Economía
Tras seis años de espera: un frigorífico cordobés exportó por primera vez a China y espera aumentar de US$10 a US$40 millones sus ventas
Después de seis años de gestiones, inversiones y habilitaciones sanitarias, el frigorífico Bustos y Beltrán, de Córdoba, concretó un objetivo que cambió el horizonte de su negocio exportador. El viernes pasado despachó su primer contenedor de carne vacuna con destino a China, el principal comprador mundial del producto. La apertura de ese mercado le permitirá proyectar un salto en sus ventas al exterior, de los actuales US$10 millones a unos US$40 millones en el mediano plazo, acompañado por un plan de inversiones cercano a US$5 millones para ampliar la capacidad de la planta y la incorporación de más personal.Para la empresa, el ingreso al mercado chino representa mucho más que una nueva exportación. Según explicó Juan Manuel Beltrán, director y propietario de la firma, se trata del mercado que faltaba para consolidar un esquema exportador capaz de sostener el negocio en el largo plazo. “Hace mucho que lo veníamos esperando. Hace seis años que estábamos aguardando esta habilitación. Fue la primera habilitación que buscamos para exportar carne y terminó siendo la última”, contó a LA NACION.Trump dejó afuera a la Argentina de la nueva megacuota para importar 300.000 toneladas de carne sin arancelesDurante ese tiempo, el frigorífico fue obteniendo acceso a otros destinos internacionales mientras se aguardaba la autorización china. “En el medio fue un proceso de habilitar un montón de mercados, pero la realidad es que China es un destino necesario para poder integrar el negocio de la exportación. Hoy en día, sin China no es viable la exportación de carne vacuna”, afirmó.Avanza en Diputados un proyecto para castigar con hasta 8 años de prisión a quienes rompan silobolsas o destruyan cultivosLa empresa tiene una larga historia en la industria frigorífica cordobesa. Fue fundada en 1964 por Adolfo Bustos y, años más tarde, la familia Beltrán se incorporó a la sociedad hasta convertirse en la actual propietaria. “Ahora es propiedad solamente de los Beltrán, pero el nombre quedó en reconocimiento al fundador y porque la marca ya era reconocida en el mercado”, explicó.Ubicada en Juárez Celman, a pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba, la planta nació como un establecimiento dedicado exclusivamente a prestar servicios de faena para terceros. Con el paso de los años, el negocio comenzó a transformarse. La caída de algunos usuarios obligó a desarrollar faena propia y, posteriormente, a buscar nuevos mercados que permitieran agregar valor a la producción. “Empezamos a pensar en hacer algo diferente. Siempre nos gustó innovar y hacer algo en la exportación, buscando darle más valor agregado a los productos de la empresa, fue un objetivo”, recordó Beltrán. Ese proceso comenzó en 2014 con la exportación de menudencias y subproductos bovinos. Posteriormente llegaron las habilitaciones para la Unión Europea (UE), Estados Unidos y otros destinos como Hong Kong, Perú, Brasil, Colombia, Chile y México.China, sin embargo, seguía siendo la asignatura pendiente. El primer embarque concretado la semana pasada significó una calma para la empresa, aunque Beltrán evitó hablar de una meta cumplida. “Fue un alivio en el sentido de poder sostener el negocio de la exportación, pero no es un logro en sí mismo”, señaló.Según explicó, la incorporación de China permitirá equilibrar mejor las distintas unidades de negocio del frigorífico. “Buscamos dividir la actividad en un 33% de faena de terceros, un 33% de faena propia para consumo interno y un 33% de exportación. La idea es que con China podamos llegar a esa relación para hacer sostenible el negocio”, indicó.Actualmente, el mercado doméstico continúa siendo el principal destino de la producción. “El consumo interno sigue siendo la pata más fuerte de la empresa y la idea es que lo siga siendo”, aclaró. No obstante, la nueva habilitación abre perspectivas mucho más ambiciosas para el negocio exportador. “Hoy exportamos alrededor de US$10 millones y tenemos el desafío y la expectativa de llevar esa cifra a US$40 millones. No va a ser de un día para el otro, pero en el mediano plazo queremos llegar a esos valores”, afirmó.Ese crecimiento también requerirá ampliar la capacidad industrial. Beltrán explicó que durante los últimos seis años la empresa invirtió cerca de US$10 millones para adecuar la planta a los estándares internacionales y que ahora será necesario realizar un nuevo desembolso. “Vamos a necesitar ampliar la capacidad productiva, sobre todo en el área de desposte, los túneles de congelado y los depósitos de congelado. Mínimamente vamos a necesitar invertir unos US$5 millones en el corto y el mediano plazo”, sostuvo.El objetivo será responder al mayor volumen que demandará el mercado chino. Actualmente la planta procesa unos 9000 animales por mes, pero el plan es superar las 10.000 cabezas mensuales en una primera etapa. “Con China, la idea es poder aumentar la faena y superar los 10.000 animales por mes en el corto plazo”, explicó.El crecimiento también comenzó a reflejarse en el empleo. Hasta hace pocas semanas la empresa contaba con unos 300 trabajadores, pero la habilitación del mercado chino ya impulsó nuevas incorporaciones. “Ya sumamos 25 personas desde que salió la habilitación. La idea es tomar otros 25 colaboradores más”, señaló.Además, el frigorífico mantiene un sistema de hotelería de hacienda que le permite asegurar parte del abastecimiento cuando las condiciones climáticas dificultan el ingreso de animales desde los campos. No es su principal negocio, pero es una necesidad estratégica para poder cumplir con los clientes cuando las condiciones meteorológicas no ayudan.Para el frigorífico cordobés, la apertura del mercado chino representa el comienzo de una nueva etapa como empresa. Después de seis años de espera, el mercado más importante para la carne vacuna dejó de ser un objetivo pendiente para convertirse en la plataforma desde la cual proyectan multiplicar las exportaciones, ampliar la planta y seguir creciendo en los mercados internacionales. “No es ninguna copa ni un campeonato ganado. Esto recién arranca. Haber llegado a China nos da tranquilidad para sostener el negocio exportador, pero también nos obliga a redoblar los esfuerzos. Es un impulso para seguir creciendo y buscando nuevos desafíos”, concluyó Beltrán.
Fuente: La Nación