Mariano Navone hizo historia en el US Open: le ganó a Novak Djokovic en cinco sets y celebró el mayor éxito de su carrera

La primera jornada de acción en el US Open, último Grand Slam de la temporada, tenía un duelo particular y atractivo en la sesión nocturna, a cargo de Novak Djokovic y Mariano Navone. El serbio no necesita presentación: Nole es una leyenda viviente, porque más allá de ser hoy el 5° del ranking, en sus alforjas carga con 101 títulos, 24 de Grand Slam, cuatro de ellos en Nueva York. Para el argentino, de 25 años, entrenado por Alberto Luli Mancini, era la oportunidad de dar el gran golpe ante uno de sus ídolos, y tratar de repetir lo que hace unos días había conseguido Thiago Tirante en el Masters 1000 de Cincinnati, cuando asombró al eliminar a Djokovic en el estreno y en su ruta hasta los cuartos de final. En definitiva, fue victoria para el argentino, en un tremendo partido, por 7-6 (7-5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1 en 4 horas y 36 minutos de combate.Navone llegaba a este duelo dentro de una temporada irregular, con 21 triunfos y 20 derrotas, y en el puesto 49°. Lejos de los 32 preclasificados, le tocaba ir a la bolsa en el sorteo del main draw, y le tocó uno de los premios mayores, un debut ante una figura descomunal y, como es lógico en la cancha de tenis más grande del mundo. Sin grandes resultados en cemento, este año llegó a dos finales ATP: en Ginebra perdió con el estadounidense Learner Tien, y en Bucarest no pudo con el español Daniel Mérida. Tampoco le había ido bien en los tres Grand Slams previos, y hasta aquí, sólo había logrado un triunfo en dos participaciones en la Gran Manzana.A los 39 años, dos décadas después de su debut en Flushing Meadows, Djokovic arribaba como 5° del ranking y cuarto preclasificado. Sus actuaciones se hicieron más esporádicas, con un récord de 14-6 este año, y con las dudas que dejaron su tropiezo ante Tirante respecto de su físico para un torneo con la demanda física que exige el calor y la humedad del clima neoyorquino.Dentro de la atmósfera electrizante, había que esperar también para ver cómo reaccionaba Navone a un partido de semejantes características, y desde luego, con mucha menos experiencia que su legendario rival en ese estadio imponente. Así lo entendió Djokovic, que presionó desde el comienzo y tomó el servicio de Navone para rápidamente adelantarse por 3-0 en apenas 13 minutos. El de 9 de Julio tendría una primera gran chance de acercarse en el resultado, con Djokovic sacando 0-40, pero el serbio se recompuso y mantuvo con cinco puntos en fila para quedar 4-1. No pudo allí, pero sí en el séptimo game: errático, Nole cometió una doble falta y cedió su servicio en cero para el 4-3. Navone making noise 🗣️He takes the first set over Novak on Ashe 👀 pic.twitter.com/jazkpgpVKl— US Open Tennis (@usopen) August 31, 2026Por otra parte, también había que esperar para ver cómo le podía afectar a Djokovic la humedad del ambiente. El serbio ya había comentado las dificultades que le provoca ese factor tras la derrota contra Thiago Tirante en el Masters 1000 de Cincinnati. Hubo un largo rato de interrupción para cerrar el techo, a causa de la lluvia que iba a interrumpir el juego en las otras canchas, y tras recuperar el break, Navone mantuvo y el primer set desembocó en un tie-break. Un desempate parejo, luchado pulso a pulso, hasta que, en el 6-5, el primero en dudar fue Nole: derechazo a la red y primer set para el argentino.El parcial cedido no pareció inquietar a Djokovic, más allá de que lo obligaba a pelear un encuentro de largo aliento. El exnúmero 1 del mundo se predispuso a luchar, y se armó un encuentro intenso, sin tregua, de peloteos largos, de defensas formidables. El primero en pestañear, perdía. Lo hizo Navone, en un undécimo game de saque errático; cedió su servicio en cero, y el serbio no dudó a continuación: set iguales. Empezaba otro partido.El tercer set se mantuvo con esa temática similar. Puntos intensamente disputados, y una búsqueda de espacios en la que Djokovic encontraba mejor los ángulos para desequilibrar. El serbio, esforzado, vomitó en un rincón durante el 4-4. Navone, de nuevo, perdió el saque en un tramo crucial, el noveno game. Se defendió con el saque de Nole a continuación, y hasta llegó a contar con un break-point para recuperarse, pero el balcánico jugó mejor y consiguió inclinar la balanza de su lado.