Empezó el Festival de Venecia con debates políticos, una reivindicación del periodismo y el premio a George Clooney

“¿El cine debería ser político? Yo creo que las películas son fundamental e inevitablemente políticas”. Podría decirse que con esta declaración de Maggie Gyllenhaal, la presidenta del jurado oficial, quedó oficialmente inaugurado este miércoles el Festival de Venecia 2026 tal como todo el mundo del cine imaginó en los días previos. En la primera jornada de la muestra, el debate sobre la actualidad prevaleció por sobre cualquier alusión a los títulos en concurso, aunque el centro de la atención fue la siempre carismática presencia de George Clooney, que recibió en la primera gala del festival el premio a la trayectoria de manos de Laura Dern. Después de un video que empezó y terminó con las imágenes de la película Jay Kelly que muestran a Clooney (cuyo papel en esa película es el de una estrella de cine) recibiendo un premio en un festival ficticio celebrado en Italia. El homenaje a Clooney incluyó declaraciones de amigos y colaboradores del actor. Entre ellos, Brad Pitt: “George envejece con la misma elegancia que un buen queso Gouda. Puede actuar y competir en casi cualquier cosa y lo hace mejor que cualquiera de nosotros. Pero por favor manténganlo alejado de la pista de baile. ¡No sabe lo que hace!“. Al agradecer el premio, Clooney habló del poder que tiene el arte para enfrentar los males del mundo. “Estamos viviendo un momento histórico en el que los que están al mando y los que tienen más dinero nos dicen que tengamos miedo de nosotros mismos. Pero sabemos que no es así, ¿verdad?, porque la historia nos enseña una lección", comenzó el actor.“Las primeras personas a las que los autoritarios intentan silenciar no son los políticos. Son los periodistas que hacen preguntas, los artistas que se niegan a dar respuestas fáciles, los cineastas, escritores, actores y músicos que insisten en que alguien a quien nunca has conocido merece tu empatía”, agregó, invocando una palabra utilizada pocas horas antes por Gyllenhaal en su primera aparición pública como presidenta del jurado oficial.“Quienes temen a los libros, a la música y a las historias nunca son los héroes -concluyó-. Las historias son peligrosas para quienes se nutren del miedo. Sí, las películas no detienen las guerras, no reducen la inflación y tampoco manipulan las elecciones. Pero hacen algo extraordinario: nos recuerdan que un extraño nunca es un extraño. Si todavía podemos sentarnos juntos en la oscuridad y preocuparnos por personas a las que nunca conocimos, creo que estaremos bien”. Antes de la ceremonia y la entrega formal del premio, Clooney no esquivó ningún tema político en el encuentro que mantuvo con la prensa acreditada. Con su presencia la apertura de Venecia 2026 logró, como imaginaron los organizadores de la muestra, el glamour de Hollywood y la agenda con los grandes temas internacionales. Esa tendencia quedó a la vista también alrededor de Ink, la película elegida para abrir la edición número 83 del decano de los grandes festivales de cine del calendario anual. Dirigida por el británico Danny Boyle a partir de una adaptación de la obra teatral de James Graham, Ink se ocupa del vertiginoso ascenso de la prensa sensacionalisa en el Reino Unido durante la década del 70 de la mano del empresario australiano Rupert Murdoch, que empezó a construir allí su imagen de magnate de los medios.“El periodismo es uno de los grandes pilares de cualquier civilización”, dijo Boyle en su primer encuentro con los medios internacionales antes de encabezar junto al elenco el primer desfile por la alfombra roja de este año. “Dentro de ese grupo de personas hay quienes enfrentan al poder y dicen la verdad. Contar con ellas dentro de una sociedad es realmente importante”, agregó, anticipándose a un tramo del discurso de Clooney en la gala inaugural.Dijo también que teme que en el futuro la inteligencia artificial termine ocupando el lugar de la prensa. “El peligro que representan los gigantes tecnológicos y su inteligencia artificial es que en algún momento podrán reemplazar al periodismo y tener periodistas surgidos de la IA mucho más eficientes, más baratos, etc. ¿Acaso ese periodista de IA se animará a decirle la verdad al poder que lo creó?”, se preguntó Boyle. Poco antes, en el esperado encuentro del jurado oficial con la prensa internacional acreditada que estuvo en duda durante varios días, Gyllenhaal también planteó una pregunta: “¿Cómo es posible que estemos aquí hablando de cine ahora mismo cuando el mundo se encuentra en estado de emergencia? Para mí, la respuesta tiene que ver con la empatía. Y el cine nos brinda la oportunidad de encontrar la empatía dentro de nosotros mismos. Yo misma estoy quí con la mente abierta y con mucha curiosidad”. La actriz y presidenta del jurado también fue consultada sobre la escasa cantidad de películas dirigidas por mujeres en la competencia oficial de este año. “Hay un problema sistémico -respondió-. A las mujeres les resulta más difícil conseguir financiación para sus películas. ¿Será posible que las mujeres, al haber tenido una experiencia diferente de vivir en el mundo, quieran hacer cine sobre temas que no siempre se consideran como alta cultura? ¿Quién decide qué es bueno? ¿Quién decide qué es valioso?