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Quién puede ocupar el lugar de Lionel Messi en la selección: Nico Paz, los jóvenes que asoman y un cambio de esquema
Reemplazar a Lionel Messi no admite una equivalencia. Ni por influencia, ni por producción ofensiva, ni por la capacidad de condicionar un partido desde distintos sectores de la cancha. Su retiro de la selección argentina deja un espacio que excede cualquier nombre propio, pero también obliga a resolver una cuestión concreta: quién puede ocupar una función parecida dentro de la estructura ofensiva. Sin saber si será Lionel Scaloni u otro quien deba elegirlo, Nicolás Paz aparece hoy como uno de los candidatos más naturales por características.El volante de 21 años de Como reúne varios de los rasgos que permiten imaginarlo en ese sector. Zurdo, técnico, con capacidad para recibir entre líneas, llegar al área y rematar desde media distancia, ya forma parte del recorrido de la selección mayor y durante el último tiempo se consolidó como una de las apuestas jóvenes de Scaloni. Acumula 11 partidos (409 minutos) y su primera participación en un Mundial, siendo subcampeón.Encontrar otro Messi es algo imposible, pero la Argentina deberá identificar al futbolista que pueda partir desde una zona similar y asumir parte de la creación que durante más de dos décadas quedó concentrada en el rosarino.Paz, además, llega a esta etapa con una ventaja sobre varios de los otros proyectos: ya tuvo continuidad en el fútbol europeo, siendo el 10 y figura de Como 1907. Esa regularidad lo convirtió en uno de los nombres de mayor proyección dentro del recambio creativo. En una selección que deberá redistribuir juego, pase final y llegada al área, su perfil aparece como uno de los que mejor encaja en la búsqueda.Franco Mastantuono parte desde condiciones parecidas. También zurdo, con técnica, visión ofensiva y facilidad para actuar por detrás de los delanteros, es una de las grandes apuestas de futuro. Incluso llegó a utilizar la camiseta número 10 de la selección en ausencia de Messi. Su situación actual, sin embargo, plantea un asterisco: perdió terreno en la selección, luego de una temporada irregular en Real Madrid, y ahora busca recuperar continuidad en Fiorentina. Su talento, con tan solo 19 años, lo mantiene dentro del radar, pero su lugar dependerá de que vuelva a sostener presencia y rendimiento en su club.Más atrás aparece Claudio Echeverri, otro futbolista surgido en River que, por formación y características, podría competir en esa zona. Sin ser zurdo, su dinámica, la facilidad para desequilibrar y su capacidad para jugar cerca del área lo habían colocado entre los principales nombres del recambio, aunque con el tiempo perdió espacio en la consideración de la selección mayor. Su reciente pase a Benfica, a préstamo desde Manchester City, puede ofrecerle una nueva oportunidad: necesita relanzar su carrera, sumar continuidad y recuperar el nivel que en su momento lo proyectó como uno de los talentos más importantes de su generación. Con solo 20 años, es su quinto equipo en la carrera, en menos de tres años.En una línea diferente está Thiago Almada. No responde exactamente al mismo perfil ni necesita partir desde la derecha hacia adentro, pero ya demostró que puede hacerse cargo de la creación en el equipo. En principio, su consolidación estuvo más relacionada con la búsqueda del reemplazante de Ángel Di María, aunque su capacidad para jugar por dentro, asociarse y aparecer cerca de los delanteros también permite imaginarlo en una función cercana a la que ocupó Messi en distintos momentos del último ciclo.Con 25 años, es el que más experiencia tiene con la albiceleste de las opciones mencionadas: tiene 21 partidos (1129 minutos), con dos mundiales disputados y dos medallas, campeón y subcampeón. El primero apenas jugó seis minutos. El segundo, más consolidado, sumó cinco partidos entre titular y suplente. Hoy, jugando en River, habrá que ver si sigue manteniendo la misma consideración para el cuerpo técnico.Existe, además, una respuesta que no depende de otro mediapunta. La selección ya utilizó más de una vez una formación sin Messi con Julián Álvarez y Lautaro Martínez juntos, una alternativa que modifica la estructura en lugar de buscar una réplica individual. En el Mundial, ante Jordania, ambos compartieron el ataque en el único partido en el que el capitán fue suplente. Esa fórmula podría recuperar espacio en la nueva etapa, incluso con Almada detrás o a un costado de los dos delanteros.La solución, en ese caso, sería colectiva: en vez de entregar a un futbolista buena parte de las responsabilidades creativas y ofensivas, el equipo repartiría funciones. Julián ofrece movilidad, presión, ruptura y capacidad para retroceder algunos metros; Lautaro fija centrales y aporta presencia en el área. El dibujo cambiaría, pero también podría permitir que la selección aproveche a dos de sus atacantes de mayor jerarquía sin necesidad de elegir entre ellos.Hay otros nombres que, por distintos motivos, quedaron más lejos. Paulo Dybala fue durante años la alternativa más evidente por perfil y hasta utilizó la camiseta número 10 cuando Messi no estuvo en 2024, pero ya perdió terreno en las últimas convocatorias. No fue parte durante todo 2025 y no entró en la lista del último Mundial. Con 32 años, aunque permanece en Europa una temporada más, todo indica que la selección es una etapa cerrada.En el extremo opuesto aparece Tomás Aranda, con 19 años y número 10 de Boca, todavía con mucho camino por recorrer. Scaloni ya lo convocó antes del Mundial y le dio su debut en un amistoso, una señal que lo incorporó al universo de futbolistas observados para el futuro. Es derecho y sus características no reproducen de manera directa las de Messi, pero forma parte de una generación que puede ganar espacio a medida que la selección avance en su renovación.No existe, por ahora, un heredero definido. Tampoco parece razonable buscarlo en términos absolutos. Messi se retiró después de una carrera que convirtió su función en algo prácticamente irrepetible, tanto por sus números como por su peso en el juego y su capacidad para decidir partidos. La búsqueda que comienza será otra: encontrar quién puede recibir en esos sectores, crear ventajas y conectar el mediocampo con el ataque, o modificar el equipo para que esa responsabilidad deje de depender de un solo futbolista. En ese escenario, Paz parte con terreno ganado, pero la carrera recién empieza.
Fuente: La Nación Deportes