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Cambiaron al jefe de la policía departamental por cuarta vez en dos años
MAR DEL PLATA.- A poco más de un mes del impacto que representaron tres crímenes en un mismo fin de semana, luego de la trascendencia de una reciente entradera a una familia cuando ya estaban en marcha recursos para reforzar la seguridad en la ciudad y 24 horas después de que se conocieran otros dos homicidios, en este caso por reyertas callejeras, el Ministerio de Seguridad bonaerense confirmó el cambio de la cúpula policial de la Jefatura Departamental Mar del Plata.Esta tarde se confirmó el desplazamiento del comisario mayor Cristian Fontana, que había llegado hace poco más de un año; fue reemplazado por el comisario mayor Valerio Omar Gallo, que viene de desempeñarse con óptimos resultados en la jurisdicción de Pinamar durante los últimos cinco años.El anuncio, que se esperaba desde mediados de la semana pasada, lo realizaron Eduardo Aparicio y Andrés Escudero, miembros del gabinete de la cartera de Seguridad bonaerense. Es un eslabón más en la cadena de medidas que comenzaron a fines de agosto con el nombramiento del comisario mayor Dante Pérez Bianchi como titular de la Superintendencia de Seguridad Región Atlántica II, la incorporación de nuevos móviles para patrullajes, el despliegue de más personal en las calles y el desarrollo de los denominados “operativos de saturación” que se repiten en horas de la noche y en distintos barrios, incluida la intervención de un helicóptero de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. “Vamos a profundizar investigaciones y a dar respuesta a la sociedad de Mar del Plata”, confirmó Escudero, quien garantizó un despliegue de casi 2300 efectivos en las calles, repartidos en turnos, más otro medio millar de uniformados en tareas de apoyo.Estos movimientos ratifican el escenario de complejidad que vive esta ciudad a raíz del incremento del delito en sus diversas formas. En lo que va del año ya se superaron los 30 homicidios, en su mayoría por situaciones vinculadas a enfrentamientos relacionados con el narcomenudeo o las disputas familiares y personales.El punto crítico se dio entre fines de julio y comienzos de agosto, cuando en una misma jornada se cometieron dos crímenes en ocasión de robo: primero, el del chofer de Uber Alberto Rodríguez, a quien le robaron el auto luego de ocasionarle una herida de bala que resultó mortal. El mismo día murió Raúl Ruiz, un comerciante al que dos delincuentes atacaron a tiros en su ferretería. Horas después se encontró el cadáver de Mailén Antonich, víctima de femicidio. Desde entonces se percibió una ebullición en el clima social, con manifestaciones de distinta dimensión en los barrios e incluso hasta las propias puertas de la Jefatura Departamental, donde se generó una protesta con incidentes y policías lesionados por el accionar de los manifestantes. Eran la respuesta a aquellas muertes violentas, pero también a otros hechos de inseguridad cotidianos, enfocados en particular en el robo de autos y motos y en el regreso de los robos a viviendas, en gran medida con adultos mayores como víctimas. El pico se produjo con el asalto a una familia del barrio San Carlos, a metros del Golf, que quedó grabado por sus cámaras de seguridad. Los delincuentes actuaron a media mañana, redujeron al matrimonio y su hijo, golpearon al hombre con brutalidad, y a la mujer y al niño los amenazaron con cortarles la lengua. Por ese hecho están detenidos un menor de edad y dos mayores. El cambio de conducción policial para el distrito aparece como una alternativa más en el conjunto de medidas que el Ministerio de Seguridad busca plasmar en Mar del Plata con urgencia. La temporada de verano y su industria turística están a tres meses de comenzar y este escenario puede impactar sobre una de las principales fuentes de ingreso que tiene la ciudad. Gallo será el cuarto jefe departamental de Mar del Plata en poco más de dos años. Estos relevos comenzaron en 2024 con la salida del comisario mayor José Luis Segovia, que tuvo una larga permanencia en el cargo y permanece con prisión domiciliaria por supuesta participación en una asociación ilícita acusada de robos y operaciones con moneda extranjera, entre otros delitos. Le siguieron dos gestiones fugaces: del comisario mayor Luis Senra, primero, y del comisario inspector Edgardo Vulcano, después, hasta el nombramiento de Fontana, que venía de liderar el Grupo de Policía Motorizada. Al día a día de los hechos delictivos, con quejas vecinales desde distintos puntos del distrito, se sumó en estos últimos días la voz de sectores representativos desde lo institucional. Primero, una treintena de cámaras empresariales, gremios y colegios profesionales respaldaron con sus respectivos sellos una nota con fuerte tono de reclamo. “Recuperar la agenda de la seguridad”, se tituló su comunicado, que daba pautas sobre la cantidad de hechos de violencia, la suma de crímenes por encima de las cifras del año pasado y eventuales falencias en la respuesta del Estado.Esta semana llegó otro comunicado, firmado ahora con nombre y apellido por unos 25 “referentes marplatenses”, entre ellos, empresarios muy fuertes, reconocidos y con intereses en la ciudad. En la nota cuestionaron al poder político local, reclamaron unidad de esfuerzos entre municipio, provincia y Nación a pesar de las diferencias partidarias y, sobre todo, una política de seguridad que empiece a rescatar a la ciudad y a su gente de esta crisis de seguridad. “No podemos acostumbrarnos al miedo”, advirtieron.
Fuente: La Nación