“. El director artístico del festival, Alberto Barbera, que estuvo junto a Gyllenhaal en la conferencia de prensa, dijo este miércoles que la muestra “es un espacio para el ejercicio de la libertad de expresión” y que tiene la misión de “salvaguardar esa libertad para todos los artistas y proteger el diálogo entre esos mismos artistas, el público y los críticos”. También vaticinó que las sorpresas llegarán de la mano de los autores menos conocidos. Sobre los temas más incómodos planteados desde el mismo comienzo, Barbera señaló que “todos hablan de los problemas de la falta de paridad entre hombres y mujeres en la competencia oficial cuando empieza el festival mientras durante el resto del año ese tema aparece escondido y nadie se preocupa por él”. También dijo que se sentía orgulloso de haber elegido para la competencia oficial títulos como Woman Unknown, de la realizadora egipcio-danesa May El-Toukhy. La otra mujer directora seleccionada en esa misma sección es Rachel Szor, que presentará junto con Yuval Abraham NAZA, anunciada como un relato cinematográfico urgente sobre “los asesinatos en masa de civiles palestinos por parte de Israel”. En declaraciones al Corriere della Sera, Barbera definió a la película como “políticamente disruptiva y cinematográficamente muy interesante, porque no se trata de una simple acumulación de testimonios certificados por un grupo de periodistas de The Guardian, sino de 80 minutos con sorprendentes innovaciones en materia de dirección”. La jornada se cerró con el estreno mundial de Ink, que llegará a la Argentina en fecha todavía pendiente de definición a través de Netflix. “La obra teatral de Graham me atrajo mucho, sobre todo porque va más allá de los mitos que conocemos sobre Rupert Murdoch. Para mí, el corazón de la película es Larry Lamb, un verdadero outsider, un tipo que llega a Londres desde el norte de Inglaterra, como yo, con un enorme deseo de tomarse revancha contra el establishment mediático de la época”, adelantó Boyle a la prensa italiana. En la película, Lamb (Jack O’Connell) se transforma en un cómplice de los planes de Murdoch (Guy Pearce) para reinventar The Sun a fines de la década de 1960 y convertirse en el empresario mediático más poderoso del Reino Unido. “Nosotros no quisimos mostrar a Murdoch como un monstruo. Demonizarlo hoy es algo demasiado fácil de hacer. El tema más fuerte, según mi opinión, es preguntarse dónde está la verdad en un mundo controlado por la tecnología y algunas personas muy poderosas. Tenemos que seguir preguntándonos qué lugar ocupamos en ese tablero y lo que nos toca hacer para mantener abiertos los espacios para la crítica y la libertad de expresión. Hablo de nosotros: los periodistas, los cineastas y la opinión pública en general”. Antes de la gala y de pasar por la alfombra roja, Boyle y los protagonistas de Ink también mantuvieron un encuentro con la prensa internacional. En un momento se le preguntó a Pearce si había conversado con Murdoch sobre la película. El actor respondió que no se comunicó hasta ahora con el magnate de 95 años, pero en cambio pudo tomar contacto con su hija Elisabeth. “Ella me dijo: ‘papá está muy contento de que lo interpretes’. Pero en ese momento todavía no había visto la película, así que veremos lo que pasa de aquí en más”, respondió Pearce, reconocido en el mundo como uno de los mejores actores de cine surgidos de Australia, la tierra natal de Murdoch. Pearce nació en el Reino Unido, pero su familia se mudó a Australia cuando tenía tres años. Allí se crió y desarrolló casi toda su carrera artística. Una presencia inesperada y poco conocida para las nuevas generaciones despertó expresiones de nostalgia y evocación en la primera jornada del festival. Venecia 2026 fue el escenario que eligió la actriz sueca Ewa Aulin para reaparecer en público casi seis décadas después de revelarse como uno de los grandes símbolos sexuales del cine europeo de los años 60, especialmente a través de Candy (1968), film de culto en el que aparece junto a Marlon Brando, Walter Matthau, Richard Burton, Charles Aznavour, James Coburn, John Huston y Ringo Starr. Aulin, que hoy tiene 76 años, participó de una proyección especial de Col cuore in gola (1967), el thriller erótico que la lanzó a la fama de la mano del director Tinto Brass, que dedicó más tarde toda su carrera al cine de temática sexual (La llave, La mujer en el espejo, Salón Kitty, Calígula).

Fuente: La Nación