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Cómo anda el Volvo más barato de la Argentina: mucha seguridad, pero algunas contradicciones
Con apenas 4,23 metros de largo, 272 CV y tracción trasera, el Volvo EX30 combina dimensiones de auto urbano con prestaciones que hasta hace algunos años habrían correspondido a un deportivo.Durante una semana y casi 300 kilómetros, la versión Core E40 RWD de entrada de gama (cuyo precio de lista es de US$43.500, aunque actualmente se ofrece promocionalmente a US$40.500) mostró una autonomía muy cercana a la declarada, buenos consumos y un completo paquete de seguridad, aunque también dejó expuestas algunas contradicciones de una propuesta que llevó el minimalismo demasiado lejos.Volvo Core E40 RWD: US$40.500 (versión evaluada)Volvo Plus E60 RWD: US$52.900Volvo Ultra E60 RWD: US$62.900Tiene un motor eléctrico trasero de 200 kW —272 CV— y 343 Nm, alimentado por una batería de 51 kWh. Volvo declara hasta 339 kilómetros de autonomía WLTP, un consumo combinado de 17 kWh cada 100 kilómetros y una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos.Aunque la compañía lo clasifica como SUV, en la práctica está mucho más cerca de un hatchback elevado. Es compacto, fácil de ubicar en el tránsito y tiene una posición de manejo apenas más alta que la de un automóvil convencional.Ese tamaño es una de sus principales virtudes en ciudad. Se mueve con agilidad entre el tránsito, permite calcular rápidamente sus dimensiones y la suspensión tiene una puesta a punto confortable, incluso sobre calles deterioradas o empedradas.En autopista mantiene esa buena impresión. La dirección es precisa, el comportamiento en curvas transmite seguridad y sus 1840 kilos quedan razonablemente disimulados. La aceleración es contundente pero progresiva, las recuperaciones son rápidas y la tracción trasera administra bien los 272 CV sin generar pérdidas de adherencia en una conducción normal.Uno de los datos más interesantes apareció en el consumo. Después de más de 100 kilómetros recorridos, el tablero marcaba un promedio de 16,7 kWh/100 km, prácticamente en línea con los 17 kWh homologados por Volvo. En utilización exclusivamente urbana el registro bajó hasta aproximadamente 15,6 kWh/100 km.Además, durante los casi 300 kilómetros de prueba, la reducción de autonomía indicada por el tablero fue prácticamente equivalente a la distancia recorrida. Esa previsibilidad resulta especialmente valiosa en un eléctrico y vuelve bastante creíbles los 339 kilómetros WLTP declarados.Un Volvo muy seguro, pero demasiado dependiente de la pantallaEl EX30 utiliza una arquitectura eléctrica desarrollada dentro del universo industrial de Geely, grupo chino propietario de Volvo, y representa una ruptura importante respecto de modelos tradicionales de la marca sueca.Eso se percibe especialmente puertas adentro. La calidad de materiales está a la altura de lo que siempre ofreció la marca y el diseño es minimalista, pero cuesta identificar algunos rasgos históricos de Volvo. Si se ocultara el emblema, podría confundirse con otros eléctricos premium de origen chino.Donde la identidad de la marca aparece con mucha más claridad es en seguridad. El EX30 obtuvo cinco estrellas en las pruebas de Euro NCAP, con 88% en protección de adultos, 85% para ocupantes infantiles, 79% para usuarios vulnerables y 80% en asistencias.Uno de los puntos fuertes del Core es que prácticamente no resigna equipamiento de seguridad frente a versiones superiores. Cuenta con mantenimiento de carril, frenado autónomo, monitoreo de atención del conductor y distintas asistencias que durante la prueba mostraron una calibración correcta, ya que intervienen cuando corresponde pero sin volverse invasivas.Y ahí aparece una de las mayores contradicciones del EX30. Volvo eliminó prácticamente todos los botones físicos y centralizó las funciones en una rápida pantalla táctil vertical de 12,3 pulgadas. No hay instrumental frente al conductor: velocidad, climatización, regulación de espejos, multimedia e incluso la apertura de la guantera dependen de esa interfaz.El software funciona muy bien, tiene excelente conectividad y no presentó demoras ni fallas. El problema es conceptual, ya que determinadas operaciones obligan a quitar la vista del camino.Resulta paradójico en un auto equipado con cámaras que controlan la atención del conductor y emiten advertencias ante una distracción. Por un lado, busca mantener la mirada sobre el tránsito; por el otro, obliga a recurrir a una pantalla para acciones que tradicionalmente podían resolverse al tacto.Una llave moderna que no siempre simplificaOtra particularidad aparece antes de ponerse en marcha. La unidad probada utilizaba una tarjeta NFC que debe acercarse al lector de la puerta para abrir el vehículo y luego apoyarse sobre otro lector interior para habilitar la conducción.La solución parece moderna, pero no necesariamente resulta más práctica que una llave presencial tradicional, que permite abrir y arrancar sin sacarla del bolsillo.El EX30 también admite una llave digital mediante teléfonos o relojes compatibles y, según el dispositivo y la configuración, puede ofrecer acceso pasivo. Por eso, esta observación corresponde específicamente al uso de la tarjeta física de la unidad evaluada.Buen espacio adelante, poco atrásEl aprovechamiento interior tiene luces y sombras. El baúl resulta generoso para un auto de 4,23 metros y adelante hay una buena sensación de amplitud gracias al diseño simple del tablero.Las plazas traseras son otro cantar. El espacio para las piernas es reducido y un adulto queda bastante justo detrás de un conductor de estatura media o alta. La insonorización es correcta, aunque mejorable. En ciudad el silencio propio de la mecánica eléctrica ayuda mucho, pero en autopista comienzan a percibirse con mayor claridad ruidos aerodinámicos y de rodamiento.En lo que refiere al diseño exterior, los faros con la reinterpretación del “martillo de Thor” son reconocibles y le dan personalidad. El modelo despierta interés sin recurrir a formas exageradas: es moderno, pero todavía sobrio.
Fuente: La Nación