La condenaron a perpetua por la muerte de su hija recién nacida y, 13 años después, modificaron el fallo y quedó en libertad

CÓRDOBA.- Una resolución del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Córdoba cambió la pena de una mujer que en 2015 fue condenada a perpetua por la muerte de su hija recién nacida, a quien, según la Justicia de Villa María, dejó sin asistencia médica tras un parto en soledad. La reducción de la condena implicó la libertad inmediata de Paola Verónica Ortiz, quien estaba presa desde 2012. El caso es similar al de “Belén”, de Tucumán.El fallo de la Sala Penal del TSJ determinó una pena de 13 años, nueve meses y 26 días de prisión, equivalente al período de cárcel que Ortiz ya cumplió. La mujer fue declarada responsable de homicidio calificado por el vínculo, pero mediando circunstancias extraordinarias de atenuación.Para fundamentar la revisión, los jueces analizaron las condiciones económicas, habitacionales y familiares que atravesaba Ortiz en el momento del nacimiento y la muerte de su hija. Tomaron en cuenta la falta de ingresos y de redes de contención, situaciones de violencia económica y psicológica atribuidas a su expareja y la relación que mantenía con su exsuegro.Los magistrados cuestionaron algunas valoraciones de la sentencia original y aplicaron criterios posteriores de su jurisprudencia sobre violencia de género e intrafamiliar. La resolución señala que el caso debía ser analizado sin recurrir a estereotipos relacionados con un modelo de “buena madre” ni exigirle conocimientos específicos para afrontar sola un parto domiciliario.El 19 de marzo de 2015, la Cámara Criminal y Correccional de Villa María condenó a Ortiz por homicidio calificado por el vínculo, aplicando la figura de “comisión por omisión”. En esa instancia se consideró probado que el 31 de octubre de 2012 la mujer tuvo sola a su cuarta hija en su casa. Estaba con un hijo más chico y con su exsuegro.Ese fallo determinó que Ortiz “deliberadamente” no cortó el cordón umbilical ni buscó atención médica, lo que derivó en una hipoxia fatal. Estableció que ocultó el cuerpo durante cuatro días y que luego lo dejó junto al río que atraviesa Villa Nueva, donde ella vivía. La autopsia consignó que, debido al avanzado estado de descomposición del cuerpo, no podía afirmarse con certeza si la niña había respirado, pero los jueces siguieron el testimonio del forense que habló de “indicios” de que había nacido con vida. Un policía dijo que Ortiz había comentado que la beba había llorado.La mujer había ido a denunciar que el padre se había llevado a su hijo de cinco años. Ortiz llegó a ese juicio acusada de abandono de persona seguido de muerte, pero después el tribunal le aplicó la figura de homicidio calificado. Por eso fue condenada a prisión perpetua.En 2024, abogadas de la organización feminista Fuerza Chuncana y la ONG Católicas por el Derecho a Decidir presentaron un recurso de revisión. Catorce entidades feministas se sumaron como amicus curiae.Entre los elementos que presentaron hay un informe médico elaborado por la especialista tocoginecológica Stella Maris Manzano, quien considera que la bebé podría haber muerto antes de nacer.El antecedente de “Belén”El caso de Ortiz tiene puntos en común con el de “Belén” (no es el nombre verdadero), la joven condenada a ocho años de prisión por homicidio agravado por el vínculo, luego de que se la acusara de asesinar a su hijo recién nacido en el baño de un hospital de Tucumán. Dos años después del hecho, en marzo de 2014, fue liberada por decisión de la Corte Suprema de Tucumán. La mujer había sido condenada por jueces que consideraron que llegó a dar a luz al bebé en un baño del Hospital Avellaneda y le provocó la muerte arrojándolo a un inodoro. Al declarar ante el tribunal, Belén aseguró que ni siquiera sabía que estaba embarazada cuando fue a atenderse en el hospital por un fuerte dolor abdominal y que allí tuvo “un aborto espontáneo” de un feto de aproximadamente 22 semanas de gestación, tal como indicaba su historia clínica. Según afirmó la mujer, ese fue el diagnóstico que hicieron los médicos cuando la revisaron por primera vez, pero luego la acusaron de haber tomado fármacos para interrumpir a propósito el embarazo

Fuente: La Nación