Durante la última edición del Congreso de Contratistas Forrajeros, la charla realizada por el veterinario Gustavo Schuenemann fue una de las que más personas convocó. La razón no estuvo tanto en la “chapa” de este profesional, que desde hace dos décadas se desempeña como investigador de la Universidad Estatal de Ohio, sino en el diagnóstico que lanzó y que hizo a más de uno abrir grandes los ojos: una mala higiene del forraje puede llevar a una vaca a consumir hasta un kilo y medio de tierra al día.
En el marco de un encuentro que se propuso analizar los desafíos que enfrenta la producción de forrajes conservados, esenciales para sostener el momento de bonanza que atraviesa la ganadería local, Schuenemann puso el foco en la calidad del alimento que se consume, porque de poco sirve producir más si su contenido nutricional es bajo. Y eso está marcado, curiosamente y entre muchas otras cuestiones, por la higiene.
“El dueño del negocio es el dueño de la comida”: Para Fernando Opacak, de la Cámara de Contratistas Forrajeros, el boom ganadero necesita de una producción de alimento que acompañe
“Un forraje de calidad está determinado por la digestibilidad de la fibra y del almidón. Agregar maíz molido para aportar almidón tiene un costo, entonces nos dimos cuenta de que necesitamos una planta que tenga alta digestibilidad para no usar esos componentes caros de la dieta. A eso se suma el mejoramiento genético de los animales. Hoy una vaca promedio digiere casi un kilo más de fibra que hace 30 años”, explicó el especialista en charla con Bichos de Campo.
Ahora bien, nada de eso es suficiente si no se le presta atención a otros componentes “silenciosos” de la dieta, como las micotoxinas, las bacterias y la tierra.
“La mayor parte de la contaminación casi siempre se genera en el campo. La agricultura que hacemos, el momento y la altura del picado, la confección del silo, si se hace sobre piso de cemento o de tierra. Lo bueno es que eso se puede gestionar y reducir”, señaló Schuenemann.
Mirá la nota completa:
En el caso de la tierra, el cálculo que generó impacto fue el que determinó cuánto de ella ingieren al día los animales.
“En la dieta total que le damos a un animal, tomemos el caso de maíz, sabemos que tenemos entre un 4% y 5% de cenizas, que son los minerales que quedan después de haber quemado la muestra. Cada punto porcentual por encima de ese valor es materia inorgánica, básicamente tierra, que entró de manera exógena a la planta. Si yo tengo una dieta con 11% de cenizas totales, cada punto por encima de 5 representa 10 kilos de tierra por tonelada. Esos 6 puntos de diferencia entre 5 y 11, multiplicados por 10, me da 60 kilos. Estamos hablando de que una vaca está comiendo entre 1,2 y 1,5 kilos de tierra por día”, advirtió el veterinario.
¿Y por qué importa esta cuestión? Porque la tierra, según dio cuenta el experto, es “inespecífica”. Al ingresar al rumen, que funciona como un fermentador vivo en el que hay agua, alimento y bacteria, “genera una disrupción muy fuerte” al impedirle al animal obtener los nutrientes necesarios para alimentarse. Eso, en planteos como feedlots o tambos, se traduce directamente en menos carne y leche.
“La tierra reduce entre un 20% y un 30% las vitaminas. Se lleva los aminoácidos, que son los que producen la carne, porque funciona como un secuestrante. Además, diluye la energía de la dieta. A eso se suma el efecto sobre el rumen, que reduce la digestión de la fibra. Para que las bacterias del rumen funcionen bien necesitan alimento limpio”, remarcó.
-¿Es algo que los productores directamente no tienen en cuenta? ¿O es algo que se toma como una variable menor? -le preguntamos.
-Creo que sí la tienen en cuenta. Es una variable que consideran, pero pensá que tienen otras 50 para mirar. Lo que pasa es que uno está todos los días en la tierra y es como el elefante en la habitación: llega un punto en que no lo ve más, porque es parte de nosotros.
Frente a esto, el experto ofreció algunas recomendaciones de sencilla adopción que pueden marcar una importante diferencia.
“En las semanas muy secas regamos los caminos de tierra por donde pasan los tractores o los camiones que traen el silo picado. Eso reduce un 50% la contaminación con tierra. Y si la ceniza baja un 50% en el feedlot, se pueden alcanzar ganancias de peso de 200 gramos más por día. Hay una gran oportunidad ahí simplemente controlando la tierra”, destacó Schuenemann.
Otro frente a atender es el de las micotoxinas, que interfieren con la fermentación del silo.
“Ellas vienen del campo. La planta se enferma, al igual que un ser viviente, nosotros la picamos y la ensilamos. Lo que hay que evitar es que esa micotoxina sea excesiva. ¿Cómo funciona un proceso de fermentación? Los lactobacilos procesan los azúcares disponibles una vez que picamos la planta y generan ácido láctico. En 72 horas, el ácido láctico hace bajar el pH de la planta, lo que hace que eso se esterilice. Cuando tenemos micotoxinas, el pH no baja y la fermentación es mala. Y eso lo comen los animales”, alertó el veterinario.
Muerte de bovinos por intoxicación con melilotus: Advierten por los cuadros de hemorragia que provoca el forraje en mal estado
-Hace 26 años trabajás y vivís en Estados Unidos. ¿Qué comparación hacés entre la situación de ese país y la de este? ¿Argentina está en una buena posición?
-Sí, sin duda. Argentina tiene una tremenda oportunidad. El contexto es diferente. Un productor de allá tiene al banco y acceso irrestricto al crédito. En Argentina, en muchas ocasiones también hay acceso, pero el productor está expuesto a otro contexto, y eso determina la tasa de crecimiento que va a tener.
A continuación, agregó: “Argentina hoy tiene sistemas modernos, con muy buenas producciones, y además la oportunidad de producir a escala. Eso lo tienen en las aves, en los cerdos, en la producción de carne y en la producción de leche. Argentina va a ser uno de los grandes jugadores en este tablero mundial de producción de alimentos, principalmente proteína, por el solo hecho de tener acceso a una vasta extensión de tierra y a agua de calidad para producir. Hoy no podemos producir alimentos si no tenemos esto”.
Agro & Campo
El “elefante” poco visto de la alimentación bovina: “Una vaca puede comer hasta 1,5 kilos de tierra por día”, advierte Gustavo Schuenemann, que apunta a la mala higiene del forraje
Fuente: Bichos de Campo