistades debido a la polarización política y a una cultura que excluye a quienes sostienen opiniones diferentes.El crecimiento de las redes sociales aparece como otro factor de aislamiento dentro de su diagnóstico. A ello se suman los efectos de la pandemia de coronavirus sobre los vínculos personales. Brooks describió aquel período como “bastante sombrío” y advirtió que “muchas personas no recuperaron sus habilidades sociales”.Los hábitos que permiten construir una vida más significativaA pesar de ese panorama, Brooks considera que cualquier persona puede desarrollar prácticas orientadas a elevar su nivel de felicidad. Su propuesta consiste en fortalecer la familia y las amistades, cultivar alguna forma de trascendencia, realizar un trabajo significativo y servir a los demás para “aliviar sus cargas”.Su propia trayectoria estuvo atravesada por una revisión de prioridades. Durante sus primeros años profesionales trabajó como músico, pero decidió cambiar de rumbo cuando advirtió que no se sentía feliz. Después estudió y enseñó políticas públicas y administración y dirigió el American Enterprise Institute, un centro de estudios con sede en Washington. En 2019 se incorporó a Harvard, donde desarrolló su trabajo sobre liderazgo y felicidad. Desde el 1° de julio es profesor de Vanderbilt University y continúa vinculado a Harvard Business School como senior fellow.

Fuente: La Nación