Cartas de lectores: Jorge, el anhelo de lo normal; siempre los mismos; cenotafio

Carta de la semanaJorge, el anhelo de lo normal Lionel llora y se pregunta cómo seguirá sin él. No duda de que seguirá, eso le enseñó Jorge, que siempre hay que seguir, pero dice que no sabe cómo. Es probable que en sus hijos encuentre parte de la respuesta, perder al padre activa aún más ser padre. Hablemos de Jorge. Un tipo normal pero excepcional al unísono. Creyó primero en él, en sí mismo y su capacidad para hacer verdadero el sueño del sueño, una escalera de anhelos donde se entrecruzaron, probablemente, los ideales de las generaciones que lo precedieron y las que en los hijos de sus hijos habrían de proyectarse. Jorge crio un hijo, el fútbol crio un ídolo, la contemporaneidad dio a luz un ser humano que sabemos de él por su precisión sobrehumana para embocar una esfera en un rectángulo. Jorge no será recordado por declaraciones futbolísticas, sociales, políticas, geopolíticas o de economía. Lo poco (y es razonable que así sea) que nos anoticiaremos de su vida es lo evidente: padre normal, familia normal, rosarino desde siempre y a la hora de su muerte, amén. Negociador sin estridencias de los millonarios contratos de su hijo, guía y sostén de un niño que encontró el esfuerzo antes que los placeres, exitoso gerente y decisivo eje de la carrera profesional de su hijo. Aunque también responsable de que su hijo al día de hoy juegue a la pelota y no al fútbol. El hombre de 39 años que lloraba la segura muerte de su padre en la cancha estaba ya atravesando el duelo de no llevarle la pelota de campeón a su padre, padre replegado al último tramo de su vida. Lloraba no poder acceder a una justa devolución de confirmarle que la vida es un juego y la pelota el que mejor juega, pero que la muerte, aunque parte del juego de la vida, ensombrecía su potencia y “no le daban las piernas”; tampoco el corazón. Jorge ofrendó sin esfuerzo ni intención específica un ejemplo de esos que los argentinos no solemos recabar de la realidad: nos encontramos con un padre normal, sencillo, que cuida de su familia y con seguros altibajos dirigió el tramo decisivo de la inicial trayectoria de su hijo jugando a la pelota, no al fútbol. Y dio un hijo también con familia normal, con hábitos normales, con una sola esposa y tres hijos, sin shows mediáticos, una señora y tres pibes en una casa de gente que se saluda y se abraza y viaja junta y van a ver al padre jugar y al padre del padre morir en el mismo silencio que vivió. Ese es el ejemplo a rescatar. Jorge eligió que los goles de su hijo fuesen el testimonio de su labor (una digresión: tan parecido y tan lejano a nuestros jueces “hablando por sus sentencias”). Entonces, Jorge se erige en un hombre para augusto reconocimiento de que se puede tener una vida privada aunque conduzca los primeros pasos del mejor jugador de pelota de la historia del fútbol, y, me atrevo a decirlo, el mejor y mas humilde ser humano que ha dado el fútbol si cruzamos las variables éxito y vanagloria. Jorge nos ha dejado un sutil y hondo legado ético a la vez de la enorme responsabilidad de respetar su modelo y replicarlo. Y no hace falta tener un crack en casa, sino en ejercer la paternidad como lo enseña la lógica: acompañar y no empañar, dejar lucir y frenar un poco la marcha para que gane la delantera el hijo pero que se sepa respaldado, un paso atrás, por quien elige dejar de ser peto y transformarse en soporte. Chapeaux Jorge, y gracias por el ejemplo. Elio Azerrad eazerrad@factotum.com.ar Siempre los mismosEn 1962 el gobierno del doctor Guido designó al ingeniero Alsogaray ministro de Economía. Implemento un plan económico que tuvo como resultado un premio internacional a nuestro país por mantener el valor de la moneda a lo largo de ese año. También se recortaron gastos de toda clase en el Estado y se avizoró un cambio de rumbo que prometía ciertos éxitos en la gestión de la economía general del país. A la par se inició un reguero infernal de objeciones de todo tipo y calibre en contra de dicho plan siempre amparándose en causas nobles que, en caso de ser abandonadas, perjudicaban en forma ostensible al pueblo. Recuerdo al ministro tratando de explicar por TV su plan y las reacciones de sus adversarios (la casta política) que lo apostrofaban de todas formas junto con una serie de cómicos que hacían de claque con sus humoradas. Dar un testimonio de prudencia en los gastos y tratar de mantener un equilibrio fiscal para cuidar el valor de la moneda y evitar la inflación fue causa y motivo de arrebatos dialécticos