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La crisis de Banfield: acusaciones cruzadas, jugadores que se van, deudas millonarias y un equipo low-cost
“¡Felicitaciones!... ¿Cuándo nos pagan?“. Matías Mariotto acababa de ingresar al predio de Banfield el día después de ganar las elecciones en octubre de 2024 y los trabajadores lo recibieron con el primer pedido. Vendrían decenas, cientos de reclamos. El presidente más joven de la Liga Profesional (tiene 28 años) debió acostumbrarse a una realidad que desconocía y tenía, según él, números elocuentes: 8 millones de dólares de déficit operativo anual y 13 millones de dólares de deuda. Además, su principal ingreso, el de la TV ($358 millones anuales) estaba embargado: no lo podía usar. Sobrevino lo esperable: empleados que estuvieron hasta cuatro meses sin cobrar, futbolistas que quedaron libres por falta de pago y un plantel que perdió jerarquía. ”Es una crisis que no se va a atravesar con noticias felices", advierte Mariotto. Y es el comienzo de una larga charla con LA NACION sobre la realidad del Taladro, que recibirá el domingo a River en el Florencio Sola, con la presencia de hinchas millonarios, que pagarán $110 mil cada uno para seguir a su equipo.Llueve en Luis Guillón. A un costado del Camino de Cintura todo es verde, pero inanimado. El camino serpentea, pasa por un gimnasio, un bar, una cancha de hockey sobre césped que costó US$ 1 millón y luce impecable, y llega hasta el “Complejo del fútbol profesional”. Al lugar lo domina la cancha número 1, allí donde Pedro Troglio, entrenador de la primera división, suele hacer las prácticas de fútbol. En la planta baja del único edificio está el gimnasio, con todo lo necesario para los ejercicios físicos. En el primer piso, la oficina de presidencia y la secretaría técnica. Se sube por unas escaleras, y para dar el primer paso hay que poner una contraseña en una cerradura electrónica. No accede cualquiera: es un espacio reservado para quienes toman decisiones. En la sala de presidencia hay una mesa marrón y, en la cabecera, una silla gamer ploteada con los colores y el escudo del club. Allí está el jovencísimo presidente. Segundos antes se retiró su padre, Gabriel, histórico dirigente peronista que trabajó en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y fue interventor de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca). Matías Mariotto habla con la elocuencia que lleva en la sangre. Recuerda que a poco de asumir, y en un partido de local con Racing, informaron a los socios e hinchas lo que habían encontrado. Y un número: 13 millones de dólares de deuda. “Nos quedamos cortos. Fue un primer diagnóstico”, confiesa.Mariotto recibió el club de manos de Eduardo Spinosa, el dirigente que gobernó durante dos períodos (2012-18 y 2021-24). Durante todos esos años, Spinosa tejió una buena relación con la AFA -llegó a ser el tesorero- y con la Liga Profesional. A raíz de ese vínculo, tanto Claudio “Chiqui” Tapia como Pablo Toviggino (presidente y tesorero de la AFA, respectivamente) hubieran preferido que en las elecciones se impusiera alguien de su espacio. Pero se impuso Mariotto. Cerca del presidente anterior aseguran que entre 2012 y 2024 (en el medio gobernó Lucía Barbuto, que respondía a Spinosa) bajaron el pasivo a menos de la mitad: pasó de 20 a 8,5 millones de dólares, aseguran.Esos números, esa economía heredada -entiende Mariotto- condicionaron los siguientes 18 meses de la gestión. Recién en mayo de este año el club pudo volver a cobrar su principal ingreso, el de los derechos de TV. Intentó balancear las cuentas con transferencias: Gerónimo Rivera se fue a Al-Wahda, de Emiratos Árabes; Ramiro Di Luciano se marchó a CSKA, de Moscú, e Ignacio Rodríguez, a Racing de Avellaneda. Pero casi nadie compra al contado, por lo que Banfield fue cobrando en cuotas. Y acudiendo a financieras para adelantar el dinero, que usaba para pagarles a los empleados, a los futbolistas. “El 2025 fue durísimo para nosotros”, amplía el presidente. “Pudimos acomodarlo con las ventas, pero sin tu principal ingreso... es muy difícil”. “Banfield llegó a octubre de 2024 sin inhibiciones vigentes en FIFA. Tenía obligaciones por pagar. Naturalmente”, retrucan cerca de Spinosa, el presidente anterior. Y agregan: “Además, al momento del cambio de autoridades, los empleados estaban al día. Los proveedores estaban al día. Y los futbolistas estaban al día”.Pero el plantel perdió talento y, también, perdió partidos. El equipo no compitió ni con el uruguayo Gustavo Munúa como DT (heredado de la gestión anterior) ni con Ariel Broggi ni en el primer semestre de Troglio al mando. Los resultados fueron magros y el Taladro vio más cerca el descenso que las copas internacionales a las que se había acostumbrado. Fue un shock de realidad. “Cuando llegamos, el déficit anual era de 8 millones de dólares. Ahora es de algo más de seis. El plantel costaba $500 millones al mes; ahora nos sale $350 millones. El delantero de la Reserva tenía 21 años; nuestro primer delantero de la Reserva debutó con 18. Cambiamos el modelo