Google evitó una división forzada de su negocio publicitario y sumó otra victoria ante el gobierno de EE.UU.

WASHINGTON.– Google volvió a esquivar una de las sanciones más duras que podía enfrentar en Estados Unidos. La jueza federal Leonie Brinkema rechazó este miércoles obligar a la compañía a desprenderse de una parte de su negocio de publicidad digital y frenó así el intento del Departamento de Justicia de desmantelar una pieza de su imperio tecnológico.La decisión, adoptada por el tribunal federal de Alexandria, Virginia, no deja a Google sin consecuencias. Brinkema optó por imponer un conjunto de normas para regular la forma en que la empresa deberá operar en el mercado publicitario y aceptó la mayoría de las medidas correctivas de comportamiento propuestas por las partes. Sin embargo, descartó el remedio más severo que reclamaban las autoridades antimonopolio: la venta forzada de activos.En particular, la magistrada se negó a ordenar la venta de AdX, la plataforma de intercambio de publicidad en línea de Google. Allí, los editores de sitios web pueden vender espacios publicitarios mediante subastas que se realizan de manera instantánea cada vez que un usuario carga una página. Google cobra a esos editores una comisión del 20% por las operaciones realizadas a través del sistema.Aunque la plataforma representa una parte relativamente pequeña del negocio total de Alphabet, la empresa matriz de Google, el fallo tiene un fuerte peso simbólico. Es la segunda vez en poco más de un año que la compañía logra evitar una orden judicial que la obligue a vender uno de sus activos más conocidos o estratégicos para responder por conductas monopólicas.El antecedente inmediato está en otro frente judicial. En 2024, un juez determinó que el omnipresente motor de búsqueda de Google constituía un monopolio ilegal. El Departamento de Justicia pidió entonces una sanción que obligara a la empresa a vender Chrome, su popular navegador web. Pero en septiembre de 2025 otro juez federal rechazó esa alternativa.Con la decisión de Brinkema, Google queda así con un marcador de “2-0” frente a los intentos del Departamento de Justicia de imponer ventas forzadas de activos para corregir monopolios ilegales. En ambos casos, los tribunales reconocieron problemas de competencia, pero rechazaron las propuestas del gobierno que apuntaban a partir segmentos del negocio.La discusión en Virginia se concentró en el complejo sistema tecnológico que sostiene buena parte de la publicidad que aparece en internet. Ese entramado conecta a los editores que ofrecen espacios en sus páginas con los anunciantes que compiten por ocuparlos. Las subastas se resuelven en fracciones de segundo y forman parte de un mercado que alimenta una porción significativa de los casi 400.000 millones de dólares en ventas anuales de publicidad de Google.La orden inicial de Brinkema tiene apenas dos páginas. La opinión completa de la jueza permanecerá bajo sello durante 14 días para que las partes puedan revisarla y proponer las supresiones que consideren necesarias antes de su publicación. Por eso, todavía no se conocen todos los detalles de las obligaciones que deberá cumplir la compañía bajo el nuevo esquema.El resultado provocó críticas entre organizaciones que reclaman controles más duros sobre las grandes empresas tecnológicas. Sacha Haworth, directora general de The Tech Oversight Project, cuestionó que un tribunal determine que Google opera un monopolio ilegal y luego descarte una división de la empresa. A su juicio, la decisión envía una señal equivocada en un mercado en el que las grandes tecnológicas dificultan la aparición de nuevos competidores.El fallo también llega en un momento de enorme fortaleza financiera para la compañía. Alphabet, la matriz de Google, tiene un valor de mercado de 4,11 billones de dólares, mientras que su negocio publicitario continúa como uno de los principales motores de ingresos del grupo.Google evitó nuevamente el escenario que más buscaba el gobierno estadounidense: una orden judicial que la obligara a desprenderse de una parte de su estructura. Esta vez, las consecuencias llegarán por la vía de reglas sobre su comportamiento en el mercado y no por la ruptura de su negocio.Agencias Reuters y AP

Fuente: La Nación