Economía
“Si no nos adaptamos, vamos a desaparecer”: la advertencia de los empresarios ante el cambio de modelo
PUERTO IGUAZÚ.— “Si no nos adaptamos, vamos a desaparecer”. La advertencia la lanzó Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), ante un auditorio repleto de empresarios. No hablaba de una crisis puntual, sino de una transformación más profunda para las compañías: el cambio de modelo económico que atraviesa la Argentina. Con una inflación más baja, consumidores que modificaron sus hábitos, más competencia externa y un Estado que busca correrse de algunos mercados, hoy el tema de conversación entre los ejecutivos es cómo ganar competitividad sin morir en el intento. Ese fue el debate que se llevó adelante durante el 43° Congreso Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), donde la pregunta de “¿Cómo marcha el negocio?" mostró tanta heterogeneidad de respuestas como sectores hay en la economía. La energía, la minería, el agro y la industria del conocimiento se convirtieron en los sectores estrella, mientras que la industria, la construcción y el comercio buscan adaptarse a este cambio de régimen. Jorge Brito: “La oposición tiene que dar certidumbre sobre qué va a hacer y qué no”“Si hay una mirada liberal, hay que darle al sector las condiciones para competir y dejar que sea el mercado el que defina. ¿Por qué voy a decir de antemano qué sector va y cuál no? El marco teórico es que, si somos competitivos, deberíamos crecer. Ahora, si tenemos una presión fiscal del 56%, es muy difícil competir en el mundo. Y es en todos los sectores, no solo textil y calzado; también hay problemas en el sector de la pera, del vino o del mueble. ¿Por qué no puedo fabricar muebles si tengo madera? ¿O ser textil si tengo algodón? Como está planteada la situación, dejaríamos atrás un montón de sectores que para mí tienen un conocimiento ganado a través del tiempo y un tejido industrial que no deberíamos perder", dijo Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA).El comercio es otro de los grandes rubros afectados por la caída del consumo. Para Mario Grinman, aunque hay sectores que “se muestran más preocupados que otros”, afirmó que “no estamos en una situación de crisis”. Pero se mostró confiado en que el rumbo macroeconómico que tomó la Argentina en los últimos tres años es el correcto y dijo que el Presidente, aunque es “agresivo en su oratoria”, hace las cosas “que se tienen que hacer”.“En 2023, el stock era lo importante. Ahora el stock pesa y ya no es tan necesario porque los precios están relativamente estables. Cambió la manera de consumir y tenemos que adaptarnos a eso. Lo mismo ocurre con la irrupción de la tecnología, el e-commerce y las ventas desde el exterior. La venta del extranjero, que es una paranoia que nos está matando, representa el 3% de las transacciones. Si no nos adaptamos como comerciantes, como empresarios, vamos a desaparecer. Y eso no va a ser culpa de ningún gobierno de turno, va a ser culpa nuestra”, aseveró.Entre cafés y delicatessen, las charlas que arrancaban en el escenario se seguían en los pasillos. Las elecciones son uno de los temas que empiezan a primar en las conversaciones y la preocupación que deslizaron los ejecutivos es que el año que viene vuelva el “péndulo” político. Es decir, una oposición que vuelva a deshacer el camino andado. “Mucha gente hizo un sacrificio muy grande. Pero esta economía que está en serrucho, que muestra un cambio en el modelo productivo, va a seguir venga quien venga. Es una transformación que atravesó todo el mundo y le toca hacerlo a la Argentina, aunque muchas veces duela”, reflexionó un empresario en confianza. “Que impacte en la realidad”: la advertencia empresaria sobre la nueva economía argentina y cómo “evitar el péndulo” políticoEl cambio de escenario económico también se contó puertas adentro de las compañías estatales. “Hubo un vuelo atrasado, pero estuve averiguando hasta recién y no fue el de Aerolíneas”, dijo a modo de chiste Fabián Lombardo, presidente y CEO de Aerolíneas Argentinas, luego de que Rappallini llegara tarde al evento y tuviera que disertar en otro momento. Pero detrás de ese comentario, la discusión fue más profunda: la reducción de costos para dejar de ser deficitaria y la mejora de procesos para que la compañía también vuelva a ser competitiva a nivel internacional. “En 2025, por primera vez la compañía le devolvió plata al Estado por el impuesto a las Ganancias”, afirmó el empresario, quien recibió el aplauso del público. Incluso, en una ronda de preguntas que le hicieron otros ejecutivos de finanzas, le cuestionaron sobre cuándo habrá wifi a bordo. “Queremos internet, y por supuesto sabemos que los ejecutivos de los 330 no son adecuados para competir en el mercado donde la competencia es mayor. Pero no podíamos tomar decisiones de inversión si no mostrábamos que éramos capaces de ganar dinero”, remató.La conclusión fue más o menos la misma para todos: el empleo se genera con inversión, y la inversión se genera con reglas del juego claras, macroeconomía estable y crédito al sector privado. Este último punto también fue centro de la conversación, luego de que el vicepresidente del Banco Central (BCRA), Vladimir Werning, apuntara sobre las altas tasas de interés que ofrece el sector financiero a las familias argentinas. “Reconozcan las pérdidas”: el Banco Central dijo que las altas tasas que cobran los bancos inducen a la mora“Vladi [por Vladimir] lo mostró con claridad. El costo impositivo que tienen las tasas activas es una locura. Cerca del 40% del costo está vinculado a impuestos nacionales, pero sobre todo, provinciales y municipales. La tasa de Ingresos Brutos es la más alta de todos. Lo que no se termina viendo es que nosotros somos el canal que comunica inversión y ahorro, y que si se pone un costo muy alto, el canal es ineficiente. Por eso insistimos en la baja de tasas; creemos que la baja de tasas impositivas y nominales ayudaría a que haya más crédito”, remarcó Diego Rivas, CEO de Banco Galicia. Incluso, Jorge Brito, presidente de Banco Macro, llevó una propuesta para el resto de los empresarios bancarios: las entidades deberían empezar a “premiar” y discriminar las provincias, para que los clientes sepan dónde los gobernadores cobran impuestos altos y cuáles son bajos. “Ya lo hicimos en Tres de Febrero, donde llevamos empresas de la zona porque tenían alícuota más baja. Los privados tenemos la capacidad de incentivar a que la política premie la baja de impuestos”, cerró.
Fuente: La Nación