del fútbol”, sintetiza Mariotto. Ese cambio redundó en una drástica disminución en la edad promedio del plantel. Un dato del actual torneo Clausura lo grafica: si se toman en cuenta las formaciones titulares de las seis primeras fechas, el Taladro tiene cuatro de las diez alineaciones más jóvenes del torneo. Una de ellas, con 24,5 años de promedio, es la que inició el encuentro contra Racing en el Cilindro de Avellaneda. Se trata del segundo XI más joven de toda la competencia. El presidente anterior, Eduardo Spinosa, no habla desde que declinó participar en las elecciones. Sin embargo, quienes lo rodean dicen que los derechos de TV no estaban cedidos por año y medio, sino por apenas tres meses de la gestión Mariotto. Y aseguran que a la hora de entregar el mando había patrimonio suficiente para afrontar las deudas exigibles.El caso PerrottaBanfield precisó liquidez para inscribir a sus refuerzos -pagó más de US$1,3 millones y se puso al día con impagos que databan de ¡2013!, como el del mediocampista uruguayo Roberto Brum- y saldar deudas millonarias con sus empleados. Llegar hasta mayo sin poder cobrar los derechos de TV implicó dejar en libertad a jugadores como Sergio Vittor (un referente) y seguir vendiendo. O incluso no poder retener a Mauro Méndez, el 9 uruguayo llegado a préstamo -sin cargo- desde Estudiantes de la Plata al que el Taladro no consiguió comprarle el pase. Había otras prioridades.Con apenas 21 partidos en Primera, aquel “primer 9 de la Reserva” del que habla Mariotto se ganó un puesto en el equipo principal. Y asombró. Tanto, que se transformó en el mejor futbolista del equipo. El jugador a vender: joven, goleador (8 tantos, una asistencia), talentoso. Tiziano Perrotta -de él se trata- era la joya de Guillón. Apareció Defensa y Justicia. Y no hubo acuerdo en los números. Hasta que hace unos días la oferta llegó desde Elche, España, y el jugador se fue por medio de la cláusula de rescisión: 3,5 millones de euros brutos. En ese número están incluidos los porcentajes del jugador y del intermediario, además del 20% que le corresponde a la Academia Javier Mascherano, que lo formó. Para Banfield, “un club sin caja”, el dinero de Perrotta fue una especie de maná caído del cielo. Se habrán perdido sus goles, pero la entidad ganó en tranquilidad. Desde los cocineros de la pensión hasta los cancheros del predio. De los utileros a los preparadores físicos. De los futbolistas a los cuerpos técnicos de inferiores. La paradoja es que Defensa y Justicia, que no había podido conseguir al futbolista por las buenas, ahora lo disfruta gracias a Christian Bragarnik, el dueño de Elche, que lo cedió al Halcón para que Perrotta termine con su formación y vaya a Europa con pasaporte comunitario. ¡Bienvenido! 🔰Tiziano Perrotta llega desde el Elche Club de Fútbol a préstamo por 1 año. ¡Éxitos! 💚 pic.twitter.com/PAXDZSNU9i— Defensa y Justicia (@ClubDefensayJus) August 13, 2026“Todo el mundo sabe cómo está Banfield, por lo que si un jugador vale US$ 2 millones, te ofrecen uno o uno y medio. Y saben que vas a agarrar. Por necesidad”, confiesa a LA NACION otra fuente del club, que pide anonimato. El Taladro necesitará que aparezcan varios Perrotta de acá en adelante. Así, proyectó tres mercados de pases en uno. Como River, su rival del domingo, pero al revés.En Guillón y en las oficinas del Florencio Sola descuentan que en los próximos días recibirán el documento de la FIFA con la prohibición de incorporar. La historia tiene un nombre: Milton Giménez (hoy en Boca) y un club (Necaxa, de México). Y es el pase que condicionará la economía del Taladro por los próximos meses. Para la FIFA, Banfield tiene que pagar más de US$ 2,7 millones al club azteca. ¿Qué pasó? La gestión anterior adquirió el 80% del pase del delantero al equipo mexicano en US$ 2 millones. Pero nunca lo pagó. Ni siquiera cuando, después de destacarse con la camiseta del Taladro, Giménez fue transferido a Boca en el doble de dinero. Los mexicanos fueron a la FIFA, que inhibió al club argentino. En este mercado de pases -hace unos días, nomás- emigró Facundo Sanguinetti. El arquero, referente y capitán, estaba en el club desde Infantiles y su contrato terminaba en diciembre. Le surgió una chance de ir a préstamo a Vélez por 18 meses y con dos opciones de compra. Antes de emigrar renovó su contrato hasta 2029. Su reemplazante en el arco del Taladro será un arquero de vasta experiencia: Diego “Ruso” Rodríguez.De todas maneras, y pese a algunos refuerzos que llegaron en las últimas horas -como el mediocampista ofensivo venezolano Manuel Arteaga-, el entrenador de Banfield, Pedro Troglio, precisa más futbolistas. “Claro que lo mejor es que te digan que te van a mejorar el plantel cada cinco meses. Pero esto es parte de lo que me tocó. El hecho de mejorar algún jugador también tiene su satisfacción”, dijo hace poco.Desde la ventana de la oficina de presidencia se ve todo lo que pasa en la cancha principal. Es una platea preferencial. La lluvia, sin embargo, impide que haya acción. Apenas hay un par de personas debajo
Fuente: La Nación Deportes