Boom del pistacho: ya hay 10.000 hectáreas y prevén un fuerte salto de la producción

El pistacho se prepara para un fuerte salto productivo en la Argentina. El país está llegando a las 10.000 hectáreas implantadas, diez veces la superficie relevada en el último Censo Nacional Agropecuario de 2018, pero buena parte de las plantaciones todavía son jóvenes y necesitarán varios años para alcanzar su máximo potencial. Según estimaciones del INTA, con un rendimiento de referencia de alrededor de 2000 kilos por hectárea, las 10.000 hectáreas actualmente implantadas podrían representar en el futuro un volumen potencial cercano a las 20.000 toneladas anuales.El crecimiento de la superficie se aceleró principalmente a partir de 2018 y, especialmente, desde 2020. De acuerdo con Eduardo Trentacoste, especialista en pistacho del INTA EEA La Consulta, Mendoza, en el último censo agropecuario se contabilizaban alrededor de 1000 hectáreas productivas, de las cuales unas 700 estaban en San Juan, mientras el resto se distribuía principalmente entre Mendoza y La Rioja.Grave crisis: La Justicia ordenó embargos contra Metalfor y acumula deudas por más de $51.000 millones“Desde 2018 se generó el boom. En los últimos cinco años se llegó a esas 10.000 hectáreas”, explicó Trentacoste. Según señaló, el aumento de los precios y las dificultades atravesadas por otras producciones regionales contribuyeron a despertar el interés. En Mendoza, por ejemplo, la crisis de la vitivinicultura llevó a productores provenientes de otras actividades a observar al pistacho como una alternativa de inversión.El dato central es que alrededor de 8000 hectáreas se implantaron durante los últimos años, principalmente en San Juan, Mendoza y La Pampa, y todavía tienen por delante buena parte del proceso necesario para alcanzar su plena capacidad productiva.A diferencia de un cultivo anual, el pistacho exige una inversión de largo plazo. Según Trentacoste, necesita alrededor de ocho años desde la implantación para alcanzar las primeras cosechas y unos 12 años para llegar a sus niveles máximos de producción. Esto significa que buena parte del incremento de superficie registrado desde 2020 recién comenzará a reflejarse con fuerza en la oferta durante los próximos años. “Se necesitan entre seis y diez años más para poder tener toda esa producción en su máximo nivel”, señaló el especialista.En la actualidad, según datos del sector, solo entre el 20% y el 30% de la superficie implantada se encuentra en producción. Juan Ignacio Ponelli, CEO y fundador de AgroFide, explicó que el desarrollo del árbol determina que exista actualmente una amplia diferencia entre la cantidad de hectáreas plantadas y las que efectivamente están produciendo.San Juan continúa siendo el principal núcleo del cultivo, seguido por Mendoza y, en menor escala, La Rioja y San Luis. A esas provincias se sumó La Pampa, donde comenzó a desarrollarse un nuevo polo alrededor de Casa de Piedra, junto al río Colorado. Allí hay un proyecto para promover la producción con emprendimientos importantes de pistacho y ya existen unas 200 hectáreas implantadas.La expansión plantea, al mismo tiempo, determinar con precisión dónde puede producirse el cultivo antes de realizar una inversión cuyo resultado se conocerá recién una década más tarde. Por esa razón, una de las principales líneas de trabajo del INTA está centrada en la zonificación, los requerimientos del cultivo y la búsqueda de zonas aptas que cumplan con los parámetros ambientales.“Es una inversión tan de largo plazo que necesita investigación, porque el productor no puede encontrarse dentro de diez años con que no va a tener cosecha”, dijo el experto de INTA. El organismo trabaja en riego, fertilización, formación de las plantas y sistemas de conducción de las plantaciones, aspectos que serán determinantes a medida que aumente la superficie productiva.La variedad dominante en la Argentina es Kerman, una variedad femenina que puede destinarse al consumo en pasta y en snack. El pistacho presenta la particularidad de contar con variedades femeninas y masculinas, necesarias dentro de las plantaciones. “En la Argentina destinamos la misma variedad para ambos destinos productivos”, señaló Trentacoste. En el mundo el producto destinado a snack puede alcanzar un mayor valor comercial, aunque actualmente los precios de los distintos destinos se encuentran más próximos. Ponelli destacó que cerca del 90% de la producción mundial se concentra en California, Estados Unidos; Irán y Turquía, todos ubicados en el hemisferio norte, mientras que la Argentina puede abastecer los mercados en contraestación.“Por la fecha de cosecha, entramos mejor a los mercados para que sea procesado de cara a las fiestas. Ahí tenemos una ventaja relativa respecto de las producciones del hemisferio norte”, afirmó.El empresario sostuvo que, pese al crecimiento registrado, la Argentina todavía representa menos del 1% de las plantaciones mundiales y una participación aún menor en términos de producción.Del lado de la demanda, Ponelli indicó que el consumo mundial registra una tendencia creciente desde hace años. El pistacho ganó una fuerte visibilidad durante 2025 a partir del denominado chocolate de Dubái, aunque, según señaló, el fenómeno es mucho más profundo: la demanda mundial creció a una tasa promedio del 6,5% anual durante las últimas dos décadas.“Entre el aumento sostenido de la demanda desde hace más de dos décadas y las restricciones de oferta, no solamente es un cultivo atractivo desde el punto de vista productivo, sino también como negocio”, señaló.Ponelli comenzó a analizar el negocio en 2018 y en 2022 avanzó con un proyecto financiado con capital propio que actualmente cuenta con 110 hectáreas implantadas y en desarrollo. “Primero planteé una hipótesis de negocio con determinados parámetros y lo que terminó encajando en esa hipótesis fue el pistacho. Nosotros empezamos primero por el negocio, no por el cultivo”, relató.Para el empresario, uno de los principales límites para acelerar una nueva expansión de superficie es actualmente el acceso al financiamiento. “Tenemos un potencial enorme en términos de tierra, suelo, agua y clima. También contamos con el know how específico. Básicamente, hoy la mayor limitante es el fondeo, la capitalización necesaria para poder llevarlo adelante: la financiación. Lo que haría falta son fondos que acompañen esa mirada, esa visión de crecimiento y de posicionar al pistacho argentino como un referente mundial”, sintetizó.

Fuente: La Nación