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Tiene 44 años, es argentina, dejó la administración de empresas por una pregunta existencial y hoy enseña a bailar el caos en el MBA de Di Tella
A los 44 años, Brenda Cohen tiene la certeza de que somos artífices de nuestra propia vida. Su recorrido es testigo de su filosofía: comenzó en las aulas de la carrera de Administración de Empresas, pasó años trabajando en campos y terminó encontrando la plenitud en el baile y en el método de 5Ritmos. Allí, se le instaló una pregunta en la cabeza que la lleva a un estado de reinvención constante: ¿quién quiere ser?“Desde chica siempre tuve inquietudes, preguntas existenciales. Qué es la vida, cuál es el sentido”, cuenta. Esas preguntas la acompañaron mientras elegía, sin demasiada convicción, una carrera universitaria. “No sentía un gran entusiasmo, pero me fluía hacerla. De todos modos siempre tenía una inquietud muy particular sobre el ser humano: me encantaba conversar con las personas, descubrir sus maneras de pensar, de sentir, cómo conectar.”Los psicólogos explican por qué las personas con la habitación desordenada tienden a no tener una rutina y evitan la responsabilidaduego de recibirse, Brenda pasó tres años administrando un campo de producción de aceite de oliva. Un trabajo que le resultaba fácil y le otorgaba independencia. Y sin embargo, el hambre por conexión se encontraba en el fondo de su mente y la perseguía. “Sentía un cierto vacío en mi día a día. Sentía que tenía algo para dar y que tenía que encontrar otro camino, pero no sabía cuál.”A Brenda siempre le gustó viajar, encontrarse con gente, conocer. Decidió seguir indagando en sus inquietudes hasta que se cruzó con el coaching ontológico, que empezó a estudiar en una escuela de Chile. Mientras avanzaba con sus estudios, descubrió la práctica de los 5Ritmos.Todavía se acuerda de esa primera clase. “Entrar a un espacio, ver a un montón de gente bailando libremente. Había una guía, había una contención, pero cada uno seguía su propio ritmo. Sentí mucha libertad en el cuerpo, me desafié a moverme como quería. Ahí dije: acá hay algo.” Una certeza que, dice, siempre le llegó por el cuerpo antes que por la cabeza: cuando algo la conmueve, hay que subirle el volumen. Ahí comenzó su proceso de formación.Una formación de años, una hija en caminoLos 5Ritmos —creados en los años 60 y 70 por la norteamericana Gabrielle Roth— son, según los describe Brenda, un mapa: una lectura de cómo se comportan los procesos creativos, tanto en la naturaleza como en el cuerpo humano. Empiezan suaves, crecen como una ola, llegan a una cima y después bajan, hasta desaparecer. Fluido, Staccato, Caos, Lírico y Quietud: cinco estados por los que atraviesa cada clase, guiados por una música elegida especialmente para acompañar ese recorrido. “No es una verdad científica —aclara ella—, es un mapa para observarnos, como puede serlo la astrología.”El recorrido de Brenda hasta ser maestra llevó tiempo. Empezó a bailar en 2007, pero recién en 2015 reunió los prerrequisitos para arrancar la formación, que además exige un año entero de proceso. Para cuando la terminó, estaba embarazada de su primera hija. “Fue de esos hitos que también en lo personal me movió mucho. Tener un hijo, traer a alguien al mundo, para mí fue muy movilizante.” En 2016 recibió la certificación internacional que la habilita a enseñar en cualquier parte del mundo.Lo que vino después fue, en sus palabras, ir soltando amarras. Cuando terminó la licencia por maternidad y tuvo que decidir si volvía a su trabajo anterior, la respuesta fue clara: no iba a dejar a su hija en casa por algo que no la hiciera sentir viva. Así empezaron los encuentros —primero presenciales, después, con la pandemia, virtuales y con gente de distintas partes del mundo— hasta que la práctica dejó de ser una actividad más y se convirtió en el centro de su trabajo.El cambio como única constanteSi hay algo que Cohen tiene claro es que siempre busca dar un paso más. Hoy no solo da clases semanales de 5Ritmos. Hace tres años que dicta, junto a Estanislao Bachrach, una materia de autoconocimiento y liderazgo para los alumnos del MBA de la Universidad Torcuato Di Tella. También lleva estas herramientas a empresas y es convocada por personas que están interesados en incorporar prácticas más ligadas al cuerpo y a lo humano en ámbitos que suelen ser rígidos.“Creo que los líderes de espacios humanos, las personas que son referentes para otros, necesitan más que nunca trabajar con uno mismo en este entorno cambiante en el que vivimos, y hacerse preguntas grandes”, dice. Tiene sentido: para ella, el coaching ontológico y los 5Ritmos persiguen lo mismo por caminos distintos. Uno entra por el lenguaje —cómo nos narramos, qué límites nos ponemos al hablar—; el otro, por el cuerpo. “Ambas prácticas nos permiten reconocernos como creadores, como artífices, y abrir un mundo de posibilidades que en ciertos momentos de la vida no vemos.”Ese cruce también la llevó, hace un tiempo, a subirse a un escenario a hablar —o más bien, a mostrar— frente a un auditorio, en una experiencia inspirada en el formato de las charlas TED. No dio una charla convencional: entró bailando, con un amigo tocando el tambor en vivo, y en un momento se detuvo para decir en voz alta que sentía vergüenza. Después invitó a todo el público a moverse con ella. “La pregunta que me hago es cuántas cosas dejamos de hacer por vergüenza. Yo no venía a hablar, venía a ofrecer una experiencia.”Qué efectos tiene el durazno en el cuerpo y quiénes no deberían consumirloUna práctica para todosA sus clases, dice, no llegan bailarines. Llega la médica, el abogado, gente de 70 años y gente de 20. “Es una práctica de meditación en movimiento: lo que buscamos es bajar el ritmo mental y darle permiso a la creatividad para florecer.” Cuando le preguntan qué pasa en las clases, prefiere no quedarse solo con la explicación técnica. Habla de gente que volvió a tocar el piano, que se reconectó con su niño interior, que dejó atrás un trabajo que la hacía mal. “Hay algo que empieza a dejar de suceder solo en el piso de baile. Uno sale y se encuentra siendo más espontáneo, más auténtico, tomando decisiones que lo hacen mejor.”Hay algo que Brenda transmite en su forma de hablar y en sus encuentros, y es que no hay revelación de nuestro propio potencial sin atravesar la incomodidad. Se presenta como una persona libre pero que demuestra que su libertad fue entrenada, atravesó momentos de duda, de vacío y de preguntas.El sábado 24 de octubre a las 17 horas, Brenda Cohen va a estar en el Bienestar Fest, organizado por LA NACION junto a OSDE en el Hipódromo Palermo, para invitar a quienes se acerquen a probar esa otra forma de conocerse. “No necesitás saber nada, no tenés que tener experiencia previa. Solo la decisión de ponerte en movimiento y entregarte, por un rato, a una experiencia nueva.”
Fuente: La Nación