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Detrás de los dichos de Trump sobre las Malvinas: especialistas británicos advierten sobre las causas y posibles consecuencias de un giro de postura
LONDRES.- Las ambiguas declaraciones de Donald Trump sobre la posibilidad de revisar la postura de Estados Unidos en “la cuestión Malvinas” reabrió un debate sensible para los argentinos, pero también para los ingleses. Especialistas británicos consultados por LA NACION encontraron un cóctel de intereses cruzados entre la Casa Blanca, Westminster y la Casa Rosada a la hora de analizar el detrás de escena y lo que puede venir a partir de ahora.¿Qué significa desde el punto de vista legal que Estados Unidos retire eventualmente su postura de neutralidad sobre la soberanía de las Islas? ¿Cómo puede Milei aprovechar el cortocircuito entre Gran Bretaña y Trump? ¿Qué peso tienen las palabras de Trump en el comité de descolonización de la ONU? ¿Hay que tomar en serio a la Casa Blanca con esta advertencia?“Con la pérdida de 255 vidas y tres vidas de isleños, sería muy difícil para cualquier gobierno británico cambiar su curso tradicional de apoyo a los deseos de los habitantes”, afirma a LA NACION Louise Clare, investigadora de la Universidad de Manchester.Clare, doctora en Historia Moderna y especializada en el conflicto de 1982, organizó en abril la conferencia “Falklands/Malvinas Conflict Conference”, que reunió a investigadores, veteranos y analistas de ambos países. La conferencia tuvo lugar apenas una semana antes que la agencia Reuters filtrara un memo del Pentágono, en el que sugería que Estados Unidos podría rever su postura sobre las Islas, el primer antecedente a las declaraciones de Trump.Clare destaca que tanto Andy Burnham como su atencesor Keir Starmer “han adoptado el método tradicional de reafirmar la frase de [Margaret] Thatcher de que ‘los deseos y el derecho de autodeterminación de los isleños son primordiales’”.De fondo emerge la discusión interna en la OTAN, la alianza militar que lidera Estados Unidos, y de la que el Reino Unido y otros países europeos son parte. Trump había manifestado su malestar por la falta de apoyo de Londres en sus ataques a Irán y también sobre la resistencia británica a aumentar el gasto en defensa, según publicó días atrás The Telegraph. Trump lo dejó en claro este jueves cuando recriminó a Londres la falta de asistencia en el estrecho de Ormuz.Para Matthew Benwell, doctor en Geografía y profesor de la Universidad de Newcastle, los comentarios de Trump están estrictamente vinculados a su preocupación por la OTAN. “No creo que al presidente Trump le preocupe especialmente la cuestión de la soberanía, aunque claramente mantiene una buena relación con el presidente Milei, a quien ha ayudado anteriormente antes de elecciones importantes”, evaluó.Benwell, que tiene estudios en torno a nacionalismo y geopolítica en el Atlántico Sur, consideró que si bien se trata hasta de ahora declaraciones “erráticas”, indicó que generan ruido con el “mensaje estable y consistente” que tanto el gobierno británico como el de las islas buscan mantener. No obstante, sostuvo que ese escenario “podría complicarse si Trump decide insistir en este asunto durante un período prolongado”, aunque señaló que no es lo que ha ocurrido con otros asuntos. Desde un plano más legal, Marc Shucksmith, doctor en Derecho y estudioso de la cuestión legal del conflicto por la soberanía, sopesó la retórica de Trump. “Si se parte de que la postura ‘oficial’ es de neutralidad, una propuesta de no apoyar a un Estado sí que cambia esto”, planteó.Sin embargo, Shucksmith, docente de la Universidad de Huddersfield, contextualizó la declarada “neutralidad” de Washington. “Aunque la posición de EE.UU. se considera en gran medida ‘neutral’, la posición de facto lleva mucho tiempo siendo que Estados Unidos ha reconocido la posición del Reino Unido y su gobernanza del territorio. Las declaraciones del presidente Trump no indican una alteración de esta posición”, asevera.Efecto para la ArgentinaLouise Clare remarca que la discusión sobre la soberanía está cerrada tanto para Londres como para los isleños. Sin embargo, consideró que “a nivel internacional, la disputa sobre la soberanía de las Islas sigue abierta” y por eso “existe potencial” de que Argentina pueda capitalizar el nuevo tono de Washington respecto a la cuestión.