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Expertas en sueño coincidieron: “Varios factores se retroalimentan y eso dificulta respetar el ritmo biológico”
El descanso nocturno se transformó en una preocupación central para la sociedad actual, ya que a pesar del interés creciente por la higiene del sueño, una gran parte de la población adulta padece problemas de calidad en su descanso. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, presentados por la Clínica Universidad de Navarra, el 48% de las personas adultas no duerme bien. Los trastornos del descanso afectan a uno de cada tres individuos y su persistencia deriva en riesgos graves para la salud cardiovascular, metabólica y cognitiva. La falta de sueño adecuado aumenta además las probabilidades de sufrir accidentes y trastornos del ánimo.La doctora Elena Urrestarazu, directora de la Unidad del Sueño de la Clínica Universidad de Navarra, junto a la especialista Beatriz Echeveste, explican en su libro Vamos a dormir: mitos y verdades las causas de esta problemática. “Nuestro estilo de vida, favorecido por el horario solar, nos hace tender a tener horarios tardíos, jornadas largas, cenas retrasadas y una gran exposición a la luz por la noche. Todo ello dificulta respetar el ritmo biológico”, sostienen. Esta combinación de factores, sumada al estrés crónico y al uso frecuente de dispositivos electrónicos antes de ir a la cama, genera una retroalimentación negativa que deteriora el descanso de los pacientes.El abordaje de las expertas destaca que el principal error radica en los extremos, donde algunas personas ignoran la importancia del descanso mientras otras caen en una rigidez absoluta. La obsesión por cumplir con la meta de ocho horas exactas genera frustración y paradójicamente insomnio. “No suele haber una única causa, suelen ser los malos hábitos alrededor del sueño. El estrés es muy frecuente, pero también los horarios irregulares, el uso de pantallas antes de acostarse y la preocupación excesiva por dormir”, aseguran las especialistas al medio El Confidencial. Este fenómeno mental impide la desconexión necesaria para el sueño reparador.El uso de dispositivos tecnológicos para medir el sueño también suma complejidad, ya que si bien relojes y aplicaciones sirven para observar tendencias, su uso excesivo origina la llamada ortosomnia. “El dispositivo deja de ayudar y puede empeorar el problema” cuando el usuario duerme pendiente de los datos obtenidos, advierten las especialistas. La medición técnica no reemplaza una evaluación clínica profesional. Además, la creencia de que la necesidad de descanso disminuye drásticamente con la edad es otro mito frecuente que impide detectar trastornos tratables a tiempo.Ante el insomnio ocasional, Urrestarazu y Echeveste aconsejan no permanecer en la cama si el sueño no llega. “Estar en la cama despierto sin dormir puede acabar generando frustración y perpetúa el insomnio”, explican. Su recomendación consiste en levantarse tras 20 minutos de vigilia y realizar actividades tranquilas fuera del dormitorio para volver solo ante la aparición de somnolencia.Asimismo, advierten que intentar compensar noches previas con siestas largas o levantándose tarde resulta contraproducente para el ritmo circadiano. El mensaje final de las expertas es claro: mejorar el sueño representa una inversión en salud, pero el cambio debe alejarse de la angustia y la rigidez. Ante trastornos persistentes que afectan el rendimiento diario, la consulta médica ofrece soluciones eficaces.
Fuente: La Nación