¿Partido resuelto para Djokovic? No, de ninguna manera. Ni siquiera cuando, con un esfuerzo mayúsculo, el exnúmero 1 quebró y se adelantó 2-1 en el cuarto set. La línea de meta estaba cerca, a cuatro games... Pero Navone, lejos de rendirse, insistió, y empujó para recuperar el quiebre a continuación. Jugaron un sexto juego larguísimo, de 16 puntos; por fin, en su cuarta oportunidad, el argentino consiguió el quiebre (4-2). Pareció sentirlo Djokovic, que se iba a un rincón a buscar aire y se tomaba las piernas, como si fuera a tener un calambre, y empezaba a bajar notoriamente su porcentaje de primeros servicios (45%). El de 9 de Julio se mantuvo en su línea, tomó de nuevo el saque del serbio y cerró por 6-2 el parcial. Todo iba a resolverse en un quinto set.Djokovic volvió a solicitar la presencia del fisioterapeuta, por dolencias en la parte baja de la espalda. Ya iban 4 horas de combate, cuatro sets y 271 puntos disputados hasta entonces. En contexto, en lo previo, era sabido que las mejores chances para Navone pasaban por un duelo de duración extra large. Como también la estadística indicaba que el argentino nunca había ganado en cinco sets, con un récord previo de 0-4 en el largo alcance. Para el argentino, la hoja de ruta era clara: mantener el saque a cualquier precio, y en la medida de lo posible, mover al serbio, incomodarlo, exprimir su resto físico al máximo. Desde las tribunas, bajaba el aliento para quien, para muchos, el mejor tenista de la historia.Navone olfateó su oportunidad. Mantuvo su saque y quebró a continuación, cuando Nole quiso acortar el punto y subió a la red; el de 9 de Julio buscó el passing paralelo y el serbio dejó la pelota en la red (0-2). Ahora, el que estaba cada vez más cerca era el argentino. Djokovic trastabillaba, herido. Faltaba dar el último zarpazo. Con un esfuerzo supremo, el serbio descontó (1-3), mientras dejaba escapar algunas lágrimas, angustiado, a sabiendas de que no había más combustible, que ya había vaciado hasta el tanque de reserva. Navone sólo tenía que conducir con prudencia lo que faltaba; con calma, con sangre fría, eso que es tan difícil cuando del otro lado de la red está el hombre del póster, el ídolo de multitudes.Djokovic buscó acortar los puntos tanto como fuera posible. Dos pelotas a la red lo dejaron 1-5, y el servicio de Navone para cerrar una victoria memorable. El argentino vio la luz verde para sellar el triunfo y no dudó. El serbio casi ni se movía, apenas se mantenía de pie. Un derechazo a la red de Nole dejaba match-point a Navone. Intentó buscarlo en la red Djokovic; Navone, más joven, ágil y atlético, llegó a responder casi desde el piso, y conectar un tiro ganador. Lejos de gritarlo, miró con respeto a su vencido, al rival de las grandes hazañas, hoy derrotado. Victoria con sabor épica, la primera de su vida en cinco sets y sobre Djokovic, y en Nueva York, nada menos. Inolvidable.“Es la mejor sensación que he tenido en una cancha de tenis. Esta cancha increíble, el escenario más grande. Es una maravilla. Fue muy duro para mí porque estás jugando con el GOAT (el más grande de la historia). No es algo que suceda todos los días. Estoy muy feliz. No sé ni qué decir. Para mí, enfrentarlo acá, ya era un sueño cumplido”, destacó Navone en la entrevista tras su victoria. En la segunda ronda, espera al ganador del cotejo entre el italiano Matteo Berrettini y otro histórico, el suizo Stan Wawrinka. “Es un locura lo que acaba de pasar. Estaba muy nervioso, porque es muy difícil jugar contra un ídolo, contra el chico del poster, pero luego me puse más combativo. Lo vi tocado después, pero me pude concentrar en lo mío. No es nada fácil jugar acá, que es el patio de su casa, ja. Es increíble lo que se vivió, estaban mi mamá y mi papá en el estadio, es una tremenda locura, estoy muy feliz”, le dijo Navone a ESPN.Y añadió: “No fueron semanas fáciles. Tuve problemas y mi equipo estuvo siempre ahí, mi psicóloga fue muy importante, por eso hay victorias que valen mucho más. Ahora estoy hay que procesarlo. No es fácil, lo que me pasó con Mensik -perdió en la segunda ronda de Roland Garros, con su rival al borde del colapso- es difícil de procesar. Ahora estaba break abajo en el cuarto set, y la cosa pintaba mal, pero creo que ahí saqué mi mejor tenis, con buenos desplazamientos. Lo más importante era estar concentrado, y en el quinto set vi que estaba algo más tocado, y acá estamos. Je, nunca me había pasado esto en un Grand Slam, nunca había ganado en cinco sets. Ahora hay que cuidar el cuerpo y recuperarse, porque estuve corriendo cuatro horas y media. Tengo un par de días para bajar la adrenalina”. Fue la primera vez que Djokovic se despidió en su estreno en el US Open y la primera vez en más de 20 años que perdió en la primera ronda de un Grand Slam, desde el Abierto de Australia de 2006, contra Paul Goldstein. “Creo que era evidente que me sentía fatal en la pista”, dijo Djokovic. “Es algo que, lamentablemente, vengo arrastrando prácticamente en todos los partidos de este año: vómitos, un problema serio”.“Tuve un quiebre de ventaja en el cuarto set, pero también tuve dificultades constantes desde el cuarto juego del partido. Insisto, no quiero restarle méritos a su victoria. Felicidades a él. Es un buen tipo, un luchador. Pero, para ser sincero, no disfruté nada”, agregó el serbio. El sueño del 25° título de Grand Slam empieza a verse como una quimera. Acaso haya sido su último episodio en el cemento de Manhattan, luego de una derrota con aroma a final de una era. El tiempo lo dirá. Mientras tanto, Navone disfruta una noche única, aquella en la que venció nada menos que a Novak Djokovic.

Fuente: La Nación