Los marines que pasaron nueve meses en altamar llegan a una ciudad tailandesa famosa por su vida nocturna

PATTAYA, Tailandia.– Después de más de nueve meses en altamar, el USS Abraham Lincoln arribó este miércoles al puerto tailandés de Laem Chabang, tras acumular 286 días de despliegue. El portaaviones de propulsión nuclear transporta a cerca de 5000 marinos e infantes de Marina y llega en medio del escrutinio que despertaron en Estados Unidos las duras condiciones de vida de su tripulación.La escala ofrecerá a los militares cinco días de descanso en Pattaya, una ciudad históricamente vinculada a la presencia de las fuerzas estadounidenses. El buque permanecerá en Laem Chabang hasta el domingo, antes de retomar su viaje de regreso a Estados Unidos. Para una tripulación que lleva meses sin una pausa prolongada en tierra, será el primer respiro significativo de un “despliegue histórico”.El Lincoln había zarpado de California en noviembre de 2025 con una misión inicialmente centrada en el mar de China Meridional. Sin embargo, su itinerario cambió cuando Washington decidió desviarlo hacia Medio Oriente en la antesala de los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Allí participó de las operaciones norteamericanas en la guerra regional hasta comienzos de agosto, cuando fue relevado por el USS George Washington.La prolongación de la misión y las condiciones a bordo provocaron críticas en Estados Unidos. Distintos reportes dieron cuenta de escasez de alimentos y productos de higiene, fallas de infraestructura, agotamiento y un deterioro de la salud mental de parte de la tripulación. El medio especializado Navy Times informó que al menos dos marinos habrían intentado suicidarse arrojándose al mar.El secretario adjunto interino de la Marina, Hung Cao, reconoció que las autoridades atendieron “un pequeño número de casos relacionados con la salud mental”, aunque aseguró que no se registraron fallecimientos. Donald Trump, en cambio, minimizó las denuncias y la duración del despliegue: en agosto afirmó que la misión “no fue ni de cerca lo suficientemente larga”.En ese contexto, la escala en Tailandia adquirió un significado mayor que el de una parada rutinaria. “Nuestra llegada a Laem Chabang ofrece a nuestra tripulación una oportunidad de descanso más que merecida”, afirmó el contraalmirante Robert Loughran. El comandante del portaaviones, Dan Keeler, agregó que la visita permitirá a los militares “disfrutar de este hermoso país cargado de historia”.La llegada de cerca de 5000 marinos e infantes de Marina también movilizó a Pattaya y sus alrededores. Las autoridades de la provincia de Chonburi desplegaron unos 600 funcionarios y agentes para reforzar la seguridad y dispusieron alrededor de 40 colectivos para trasladar a los militares entre el puerto y la ciudad.El desembarco genera, además, fuertes expectativas económicas. El alcalde, Poramet Ngampichet, calculó que la escala podría dejar unos 100 millones de bahts, equivalentes a US$3,1 millones. “Estamos todos muy entusiasmados, va a haber mucho movimiento”, dijo Anthony “AJ” Jones, un músico neozelandés que actúa cada noche en el bar M’s Mojito. “Será una bendición para los negocios”, agregó.Pero junto con los preparativos, la ciudad también endureció los controles. Los tripulantes tendrán prohibido consumir marihuana y practicar deportes acuáticos y, según la prensa local, tampoco podrán ingresar a algunas de las zonas más conocidas por su vida nocturna. En cambio, las autoridades los alentaron a visitar centros comerciales y sitios de interés religioso.Las restricciones tienen un trasfondo histórico. Pattaya, originalmente una pequeña aldea pesquera, comenzó a transformarse durante la guerra de Vietnam, en la década de 1960, cuando soldados estadounidenses llegaban allí durante sus períodos de descanso. Con el tiempo se convirtió en un destino turístico internacional, conocido tanto por sus playas como por una vida nocturna estrechamente asociada al turismo sexual.En los últimos años, las autoridades buscaron despegar a la ciudad de esa imagen y promocionar sus atractivos naturales y culturales. En la antesala de la llegada del Lincoln se realizó incluso una redada contra trabajadoras sexuales, aunque el alcalde negó que el operativo estuviera vinculado con la visita de los estadounidenses. El gobierno local también pidió a comerciantes y prestadores turísticos que no cobraran de más a los marinos.El Lincoln permanecerá en Laem Chabang hasta el domingo. Mientras tanto, Pattaya ya dejó en claro la expectativa que genera la visita: frente a uno de sus bares, un cartel recibió a los recién llegados con un mensaje directo: “Bienvenido todo el personal militar estadounidense. Gracias por su servicio”.Agencias AFP y Reuters

Fuente: La Nación