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Italia perderá casi 4 millones de habitantes para 2050 y enfrentará un fuerte envejecimiento de su población
ROMA.– Italia se encamina hacia una profunda transformación demográfica que reducirá su población, disminuirá la cantidad de personas en edad de trabajar y aumentará la presión sobre las jubilaciones y el sistema de bienestar, según nuevas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística italiano (Istat).La población residente, que era de 58,9 millones de personas a comienzos de 2025, caerá a unos 55 millones en 2050, una pérdida de casi cuatro millones de habitantes en apenas un cuarto de siglo. La tendencia continuará durante las décadas siguientes: para 2080, Italia tendría solo 45,8 millones de habitantes, más de 13 millones menos que en la actualidad.El escenario plantea un desafío para una de las principales economías de Europa, ya que el descenso demográfico estará acompañado por un marcado envejecimiento. La proporción de personas mayores de 65 años pasará del 24,7% en 2025 al 34,5% en 2050, mientras que la población de entre 15 y 64 años, considerada en edad laboral, disminuirá del 63,4% al 55,3%.“La disminución del número de trabajadores y el aumento del número de pensionistas” plantearán nuevos desafíos para el sistema económico y el bienestar social, advirtió el Istat.La edad media de los italianos también aumentará, de 46,9 años en 2025 a 51 años en 2050, en un proceso impulsado principalmente por la llegada a la vejez de las numerosas generaciones nacidas durante el baby boom de la posguerra.Menos nacimientos, más muertesEl principal motor de la transformación es la caída sostenida de los nacimientos. Italia registra un descenso desde 2008 y en 2025 tuvo alrededor de 355.000 nacimientos, la cifra más baja desde la unificación del país en 1861.La primera ministra Giorgia Meloni convirtió el aumento de la natalidad en una de las prioridades de su gobierno cuando llegó al poder en 2022, pero hasta ahora las medidas adoptadas han tenido resultados limitados.Según las proyecciones del Istat, los nacimientos se mantendrán relativamente estables hasta 2030, en torno a 355.000 anuales, pero luego volverán a disminuir: se estiman 335.000 en 2050 y apenas 281.000 en 2080.Al mismo tiempo, las muertes aumentarán a medida que envejezca la población. De unas 652.000 en 2025, pasarán a aproximadamente 708.000 en 2030 y alcanzarán un máximo de 869.000 en 2058, cuando las grandes generaciones del baby boom entren en las edades de mayor mortalidad.El resultado será un déficit natural cada vez mayor. El Istat considera que la evolución futura de la natalidad no será suficiente para compensar la diferencia entre nacimientos y defunciones.Tampoco la inmigración alcanzaría para revertir completamente la tendencia. Aunque el saldo migratorio internacional continuará siendo positivo, no compensará el déficit natural de población.Una Italia más sola y con un sur abandonadoEl cambio demográfico no solo modificará el tamaño de la población, sino también la estructura de los hogares.El número de personas que viven solas aumentará 16% entre 2025 y 2050, con un crecimiento particularmente importante entre los adultos mayores. En 2025, de unos 10 millones de personas que viven solas, el 46,3% tenía al menos 65 años. Para 2050, esa proporción podría alcanzar el 57%.El Istat también proyecta que más del 40% de las familias no tendrá un núcleo familiar para ese año, es decir, no estará formada por parejas ni por relaciones entre padres e hijos.La caída de la natalidad se reflejará además en la composición de las parejas. Para 2050, las parejas sin hijos serán ligeramente más numerosas que aquellas con hijos: 21,4% frente a 21,1%.El descenso no será uniforme en todo el territorio. Las regiones del sur, históricamente más pobres y afectadas por la emigración de jóvenes hacia otras partes de Italia y Europa, sufrirán la mayor pérdida de población.El Istat calcula que la población del sur caerá de 19,7 millones en 2025 a 16,7 millones en 2050. En el centro y el norte, la disminución será más moderada, aunque también se producirá un envejecimiento significativo.Las zonas rurales y del interior serán especialmente vulnerables frente a la pérdida de habitantes, mientras que los grandes centros urbanos podrían concentrar una proporción creciente de la población.Para el gobierno de Meloni, las cifras representan un desafío que excede la política de incentivos a la natalidad. Una población más pequeña y envejecida implica menos trabajadores para sostener una cantidad creciente de jubilados, además de mayores necesidades de atención sanitaria y cuidados de larga duración.Las proyecciones no anticipan un cambio rápido de esa tendencia. Incluso si aumentaran los nacimientos en los próximos años, el envejecimiento de las generaciones que ya forman parte de la población italiana condicionará durante décadas la evolución demográfica.Agencias ANSA y Reuters
Fuente: La Nación