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Ponzio en River: sangre, sudor y 17 títulos. El líder que pasó de “náufrago” a referente de Madrid, en otra versión
Ganador de 17 títulos sumando sus dos etapas como jugador de River, donde ocupa el 15° lugar entre los protagonistas que más veces defendieron de manera oficial el escudo, Leonardo Ponzio transita las horas previas a un enorme desafío: por primera vez absoluta, debido a que nunca dirigió a nivel juvenil ni mucho menos en el plano profesional, será director técnico. Si bien estaba lejos de sus planes ser entrenador, la salida de Eduardo Coudet precipitó que el presidente Stefano Di Carlo y Enzo Francescoli, a cargo de la secretaría técnica, eligieran al ex mediocampista central de 44 años.Se trata de una especie de “River te necesita”, parte II.“Ser técnico lo descarto porque actualmente no me veo en el día a día”, aseguró Ponzio en abril pasado, pero un giro de 180 grados causó que aceptara el reto de asumir interinamente la conducción del plantel, aunque de ninguna forma hay que desechar la posibilidad de que su nuevo rol sea ratificado de modo permanente en caso de que los resultados sean positivos a partir de este domingo, cuando River desde las 15 en punto se enfrente a Banfield en el estadio Florencio Sola con la presencia de unos 7000 hinchas suyos en la tribuna visitante.Emblema del vestuario de River durante los años dorados bajo el mando de Marcelo Gallardo, Ponzio fue elegido para suceder al Chacho por su capacidad de liderazgo entre los futbolistas luego de desempeñarse con un perfil muy bajo como nexo entre la Reserva y el plantel de Primera desde la asunción de Di Carlo, en noviembre de 2025. Además de ser el capitán del equipo en las inolvidables batallas de la Copa Libertadores, Leo supo ganarse el afecto de los hinchas, al punto de tener su partido homenaje el 21 de septiembre de 2022, nueve meses después de su despedida al cabo de 358 partidos oficiales entre sus dos ciclos: 2007/09 y 2012/21. Tantas vivencias con River permitieron dejar algunas anécdotas e historias mínimas que vale la pena repasar unas horas antes de su estreno absoluto como DT.River ganó la pulseadaEra uno de los jugadores argentinos más destacados de la época. Cuando llevaba tres temporadas y media en Real Zaragoza, donde conquistó una Copa del Rey y una Supercopa de España, Ponzio quedó en el centro de una pulseada entre River y Boca. Ambos clubes pretendían al volante surgido de Newell’s y campeón con la Argentina en el Mundial Sub 20 de 2001. No es la primera vez que el eterno rival del conjunto de Núñez pretendía al futbolista nacido en Las Rosas, provincia de Santa Fe. “Quiero saludar a Ponzio, gran jugador. Como presidente de Boca lo quise traer antes de que se vaya a Europa, no me equivoqué. Además de profesional y ganador, una gran persona”, reveló Mauricio Macri, expresidente xeneize, a través de su cuenta de la red social llamada Twitter, en septiembre de 2022. Finalmente, el mediocampista se fue a tierras ibéricas, pese a que fue señado por la institución de la Ribera, y en enero de 2007 volvió al país para firmar con River, cuyo presidente era José María Aguilar.Un todoterrenoMás allá de que su rendimiento de mayor plenitud fue como volante de marca, Ponzio ocupó distintos puestos a lo largo de sus 21 años de carrera como profesional. Cuando era pequeño y vestía los colores de Williams Kemmis, el club de su pueblo, Leo era delantero. Una vez que se sumó a Newell’s con 14 años, comenzó a jugar en la zona del medio, generalmente sobre la banda derecha. Y River lo contrató justamente por su capacidad para adaptarse a diferentes lugares en las inmediaciones del círculo central, pero en un superclásico cumplió una misión específica. Daniel Passarella, el entrenador del equipo de Núñez, decidió ubicarlo a pierna cambiada como lateral izquierdo para contrarrestar a Rodrigo Palacio. La ocurrencia táctico-estratégica fue un éxito porque el delantero de Boca no causó problemas y River se impuso 2 a 0, baile incluido, en el estadio Monumental, el 7 de octubre de 2007.Una situación atípica“River te necesita”, le dijo un hincha cerca del oído derecho a Ponzio en el aeropuerto internacional de Ezeiza, donde el mediocampista brindaba sus primeros testimonios a principios de enero de 2012, cuando