Leland Miller, crítico contra China: “Estamos lidiando con una cancha que no es pareja”

El avance chino sobre diferentes instancias de la economía global despierta temores en diferentes potencias de Occidente, con crecientes presiones por medidas proteccionistas o de mayor atención sobre múltiples actividades económicas, desde la producción de alimentos o los autos eléctricos, pasando por la industria farmacéutica y hasta la carrera militar.El escenario, según el estadounidense Leland Miller, asesor parlamentario y miembro de la US-China Economic & Security Review Commission, definió como el ‘China Shock 2.0’. Según el analista, el gigante asiático ya no basa su expansión en un esquema de bajos salarios, sino que apuntala su modelo en el desarrollo de tecnología e innovación, con sobreproducción que luego se vuelca en el mercado externo.“Hay que atender a esa sobrecapacidad de producción. Los chinos dicen que no tienen, que surge porque hay demasiada competencia doméstica, pero es claro que el modelo económico genera sobrecapacidad, porque esa es la intención, el diseño del modelo”, apuntó Miller, en su exposición durante el seminario organizado por el Boletín Informativo Techint.Ese avance de China representa una amenaza que, según el abogado formado en la Universidad de Virginia, debe generar una reacción por parte de los gobiernos, tanto en Estados Unidos como en otros mercados, incluyendo a América Latina. “Para enfrentar a China, hay que mirar a las cadenas de suministros, identificar los riesgos y retirar la influencia china”, dijo.Su planteo refiere a diferentes sectores económicos, donde el gigante asiático se expandió globalmente. Hizo referencia a la producción de automóviles, el manejo de minerales críticos, la producción de commodities o el desarrollo de medicamentos. “Hay que eliminar el riesgo de China de nuestras cadenas de suministros, porque eso les da más influencia para intervenir y le resta capacidad a nuestras políticas, tanto en cuestiones económicas como en otros aspectos”, alertó Miller.“Hay industrias que en cada país tienen relevancia para la seguridad nacional. La farmacéutica es una que está al tope de la lista”, completó el analista. Y precisó que el foco no debería estar en los productos finales, que pueden ser realizados en diferentes mercados, sino en el origen de los insumos que utilizan las industrias, que sí pueden tener mayoritariamente origen chino.“En Estados Unidos no podemos ni queremos hacer todo. Y no me importa si China hace zapatillas o remeras, pero sí si maneja los semiconductores”, planteó. “Hay que tomar cosas que tradicionalmente eran vistas como temas económicos y tratarlas con el enfoque de la seguridad nacional”, alertó.En su análisis, planteó que China “no juega con las mismas reglas que el resto del mundo en términos de comercio” y advirtió que avanza con “un modelo centralizado desde el Estado altamente subsidiado”. Ese modelo, afirmó, estimula la competencia doméstica, que permite la aparición de múltiples competidores que multiplican su producción, desarrollan tecnología y bajan costos. Pero, junto a subsidios y otros estímulos fiscales, la gestión centralizada del sistema financiero permite el movimiento de capitales, la entrega de créditos y el movimiento de capitales entre sectores. “Estamos lidiando con una cancha que no es pareja. Competimos contra empresas que no tienen que generar ganancias, porque cuentan con el apoyo del sistema financiero que aporta ese capital”, precisó, e ilustró con la evolución de la industria de los autos eléctricos. “Son fantásticos, tienen tecnología top y son muy baratos. Pero tuvieron un sistema de subsidios y proteccionismo que decidió que era prioridad dominar esa industria. Por 10 años no entraron otros autos mientras se desarrolló la industria, escaló, se volvió mejor y, al final, se liberó y ahora su sobreproducción llegó al mundo”, ejemplificó.“Hoy, las decisiones tienen que tomarse fuera de la manera tradicional, de los motivos de oferta y demanda, porque son cuestiones que están tomando en China de manera muy seria. Están con capacidad de manejar sectores, ya no con bajos salarios, como hacían antes, sino por el control del mercado”, dijo Miller.En ese esquema, advirtió a los países por revincularse alrededor de esas cadenas productivas de diferentes segmentos. “Hay que impulsar a otros países a sumarse a la cadena de suministros. Es algo que no solo involucra a Estados Unidos, sino que es un tema de muchísimos actores”, concluyó.

Fuente: La Nación