El Gobierno quiere poner un piso a los salarios, pero casi nadie está por debajo

Una medida que suena fuerte y llega a poca gente. Eso es, por ahora, el “salario mínimo garantizado” que la Secretaría de Trabajo empezó a impulsar la semana pasada en la renegociación de los convenios colectivos. Dejó entrever que impulsaría un piso de $1,07 millones brutos —unos $860.000 en mano— para agosto de 2026, que deberán acordar cámaras y sindicatos actividad por actividad. El problema no es la medida. Es que, cuando se abre el mapa de los salarios privados registrados, casi no hay nadie ahí abajo.“Leemos en la tapa de los diarios que el Gobierno tiene la intención de llevar el piso de los salarios negociados en los convenios a $1 millón. No parece ser una medida con mucho impacto”, dijo Federico Pastrana, economista y director de C-P Consultora, que sigue mes a mes la evolución de los convenios colectivos. “A abril pasado [último dato oficial], tomando la categoría inferior, solo un convenio estaba abajo de ese valor, por $10.000”, agregó.El punto de comparación ayuda a dimensionar la distancia. El salario mínimo, vital y móvil (SMVM) —que se actualizará 1,8% el mes próximo— está en $376.000. Es decir, menos de la mitad del piso que ahora se busca fijar para los trabajadores bajo convenio. Y en el sindicato de comercio, la paritaria que más empleados agrupa en el país, un trabajador de la categoría más baja sin antigüedad y con jornada completa ya cobra $1,16 millones brutos.Pauta salarial con techoDesde abril, los salarios de convenio se mueven en torno al 2% mensual, exactamente al ritmo de los precios. “En vez de recuperarse los salarios reales, estancamiento salarial”, resume Pastrana, que señaló un techo.Los indicadores oficiales confirman el diagnóstico con rezago. El Índice de Salarios del Indec para el sector privado registrado se mantuvo planchado en mayo y junio y se ubica 4% por debajo de enero de 2025, y 3,6% por debajo de noviembre de 2023. Los salarios efectivos que surgen del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), que publica la Secretaría de Trabajo, volvieron a caer 0,9% en junio y acumulan una contracción del 6% respecto de enero del año pasado. La explicación técnica está en cómo se negocia. La pauta oficial del 2% mensual funciona como techo y los principales convenios vienen cerrando en un sugerente 1,9%, lo que expone la existencia de un límite tácito. Y para compensar, sin romperlo, se generalizaron las sumas fijas. En marzo de 2025, el 52% de los convenios que releva C-P Consultora las incluía; un año después, el 81%. El efecto es doble, porque permite recuperaciones esporádicas, en saltos discretos, y profundiza la heterogeneidad entre sectores, porque el impacto depende del monto, de si la suma es remunerativa y de cómo se absorbe en el básico.La foto se completa mirando quiénes quedan afuera de todo esto. Según datos de la Secretaría de Trabajo y del Indec procesados por Idesa, el salario promedio registrado en empresas privadas es de $2,121 millones, mientras que el de los no registrados llega a $821.000. En las empresas de hasta 10 trabajadores —donde se concentra el 78% de los asalariados informales— el promedio del no registrado cae a $702.000. La mediana del privado formal, en mayo, era de $1,6 millones.Hay seis millones de trabajadores privados formales, de los cuales 5,2 millones están bajo algún convenio colectivo. Enfrente, unos siete millones de informales. “Fijar un mínimo de $1 millón para salarios de convenio es inocuo para los formales, pero resulta inalcanzable para los informales”, concluye el informe de Idesa, que advierte que cristalizar estándares por encima de las posibilidades productivas de las unidades más chicas empuja en favor del incumplimiento.Y todo esto ocurre sobre un empleo que se achica. El empleo privado registrado acumula 12 meses consecutivos de caída y perdió 241.200 puestos desde noviembre de 2023. La tasa de entrada al empleo formal está en niveles comparables a los de la crisis de 2002 y los despidos, medidos como proporción de las bajas, alcanzaron en junio el máximo de la gestión del gobierno de Javier Milei. En mayo, solo dos sectores crearon empleo: agro y ganadería, y petróleo y minería. Entre los dos explican el 6,7% del empleo total.La desinflación llegó, pero no trajo la recuperación salarial que solía acompañarla. Y la principal preocupación de la población, según las encuestas recientes, ya no es la inflación, sino el empleo.

Fuente: La Nación