regresó de su segundo ciclo en el Zaragoza para tener un nuevo capítulo en la institución de Núñez. Tras rescindir su contrato en España, donde dejó su sello luego de vestir la camiseta del equipo mencionado en 246 compromisos oficiales, Leo se incorporó al plantel comandado por Matías Almeyda. Y esa frase que se replica mediante un video con bastante frecuencia en la red social X fue honrada por el jugador, quien no dudó en aguantar el dolor durante un partido clave frente a Boca Unidos. Sucedió el 10 de junio de 2012, cuando River ganó 2-1 frente al conjunto correntino en la antepenúltima jornada de la B Nacional. Su short evidenció una situación atípica porque estaba manchado de sangre. Así disputó los últimos minutos del encuentro en el Monumental, aunque aprovechó un parate breve para cambiarse rápidamente el pantalón. Diez meses después, en una entrevista publicada por la legendaria revista El Gráfico, Ponzio confesó que esa herida fue como consecuencia de hemorroides: “Están curadas, no sé si va a pasarme otra vez en cuanto al sangrado, sí que pueden salir de nuevo. Pasa por las comidas y el momento, por eso me tengo que cuidar de ciertos alimentos. No tomo café, tampoco picante. Debo controlarme en las fiestas, que ahí tomás y comés en exceso y estallás. En una navidad, justamente, con 18 o 19 años, las tuve por primera vez. La verdad es que no me sentí más débil en ese momento, sí que me había aislado de todo, era yo y el partido, no me di cuenta de nada”.El náufragoRelegado en la consideración de Ramón Díaz luego de ser un baluarte con Almeyda como DT, Ponzio prácticamente no tuvo participación durante el primer semestre de 2014, cuando River obtuvo el Torneo Final y la Copa Campeonato. Luego de actuar en las primeras cinco fechas, quedó totalmente al margen de la convocatorias, a excepción de la séptima jornada. Sin embargo, con el arribo de Gallardo, el panorama cambió radicalmente para Leo. El Muñeco, en septiembre de 2017, bromeó al respecto sobre su líder, destacando el presente de aquel momento en comparación con su asunción en junio de 2014. “Ponzio está, digamos que rejuvenecido, de verdad. Me acuerdo cuando llegamos hace tres años y era el actor de la película Náufrago, era Tom Hanks: barbudo, despeinado, demacrado de la cara, estaba mal... Y ahora mirá. Eso es el fútbol, cuando un jugador toma confianza”, resaltó el entrenador. Marcelo Espina, en ese momento manager de Colo Colo, lo había querido llevar a Chile al ver que Ponzio no jugaba: el mediocampista le agradeció, pero le dijo que quería quedarse para pelar un lugar en River, confiado en que iba a revertir la situación. Vaya si lo hizo.Perfil bajoAunque su voz era una de las principales en distintas circunstancias de River durante su etapa como jugador, Ponzio siempre consideró que la humildad era indispensable. Y esa manera de manejarse la contagiaba a través de sus acciones. No sólo promovía que sus compañeros saludaran por el nombre a todos los colaboradores del cuerpo técnico, es decir aquellos que son empleados del club y trabajan cotidianamente con el plantel, sino también a la hora de comprar un vehículo, como experimentó Federico Girotti. “Había que hablarle fuera de la cancha. Es un pibe muy abierto, muy inteligente. Una vez me vino a preguntar qué auto podía comprarse y yo le respondí: ‘Mirá el estacionamiento nuestro y decidí vos’. No se trata de tener el mejor auto, todo a su tiempo”, explicó el exmediocampista.La relación con MessiLes tocó ser adversarios tanto en LaLiga de España como en la final del Mundial de Clubes 2015. Jamás pudieron compartir el vestuario de un club, pero sí fueron compañeros en la selección argentina. Ahí Ponzio y Lionel Messi supieron vincularse no sólo en el campo de juego y en la zona de camarines, sino también en el mismo automóvil. Durante las primeras convocatorias de ambos a la selección, Jorge, el recientemente fallecido padre del astro, conducía el vehículo para dirigirse desde el complejo de la AFA en Ezeiza hasta Rosario, la ciudad adoptiva de Leo y la tierra natal de Lio. Además, en España, para el mediocampista era una costumbre oficiar de interlocutor para que varios integrantes del Zaragoza, sobre todo los argentinos, les solicitaran la camiseta del Barcelona al 10 de la selección argentina.
Fuente: La Nación Deportes