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“Pincoya”, de Gran Hermano, se defiende de las críticas: “Un encierro no te identifica como persona”
Jennifer Vanessa Galvarini Torres, conocida popularmente como “Pincoya”, llegó a la Argentina luego de ser la ganadora del Gran Hermano chileno. Y aunque ella conoce muy bien el ritmo de la casa, aquí no pudo evitar quedar eliminada en las instancias decisivas de esta edición. En diálogo con LA NACION, esta participante se refirió a su estadía en el reality, pero también a su vida en Chile y a su relación con los seguidores del reality. -¿Qué sentiste cuando quedaste eliminada de Gran Hermano: Generación Dorada?-Estaba tranquila, sabía que me tocaba irme. Estoy agradecida de la gente que me dio aguante durante tanto tiempo. Cuando me postulé acá y me llamaron para ser parte de este proyecto, pensé que me iba a ir a la semana o al mes, porque acá los jugadores juegan fuerte y nunca pensé que iba a tener tanto apoyo. Agradecida de todo el aguante, del cariño de mis compañeros, del pueblo argentino, y del aguante desde Chile.-Fuiste ganadora del Gran Hermano de Chile. ¿Qué diferencias ves entre los jugadores de la edición argentina y los de la edición chilena?-Los argentinos son más confrontativos, pero son muy buenas personas. Tomé mate, comí milanesas, comí cosas ricas, lo pasé bien; también me peleé con todos, pero es así. Son distintos nomás. En mi caso, peleé mucho más en la otra edición que en la argentina. Son distintos porque somos diferentes personas, es diferente la convivencia.-¿Qué fue lo que más te costó dejar en Chile cuando viniste a la Argentina?-Me costó muchísimo dejar a mi hijo, que tiene 14 años. Me postulé gracias a la idea de mi amigo periodista, Nicolás Soto. Cuando le conté a mi hijo que había quedado, se puso muy contento y me dijo que la pase bien, que disfrute. Cuando mi marido me fue a dejar a la terminal, me dijo que no me olvide de aprender a hacer mate argentino. Nosotros tomamos mate porque en Navidad le regalé un mate a mi marido, pero quedaba tipo sopa. Yo tengo familia argentina en Río Gallegos y en Ushuaia, a mi tía Rosa, Carmen, Ivonne, Marion y a mis primos, pero ellos preparan distinto el mate, les queda rico. Nosotros lo tomamos distinto. Ahora ya sé la técnica y me quedan mortales. Eso sí, lo que no aprendí es hablar con el “che”, pero sí a decir “boludo” en vez de “huevón” (risas). -¿Tu hijo cómo se tomó que vinieras a la Argentina?- Mi hijo lo tomó bien. Le dije que para mí era una gran oportunidad, que no venía a ganar, porque para mí era importante estar en otro país sin saber si iba a tener banca o no. -¿Pensás quedarte en la Argentina o volvés a Chile?-Creo que termino las entrevistas el domingo, ya el lunes parto y me quedo una semana en Santiago para hacer algunas cosas ahí. Después me vuelvo a Chiloé por unos días, y después otra vez a Santiago. Pero voy y vuelvo, y si me ofrecen algo en la Argentina de algún medio, obviamente lo voy a tomar; pero hay que verlo paso a paso, será lo que me depare el destino, la vida. -¿Qué vida te espera en Chile, más allá de las redes? -Soy técnico en enfermería nivel superior (TENS) en el Hospital de Ancud, en Los Lagos. Estoy con un permiso sin goce de sueldo hasta fin de año. Ahora tengo que retomar funciones el 1 de enero. Mi vida va a seguir igual porque la vida en la isla es una vida tranquila, es una vida familiar, somos todos conocidos. No tengo que andar con pestañas postizas ni maquillaje. Estar en un programa es distinto, pero allá vuelvo a mi tierra, a mis raíces, con mi gente buena. Amo mi tierra, amo ser “chilota”. Cuando voy a Santiago, voy a trabajar, a hacer publicidad. Ahí es una capital, hay muchos boliches, está el metro, es una vida más ajetreada, pero lo puedo compensar con la tranquilidad de mi isla.-¿Necesitás un descanso y volver a la intimidad de tu familia después de tanto tiempo en la tele?-Tengo la bendición de vivir en la isla y trabajar de lo que amo, y ayudar al prójimo, pero también tengo la oportunidad de estar en Santiago y generar plata extra con “changuitas”. Y si me ofrecen alguna oportunidad de estar acá en Argentina, la tomaría porque vine con esa expectativa de juntar plata para que mi hijo estudie, para poder hacerme una abdominoplastia. Trabajar en Telefe y ser parte de esta familia televisiva me abre muchas puertas laborales. Una pasa a ser conocida internacionalmente y eso es bueno. -¿No te daba miedo quedar como una villana dentro de la casa?-Un encierro no te identifica como persona, no te marca. Hay muchas cosas que pasan en esas condiciones; yo no peleé sola, peleamos todas, pero también hubo muchísimos momentos muy felices y con esos me voy a quedar. Si me preguntás con qué me quedo, me quedo con la patria argentina que me permitió ingresar en Generación Dorada, y con las puertas laborales que eso me pueda abrir en Argentina, en Chile o en cualquier lugar del mundo. -¿Alguna vez te reconoció algún paciente en Chile?-Obvio, pero ahí soy la enfermera, no soy la Pincoya. Soy Jennifer, la TENS de enfermería.
Fuente: La Nación