Álvaro Montero se lució en los penales con Vélez y fue figura en otra clasificación de Boca

Parecía que Álvaro Montero sería el villano de la noche para Boca ante Vélez tras el penal que cometió sobre la hora, pero el palo lo terminó cuidando a él, que en la tanda desde los doce pasos se convirtió en el héroe con dos remates atajados: el 4-3 los clasificó a los cuartos de final de la Copa Argentina. La parcialidad xeneize, que en sus primeros partidos lo vio titubeando y no sentía plena seguridad con la contratación, no se entusiasma de más, pero sí empieza a tranquilizarse porque el colombiano va adquiriendo confianza.Como si el destino estuviera encaprichado en llevar a los hinchas de Boca hacia los recuerdos más bonitos y a la ilusión que tanto engañó últimamente, anoticiarse del desembarco de un arquero cafetero los traslada inevitablemente a las épocas de Óscar Córdoba. Y como si no tuviera un poco de cuidado con esa tentación, a Montero ya lo puso, en solo 12 partidos, ante la segunda clasificación mediante la vía de los penales, esa faceta en la que su compatriota e ídolo del club tanto se lució en los inicios del 2000.En ese sentido, el equipo de Rodolfo Arruabarrena y los hinchas empiezan a sentir que, si un partido se dirige a la definición por penales, el ancho de espadas está en su mano. Sí, otra vez. Aunque lejos esté Boca de una época dorada como la que continuó en aquellos años Roberto Abbondanzieri -también con definiciones memorables-, está volviendo a sentir la invencibilidad que aportaron Agustín Rossi o Sergio Chiquito Romero. Aunque ninguno impuso una altura semejante: 201 centímetros que, en las primeras impresiones de quienes no lo vieron atajar el semestre pasado, justamente, para Vélez, parecían atentar contra la desenvoltura que necesita un arco gigante.El primer partido local ya expuso cierta crítica popular. Tres días después de su debut frente a O’Higgins, en la Bombonera, por la ida de los playoffs de la Copa Sudamericana, recibió tres goles de Deportivo Riestra en Bajo Flores, una derrota histórica para la institución azul y oro. Si bien las responsabilidades fueron repartidas por una infinidad de distracciones hasta llegar a la influencia del colombiano, fue suficiente para que se lo mire de reojo por varias semanas.¡VAMOS ÁLVARO CARAJO! 👊🧤 pic.twitter.com/lBylFH5eP4— Boca Juniors (@BocaJrsOficial) September 3, 2026La revancha con los chilenos le presentó la primera gran prueba por definirse desde los doce pasos. Atajar el cuarto lanzamiento, clave para la clasificación a octavos, quizás, fue borrado de la memoria inmediatamente. No por errores puntuales en goles posteriores, sino que las indecisiones al salir a descolgar centros o ciertos movimientos toscos para atajar derivaron en murmullos en las tribunas del Tomás Adolfo Ducó, donde Boca fue local por tres encuentros. Y, en efecto, a una serenidad que parecía no aparecer nunca.Entonces, fue agarrado ligeramente de punto. No importaron golazos (los de Newell’s), desvíos (como el del gol de Recoleta en Huracán) o el tiro libre de Diego Valdés para Vélez, el más reprochable: armó una barrera de solo dos hombres por la lejanía del tiro y lo pagó caro. Que Tomás Aranda, justo el mimado del Mundo Boca, saltara de costado no le restaría responsabilidades. Porque las dudas que sobrevolaban entre los hinchas excedía esa acción.Aunque en Vicente López ante Platense (1-1) aparecieran sus primeras intervenciones destacadas y que en el Cilindro, frente a Racing, hiciera valer su altura con mayor determinación, ningún partido tuvo el alarido que sí se oyó el viernes pasado. Justo en el regreso a la Bombonera, contra Lanús. Es que Boca sufrió en gran parte del encuentro y pudo perderlo en la última jugada por la definición de Allan Wlk en el área chica, frente al arco, pero apareció la valiosa reacción del 1. No solo evitó la derrota, sino que aportó la vida que impulsó a sus compañeros para llegar al gol in extremis de Tomás Belmonte. Fue la atajada del triunfo.Entonces, Arruabarrena supo qué tenía que declarar al respecto: “Sabe perfectamente cómo es esto: hacer oído sordo a la crítica y al elogio, que también nos puede hacer mucho daño. Nos da la seguridad que necesitamos”. Así se mostró tras ser el héroe en Córdoba este miércoles. Con esa calma. Incluso, insinuó que estaría igual de tranquilo si la acción del penal que cometió sobre la hora terminaba en gol velezano y eliminación xeneize.Bien, bien, bien 🇸🇪🇸🇪🇸🇪 pic.twitter.com/kp5YWMZjO0— Boca Juniors (@BocaJrsOficial) September 3, 2026“Era arriesgarse a lo que pasó o que nos metieran el gol. Entonces, ahí quemamos la última bala. Son decisiones que tomás: en mi cabeza está que no nos hagan el gol en la primera intención, quemar el último cartucho”, declaró tras coronarse figura. Un mal retroceso de su equipo activó un contragolpe letal para los de Liniers y, mano a mano con Simón Escobar, optó por derribarlo al saberse gambeteado al minuto 44 del segundo tiempo. Como en goles pasados, pese al error colectivo, posiblemente hubiera quedado marcado por encima de cualquier otro y su influencia ante el Grana, quizás, rápidamente olvidada, otra vez.Su palo derecho le dijo no a la ejecución de Dilan Godoy, Boca volvió a respirar y, entonces, ahora Montero fue el que entendió que era su momento de ganar. Detuvo el primero y el quinto, pateados por Elías Gómez y Thiago Silvero, respectivamente, ambos volando a su derecha. El triunfo fue por 4-3. “Se hizo grande”, dijo Lautaro Blanco, pero Arruabarrena retrucó el elogio: “Es un arquero que, en esos momentos, se agranda más grande de lo que es”.“Para mí es relativo. Tenemos que actuar cuando se presentan las situaciones, estar listos. A veces sale y a veces, no. Cuando pasan estas cosas, todo se refleja ahí”, le quitó dramatismo a la crítica. Álvaro Montero empieza a darle otras garantías al hincha de Boca.

Fuente: La Nación Deportes