Un experto en meteorología explicó por qué El Niño podría desatar un desastre natural comparable al del film El día después de mañana

El día después de mañana se convirtió en una de las películas de catástrofes más recordadas de las últimas décadas. Tornados destruyen Los Ángeles, Nueva York se inunda y buena parte del hemisferio norte congelado forman parte de una ficción que generó conciencia sobre lo que podría producir el calentamiento global.Aunque se trata de una ficción, muchos científicos comenzaron a cuestionar si esto podría suceder realmente. Sybren Drijfhout, investigador de la Universidad de Southampton, estudió mediante modelos climáticos qué ocurriría si se produjera un colapso de la circulación meridional de retorno del Atlántico (AMOC), que es lo que se expresa en la película.El estudio de Drijfhout, publicado en Scientific Reports, descubrió que si este sistema se frenara bruscamente, algunas regiones del planeta podrían enfriarse lo suficiente como para contrarrestar parte del aumento de las temperaturas provocado por el calentamiento global. Este efecto podría durar entre 15 y 20 años, pero no significaría que el cambio climático se haya detenido. Pasado ese período, el calentamiento volvería a imponerse y las temperaturas aumentarían. A diferencia de lo que ocurre en El día después de mañana, el planeta no se congelaría repentinamente ni el cambio se produciría en cuestión de días, sino que sería un proceso mucho más lento.Las consecuencias tampoco serían iguales en todo el mundo. Las regiones cercanas al Atlántico Norte serían algunas de las más afectadas por el enfriamiento, mientras que otras zonas continuarían experimentando los efectos del calentamiento global. ¿Por qué el fenómeno de El Niño podría ser tan grave como El día después de mañana?El Niño es otro fenómeno climático de enorme importancia, aunque no debe confundirse con un colapso de la AMOC. Este fenómeno se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental alcanzan temperaturas superiores a las habituales y modifican los patrones de circulación atmosférica. Sus consecuencias pueden sentirse a miles de kilómetros y alterar las lluvias, las sequías y las temperaturas en distintas partes del planeta.En el trabajo de Drijfhout, El Niño aparece mencionado entre las variaciones naturales capaces de intervenir en determinados períodos de menor calentamiento, junto con cambios en el océano Austral. Es por esto que un episodio intenso de El Niño como el que se espera en los próximos meses sí puede producir consecuencias graves a escala mundial. En particular, lo que se modificaría son los patrones de precipitaciones y esto favorecería períodos extremos de sequía o inundaciones en distintas regiones.El debate volvió a cobrar fuerza después de una imagen observada sobre el océano Pacífico en la que tres grandes sistemas tropicales, Lowell, Karina y Marie, aparecieron simultáneamente en la región. Matthew Cappucci, meteorólogo sénior de MyRadar, comparó la escena con una de las imágenes más recordadas de El día después de mañana, donde enormes tormentas aparecen simultáneamente sobre el planeta. En diálogo con el medio inglés Ladbible, explicó que lo llamativo de la situación actual es la intensidad simultánea alcanzada por distintos ciclones en el Pacífico oriental. Las temperaturas elevadas de la superficie oceánica proporcionan energía a estos sistemas y pueden favorecer su intensificación. Para que se produjera algo muchísimo más extremo, como un hipotético “hiperhuracán”, serían necesarias condiciones que el clima terrestre actual no puede generar normalmente.El meteorólogo explicó que los huracanes suelen necesitar temperaturas superficiales del mar cercanas o superiores a los 26°C, por lo que solamente en un escenario hipotético con aguas cercanas a los 50°C se podrían producir tormentas de una magnitud extraordinaria. Para alcanzar semejantes valores se requeriría un acontecimiento excepcional, como el impacto de un gran asteroide.

Fuente: La Nación