Netanyahu amenaza a Irán con un golpe “que ni siquiera puede imaginar” y reafirma que busca derrocar al régimen

TEL AVIV.– El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, amenazó este domingo a Irán con una respuesta devastadora en caso de un nuevo ataque y reafirmó que su gobierno mantiene como objetivo derrocar al liderazgo de Teherán, en medio de una nueva escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel.“Si Irán comete un error y nos ataca, sufrirá un golpe que ni siquiera puede imaginar”, dijo Netanyahu durante una reunión del gabinete previa al año nuevo judío. El premier israelí sostuvo además que el gobierno iraní es débil y “lucha por su vida”.Netanyahu fue todavía más lejos al definir el objetivo político de Israel. “Estamos decididos a cumplir la misión de derrocar al régimen”, afirmó, en una declaración que vuelve a colocar el futuro del liderazgo iraní en el centro de la guerra.Sus palabras llegaron en un momento de renovada tensión. Estados Unidos e Irán reanudaron los combates la semana pasada, después de aproximadamente un mes de relativa calma, y el estrecho de Ormuz volvió a convertirse en uno de los principales escenarios del conflicto.Teherán afirmó este domingo que atacó una embarcación militar estadounidense no tripulada que intentaba ingresar a un área restringida del estrecho. Washington rechazó de plano esa versión. “El reporte provino de medios estatales iraníes y es una mentira total”, afirmó el capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos.El episodio ocurrió un día después de que Washington anunciara ataques contra tres petroleros iraníes como represalia por el lanzamiento de misiles balísticos contra buques de guerra de la Armada estadounidense.La nueva escalada también estuvo acompañada por una advertencia iraní. Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento y principal negociador de Teherán, dijo que terminó la etapa de las “respuestas proporcionales” y que, a partir de ahora, la represalia de su país será “más rápida, más fuerte y más dolorosa”.El estrecho de Ormuz, una vía crucial para los envíos mundiales de petróleo y gas natural, se transformó en una de las principales herramientas de presión de Irán desde el comienzo de la guerra. Teherán reforzó su control sobre ese paso marítimo después de los ataques iniciales de Estados Unidos e Israel.La guerra comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques conjuntos contra Teherán y otras ciudades iraníes. Irán respondió con oleadas de misiles y drones contra bases y activos estadounidenses e israelíes en la región.En junio se anunció un acuerdo de alto el fuego, pero los enfrentamientos continuaron de manera intermitente. Desde entonces, ambas partes intentaron provocar daños militares y económicos mientras fracasaban las negociaciones para alcanzar una salida estable.El programa nuclear iraní, uno de los temas que contribuyó al inicio de la guerra, debía discutirse en conversaciones que se derrumbaron poco después de que Washington y Teherán firmaran un memorando de entendimiento a mediados de junio. Algunos diplomáticos sostienen que Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania buscan llevar nuevamente a Irán ante el Consejo de Seguridad de la ONU por incumplimientos en materia de no proliferación.En paralelo, Washington combina los ataques militares con presión económica. Irán, sin embargo, desarrolló durante años mecanismos para eludir las sanciones y mantener sus exportaciones de petróleo mediante una flota clandestina de buques que transporta su crudo hacia compradores externos.Mientras Netanyahu endurece el discurso israelí, en Estados Unidos aparecen crecientes dudas sobre la duración y el rumbo de la guerra. Leon Panetta, exsecretario de Defensa y exdirector de la CIA, advirtió que el conflicto podría prolongarse por lo menos otros seis meses.Panetta describió la situación como un “terrible punto muerto” y alertó sobre el riesgo de que Estados Unidos termine atrapado en otra “guerra eterna” en Medio Oriente, similar a las experiencias de Irak y Afganistán.Según el exfuncionario, Donald Trump quedó encerrado entre opciones difíciles. Una posibilidad sería retirarse y admitir el fracaso de la guerra; otra, mantener durante meses el actual intercambio de ataques; y una tercera, intentar tomar el control de Ormuz para eliminar la principal herramienta de presión iraní.Para Panetta, el control del estrecho es la clave militar del conflicto. Sostuvo que la guerra solo podría considerarse ganable si Washington convierte la reapertura de Ormuz en su principal objetivo.El exjefe del Pentágono también cuestionó la conducción militar estadounidense. Tras la renuncia del secretario del Ejército, Dan Driscoll, y las tensiones internas alrededor del secretario de Defensa, Pete Hegseth, Panetta advirtió que la situación transmite una imagen de debilidad a los adversarios de Estados Unidos.El Pentágono rechazó esa lectura y aseguró que funciona “a toda máquina” bajo el liderazgo de Hegseth. Su portavoz, Sean Parnell, calificó de infundada la idea de que exista desorden dentro del Departamento de Defensa.El desgaste también empieza a hacerse visible en la opinión pública estadounidense. Panetta citó encuestas que muestran que una mayoría de los estadounidenses considera que la guerra con Irán fue un error y se opone a ella.En ese escenario, la amenaza de Netanyahu agrega presión a una guerra que no muestra señales claras de resolución. Israel mantiene como objetivo explícito el cambio de régimen en Teherán, Irán promete respuestas más duras y Washington intenta contener una escalada que, según Panetta, puede todavía extenderse durante meses.Agencias AP y Reuters

Fuente: La Nación