“Para Argentina, la causa Malvinas [menciona el término en español] es real y una causa nacional profundamente arraigada, que vio la pérdida de más de 500 vidas argentinas en 1982. El hecho de no reconocer la significancia de ‘la causa Malvinas’ por parte de Londres es parte de las interpretaciones erróneas que condujeron al conflicto de 1982”, expresó. Por su parte, Benwell opinó que las declaraciones de Trump no tendrán un impacto significativo en el Comité de Descolonización (C24) de la ONU, el ámbito en el que la Argentina reclama anualmente mantener una negociación por la soberanía de las islas pero que Estados Unidos no integra. “Argentina le otorga considerable importancia, en términos diplomáticos, a su presentación anual ante el C24, pero estas reuniones rara vez trascienden y atraen una atención limitada de los medios internacionales”, consignó.Así, Benwell expresó dudas que los comentarios de Trump “representen una ganancia”, más allá de que no descartó que el presidente argentino busque capitalizar el episodio “dadas las dificultades económicas internas” en medio de la atención en el país. En ese sentido, consignó que puede haber mayor presión para la Casa Rosada “a medida que se acerque la fecha de la explotación de hidrocarburos” en el norte de las islas Malvinas. En efecto, el proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado por la empresa israelí Navitas y la británica Rockhopper, planea comenzar su producción en 2028 y, según se anunció, se aspira a extraer 300 millones de barriles a lo largo de 30 años. La Asociación de Abogados Ambientalistas y el Centro de Excombatientes de Malvinas de La Plata realizaron una presentación judicial para que se busque frenar el proyecto. Lo que surja de estas declaraciones aún está por verse, concuerdan los especialistas. “Como ocurre con la mayoría de los temas, no solo entra en juego la política: también hay que considerar las inversiones empresariales y los factores ambientales”, analizó Clare.El gasto en DefensaLa declaración de Trump abre otro foco de presión para el gobierno del primer ministro británico Andy Burnham más allá de las islas Malvinas. Se trata del gasto en defensa, que subyace a las críticas de la Casa Blanca a Londres. “El asunto debe verse a la luz de la cumbre de la OTAN de diciembre de 2025, en la que se acordó que los Estados destinarían el 5% del PBI al gasto en defensa”, remarcó Shucksmith.La discusión gira en torno al plan que presentó Starmer a fines de junio. Allí, se comprometió a subir el gasto gradualmente hasta llegar a 80 millones de libras para 2029, y a un 3% del PBI para 2030. En relación al target del 5%, manifestó que implicaba un compromiso en la seguridad “más amplia” incluyendo “la seguridad energética y la infraestructura crítica, además de la defensa”. En ese punto, dijo que su plan situaba al Reino Unido en el 4,2% de ese compromiso.No obstante, desde la administración Trump no consideran creíble ese compromiso, según publicó The Telegraph la semana pasada. Fue entonces que fuentes de Washington hablaron de una reconsideración de la posición sobre las islas Malvinas, días antes que el mismo Trump lo admitiera en persona.Esta semana el gobierno de Andy Burnham informó que llegar a la meta del 3% no está entre las previsiones del próximo presupuesto. La líder opositora del partido Conservador, Kemi Badenoch, cuestionó duramente al gobierno y llamó a reducir gastos sociales para alcanzar el target del 3%.Ante la inminencia del discurso de Javier Milei este jueves por la noche, voceros de Westminster ratificaron a LA NACION el mensaje de hace unos días. “Los habitantes de las Islas Falklands [Malvinas] son británicos y tienen derecho a decidir su propio futuro”, manifestaron. “Los isleños han expresado repetidamente su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar y nuestro compromiso con ellos es inquebrantable”, indicaron.La ministra británica para los territorios de ultramar, Uma Kumaran, afirmó en la Cámara de los Comunes que el Reino Unido “no tiene dudas sobre su soberanía sobre las Islas”, y recalcó que Westminster mantiene “un apoyo firme a los derechos de autodeterminación de los habitantes”. El mensaje fue replicado rápidamente por el gobierno de las islas.
Fuente: La Nación