“La gloria”: el otro desafío que enfrenta Ponzio mientras asume como DT interino de River

Leonardo Ponzio volverá a ponerse al frente de un equipo. Esta vez será desde el banco de River Plate, que lo eligió como entrenador interino tras la salida de Eduardo “Chacho” Coudet. Pero mientras el histórico capitán asume uno de los mayores desafíos de su carrera después del retiro, fuera del Monumental lo espera otra competencia: en su campo de Las Rosas, Santa Fe, buscará conseguir uno de los mejores rindes de maíz de la próxima campaña agrícola y tendrá como rivales a varios exfutbolistas que, como él, se convirtieron en productores agropecuarios.La designación en River fue oficializada este jueves. Ponzio dejará el rol que desempeñaba en la estructura deportiva del club y tendrá su primera experiencia como entrenador, acompañado por el cuerpo técnico de Marcelo Escudero. Su debut será el domingo frente a Banfield. En principio, se trata de una conducción temporal y sin un plazo definido mientras la institución busca un nuevo técnico.Misiones da marcha atrás con una polémica prohibición al glifosatoSolo unas semanas antes de que apareciera el inesperado desafío, Ponzio había aceptado otro. A principios de agosto, durante el Congreso de Aapresid, se anunció que integrará un grupo de 15 productores que participarán durante la campaña 2026/27 del denominado “Club de los Máximos Rendimientos”, una iniciativa de NK Semillas que seguirá el ciclo completo del maíz y buscará determinar quién logra los mejores resultados productivos.Entre los participantes estarán también Roberto “Pato” Abbondanzieri, Javier Lux y Roberto Sensini. Cada uno deberá elegir el lote con el que competirá y tomar sus propias decisiones sobre híbrido, fecha de siembra, densidad, fertilización y manejo agronómico. El proceso será seguido durante toda la campaña y los resultados se medirán bajo tres modalidades: mayor rendimiento absoluto, mayor superación respecto del potencial esperado para cada ambiente y una competencia por equipos.Ponzio, en el establecimiento Los Abuelos, ubicado en Las Rosas, viene de encadenar dos campañas de altos rindes y de incorporar tecnología para ajustar el manejo de los cultivos. Allí mantiene una rotación que, como contó el propio exfutbolista en una entrevista con LA NACION, realiza trigo, maíz y soja, además de soja de segunda. En los últimos años también comenzó a utilizar herramientas digitales e imágenes satelitales para diferenciar ambientes y decidir dónde aumentar o reducir semillas y fertilización.En la campaña 2024/25, el maíz cosechado en el establecimiento alcanzó 120 quintales por hectárea. Ponzio había sembrado dos híbridos y trabajado sobre la ambientación de los lotes mediante herramientas digitales. En ese momento explicó que buscaba trasladar al campo una lógica que conocía bien del deporte: medir, analizar y corregir para conseguir mayor eficiencia.“El fútbol era un sueño: jugaba, me divertía y gustaba. Con el tiempo empecé a entender que podía ser una profesión y esa profesión en una forma de vida hasta que me retiré. Me inicié siendo profesional a los 18 años y de ahí en más es donde viene lo redituable: la fama, los éxitos, y el estado físico que es el motor. Hay que manejar la frustración, el no poder tener contrato, ganar dinero a costa de algo que te guste. Hay una combinación que entender”, señaló oportunamente a este medio. Así, contó: “El campo lo viví con la misma sensación: lo fui entendiendo. Mi viejo [Daniel Ponzio] era hombre de campo, me gustaba ir al campo y mis vacaciones eran dentro del campo. Se me fue abriendo la idea que podía llegar a invertir en algo que me gustaba. Si no me gustaba no lo iba a vivir como si fuera propio. Me gustaban: el fútbol y el campo. En el transcurso de mi carrera fui entendiendo que también era una inversión para mi vida y podía estar dentro de ella”. Ese sueño y empuje que tenía del deporte lo ayudaron a superar el marcador de la cosechadora. En marzo pasado, los maíces de su campo alcanzaron un promedio de 130 quintales por hectárea, un 8,33% más que en la campaña anterior, pese a que los lotes atravesaron más de 20 días sin precipitaciones y soportaron temperaturas extremas durante enero. Ahora tendrá que demostrar ser el mejor detrás de las tranqueras. En la próxima edición que tendrá a otras glorias del fútbol, los organizadores trazaron un paralelismo del sistema adoptado con una suerte de “VAR” del campo, porque permitirá comparar resultados obtenidos bajo condiciones productivas diferentes. Oportunamente, Ponzio recordó cómo transformó junto con su padre y su cuñado el establecimiento que había comprado. Desmantelaron las viejas instalaciones de un tambo, ordenaron el lugar y comenzaron a verlo crecer y mejorar. “Para mí eso es la gloria: potenciar el lugar en que invertí”, resumió. En el fútbol, en cambio, ubicó la gloria en la final de la Copa Libertadores de 2018 frente a Boca, en Madrid, aunque aseguró que ambas experiencias tienen para él una dimensión similar.Ponzio, hijo de Daniel y Chabela Ponzio, creció en un entorno vinculado con el tambo; pasó buena parte de su infancia en el campo y, durante su carrera como futbolista, destinó parte de sus ingresos a invertir en la actividad. Hoy, también se atreve a desafiar a sus colegas para competir en los rindes por hectárea, motivado por la gloria. “El fútbol es hasta cierta edad y el campo es para toda la vida”, había mencionado.

Fuente: La Nación

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