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Un telescopio para salvarnos de la extinción
Podríamos imaginar que el lanzamiento al espacio exterior de un telescopio que estará en órbita justo el año próximo fue un objetivo secreto de la alianza entre Javier Milei y Donald Trump para salvarnos de la extinción. Se trata del observatorio Nancy Grace Roman, que capturará vistas panorámicas con un campo de visión 100 veces mayor que sus predecesores, y aún activos, Hubble (1999) y James Webb (2021). Despegó el 30 de agosto en un cohete Falcon Heavy de Space X y realizará un viaje de 100 días hasta un punto espacial, Lagrange L2, donde la gravedad del sol y de la Tierra se equilibra con la fuerza centrífuga. a 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta.Desde allí cartografiará planetas fuera de nuestro sistema solar, la energía y materia oscuras, así como agujeros negros. Esta última sería la función más importante para los argentinos pues si pudiese superar la inmensa gravedad que distorsiona el espacio tiempo, podría espiar lo que ese más allá nos depararía, traspasado el horizonte de sucesos, si Axel Kicillof llegase al poder y concretase su promesa de darnos un “derecho al futuro”. Y luego contarnos lo que vio, para salvarnos de la extinción.Se dirá que si ese futuro pudiese realmente ser observado y si el gobernador nos sonriese desde el fondo del voraz agujero, festejando su triunfo en 2027, sería señal de que nuestro destino ya es cierto e irreversible. Pero en la física moderna las cosas no tan son así, pues según Hugh Everett, hay múltiples universos posibles y ello nos daría la oportunidad de “pispear”, informarnos, y luego, elegir el mejor destino.Lo realmente curioso es que, sin necesidad de telescopio alguno, todos sabemos que el futuro que puede prometer el exministro de Economía durante la peor etapa presidencial de Cristina Kirchner (2015-19), es solamente un regreso al pasado, tanto por sus expresiones públicas como por su trayectoria en el poder, pasado y presente. Dicen los físicos que esa conexión entre el presente y el pasado fue explicada en forma teórica por la dupla Einstein-Rosen y su conducto sería un “agujero de gusano”, con el debido respeto por la metáfora elegida.Es posible, entonces, que en ese momento la NASA lamente el gigantesco esfuerzo de haber colocado al telescopio Nancy Grace Roman en el punto Lagrange L2 para solo descubrir que el futuro posible de la Argentina sería regresar a su pasado, sin necesidad de cohetes, de llamaradas, ni de propelentes.Desde el advenimiento de la democracia en 1983 han transcurrido 42 años y, salvo los mandatos del radical Alejandro Armendáriz (1983-1987) y de María Eugenia Vidal, por el Pro (2015-2019), el peronismo lleva 35 años gobernando la provincia de Buenos Aires. Y quien promete derechos al futuro, carga ya con siete años en el poder consumidos en un pasado ominoso. En la base de esa abigarrada trama de atraso y clientelismo, se encuentran los llamados barones del conurbano, que han gobernado gran parte de los 24 partidos del Gran Buenos Aires durante la mayor parte del período por sí o por otros y 13 de ellos de forma continua desde entonces. Actualmente, alrededor de 20 de los 24 partidos principales están gobernados por el peronismo en sus distintas versiones.¿Qué detalles podrá ver el telescopio Roman si perforase con su cámara de 300 megapixeles el velo de la singularidad que impide, hasta ahora, “bichear” al fondo de esa aspiradora de objetos y fotones? Nada que nos sorprenda a nosotros, aunque desmaye a los científicos del Mission Control Center de Houston, Texas. Nos mostrará un futuro que replica el presente de la provincia de Buenos Aires, con sus falencias habitacionales, educativas, sanitarias y de seguridad. Nada cambió desde 1983 en adelante y mucho ha empeorado por la cantidad de familias argentinas o extranjeras que han migrado al cinturón que rodea la ciudad de Buenos Aires.Según un estudio de la fundación Tejido Urbano en función del censo 2022 del Indec, la provincia concentra el 40,5% de las problemáticas habitacionales del país, con un déficit que afecta al 48% de los hogares y que alcanza al 96% en los barrios populares. De casi 6 millones de hogares urbanos, hay 4 millones con problemas de vivienda. Desde varias familias que comparten una casa al hacinamiento, la falta de servicios básicos, las viviendas irrecuperables, la proximidad a zonas insalubres y las angustias vinculadas a la precariedad de sus títulos, como ocupantes o inquilinos. Estas situaciones repercuten en la escolaridad de los niños, en la falta de contención familiar e incluso, en la expansión del narcomenudeo.En cuanto a los servicios básicos, el conurbano bonaerense presenta el menor acceso al agua potable de todo el país, ya que la cuarta parte de las viviendas ocupadas no tienen conexión a la red de agua corriente, el 42% no posee cloacas y el 35% no cuenta con gas de red o electricidad para cocinar.En materia de educación existe muy alto abandono, pues solo el 17,2% de la población completa el nivel medio. Y si bien entre el 60% y el 80% de quienes ingresan a las universidades del conurbano son primera generación de universitarios en sus familias, son pocos quienes lo logran, dada la cantidad de jóvenes sin estudios secundarios.Hay también problemas estructurales irresueltos, como la discontinuidad pedagógica y el ausentismo, la desactualización en la formación docente y la desconexión con el mundo del trabajo de los que son también responsables los sindicatos docentes.El espacio que promueve la candidatura del gobernador Kicillof anuncia un país con soberanía, educación, empleo, industria, desarrollo, consumo y futuro para todos. Pero no menciona ninguna medida para dar sustento a esos encomiables objetivos: la estabilidad fiscal, la eliminación de la inflación, la recuperación de la moneda, el ingreso de capitales, la inversión privada, la competitividad, el respeto por el derecho de propiedad y, en esta coyuntura, la garantía de continuidad a los grandes proyectos en curso en los sectores de energía y minería, entre otros.Su paso por la cumbre de izquierdas en Barcelona (abril de 2026), con Pedro Sánchez, Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum y el infaltable José Luis Rodríguez Zapatero, solo confirmó que ninguna de esas condiciones le parecen relevantes pues su objetivo es utilizar el gasto público para revertir la ”crueldad” de la gestión libertaria. Con una provincia deficitaria, un holding de banca pública que es una caja negra (Grupo Provincia) y cuatro empresas deficitarias que no piensa privatizar (ABSA, de servicios de agua potable; Aubasa, concesionario de autopistas; Bagsa, distribuidora de gas, y Centrales de la Costa, distribución eléctrica), más una cobertura de salud fundida como el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), la sola posibilidad de que el telescopio Roman confirme la posibilidad de replicar esas experiencias a nivel nacional, puede desestabilizar la demanda de dinero, como en octubre del año pasado. Quizás sea una estrategia calculada del peronismo para, luego de provocar una crisis, proponer un candidato más conservador cuyo discurso despegado del gobernador le permita lograr los apoyos de los que hoy carece.Afortunadamente, el preaviso telescópico de esa eventual catástrofe institucional podrá servir para que la población tome conciencia de la importancia de perseverar con los cambios y evitar regresar al pasado, con su secuela de inflación y pobreza.
Fuente: La Nación