que llevaron al país a pagar con un enorme deterioro en estos últimos 60 años. Hoy en día pedir prudencia en los gastos, cuidar el valor de la moneda y mantener el equilibrio fiscal es objeto de una despiadada campaña en contra, parecida al período mencionado. Los objetores son siempre los mismos: los que viven del Estado y sus curros y la casta política que los protege y comparte sus beneficios. Carlos A. Roca c.ataliva.roca@gmail.com Cenotafio Vivimos un momento de intensificación de la reivindicación de la soberanía de nuestro país sobre las islas Malvinas. Desde banderas en eventos deportivos multitudinarios hasta discursos presidenciales en cadena nacional. Como ciudadano, dejo las cuestiones de política exterior en manos de los especialistas (que deben ser escuchados; seguramente sus consejos son de moderación, firmeza y paciencia en el reclamo). Pero también como ciudadano pido que se revierta la imagen “triste” del Cenotafio ubicado en Plaza San Martín que honra a los caidos en Malvinas. Sus portones metálicos están cerrados ( no con llave, puede accederse, pero están cerrados). Se nota falta de mantenimiento. No tiene guardia de honor de dos efectivos de las distintas FF. AA. rotativos, ni llama votiva encendida. Los primeros que debemos honrar a esos héroes somos nosotros. Hay que ser y también parecer. Claudio E. Maio claudiomaio@yahoo.com Resguardar a los menoresEn abril de 2010, durante el primer gobierno de Cristina Fernández, las Madres de Plaza de Mayo lideradas por Hebe de Bonafini enjuiciaron públicamente en la plaza a un grupo de periodistas de la trayectoria de Magdalena Ruiz Guiñazú, Mariano Grondona, Samuel Gelblung, Jorge Lanata, entre otros. Este hecho gravísimo incluyó la participación de grupos de niños y del juez Néstor Busso, quien dijo que estaba allí " a título personal". Un ataque contra la institucionalidad y la democracia. Cuando pensábamos que estaban superados los ataques a la prensa, el presidente Milei, máximo representante de la Nación, usa como tribuna el salón de actos de un colegio y lanza una catarata de insultos y adoctrina a los estudiantes secundarios. En el kirchnerismo usaron niños, el mileísmo apeló a los adolescentes. En ninguno de los dos casos se resguardó a los menores. El Presidente y sus funcionarios tienen la responsabilidad de ser ejemplares por los cargos que ocupan. Por eso es oportuno recordar las sabias palabras de Mariano Moreno: “Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que se puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía”. Andrea Cecilia Testa acta1963@yahoo.com.ar Odio hacia Israel Quiero felicitar al Diario LA NACION por su excelente editorial del 1° de septiembre titulado “Odio local hacia Israel”. No recuerdo haber leído artículo alguno que en relativamente pocas líneas incluya de manera equilibrada los distintos aspectos del “trágico conflicto” árabe-israelí. Abundaría en el concepto de que el odio y la falta de matices en este tema no es sólo postura del peronismo de Zárate, sino de gran parte del progresismo internacional, que al parecer lo ha adoptado como moda. Federico Kahn Kahnfederico86@gmail.com Aumentos Este mes la obra social me vino con un incremento del 10%. ¿Hay alguien que controle estos inexplicables ajustes? A mí edad cambiar de prestador es imposible. Matías Britos matiasabritos@hotmail.com Comprobante fiscal Es escasísimo el número de comercios que extienden comprobante fiscal al realizar cualquier compra de productos o servicios, guardando para sí el 21% de IVA que abonamos los clientes. Esto ocurre en la ciudad de Buenos Aires y alrededores, panorama que se agrava al alejarse de esta y de cualquier otro gran centro urbano argentino. Quien se atreve a pedir “el ticket” es observado con reprobación, tanto por el ocasional vendedor como por los otros clientes. Este hecho, repetido hasta el infinito, no habla bien de nosotros, los argentinos. Leo con frecuencia que la recaudación impositiva crece poco, lo que dificulta la obtención y sostenimiento del superávit fiscal. En la década de 1990 existió un programa destinado a alentar el reclamo de la factura por parte de la ciudadanía; posiblemente se discontinuó porque la carga administrativa para sostenerlo se volvió onerosa. Me pregunto si disponiendo hoy de herramientas informáticas inexistentes en aquella década, podría volver a implementarse un programa similar, más eficiente. Docentes y médicos, agradecidos. Alberto H. Messidoro amessidoro@consejo.org.ar

Fuente: La Nación

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