La guerra en el Mar Negro recrudece y empuja los precios: trigo y maíz, en máximos de dos años

Para quienes están en este momento ya embarcados en la campaña de trigo y quienes finalizaron recientemente o están terminando con la cosecha de maíz, las noticias que llegan desde los mercados internacionales no pueden ser mejor.
Ambos cereales alcanzaron este miércoles por la tarde su mayor precio en dos años, luego de que avanzara un recrudecimiento de la guerra entre Rusia y Ucrania, que elevó el riesgo geopolítico a nivel global.
Esos orígenes, vale recordarlo, son de los más importantes en esos cultivos y también en girasol: con los ataques permanentes, los puertos exportadores están paralizados y ese comercio internacional frenado es lo que empuja los valores hacia arriba.
LA DISPARADA DEL TRIGO
Como primer parámetro, el trigo en Chicago aumentó U$S 16,54 la tonelada en un solo día en Chicago, y U$S 13,78 en Kansas, para el contrato septiembre. En el caso de Chicago, estuvo en el límite máximo de suba permitido para una sola jornada.
Así, el valor llegó a U$S 268,39 en Chicago y U$S 290,98 en Kansas, marcando las cotizaciones más elevadas desde mediados de 2024.
Según el reporte diario de la consultora Granar, el mercado parece haber entrado en razón en cuanto a la gravedad de lo que hoy pasa en la zona del Mar Negro.
En la escalada de la víspera y en las compras de los especuladores influyó una noticia publicada por la agencia Bloomberg en cuanto a supuestos planes de Rusia para acentuar sus ataques con misiles contra Ucrania, pero lo concreto es que el hecho alcista es la paralización de los despachos de trigo desde ambos países como no había ocurrido hasta ahora en los más de cuatro años de guerra.
“Las cargas y la salida de buques desde los puertos del Mar Negro y desde las terminales sobre el Mar de Azov están frenadas, mientras que las operaciones por el río Danubio, principal vía fluvial alternativa para Ucrania, también están fuertemente restringidas. Todo, por los ataques cruzados, que desde mediados de julio ubicaron a las instalaciones portuarias, las centrales petroleras y los buques comerciales como objetivos prioritarios en la disputa bélica”, precisó granar.
La clave es que este pico de ataques entre Rusia y Ucrania se da en el momento del año en el que el Mar Negro es la mayor vía de comercio mundial para el trigo, en el cierre de la cosecha de invierno en la región. Y ocurre también en medio de ninguna iniciativa sustentable de diálogo entre Moscú y Kiev para detener las hostilidades.
En otros momentos, por ejemplo, vale recordar que Turquía solía intervenir para garantizar un “corredor seguro”, algo que por estos días no está ocurriendo.

Imparable el #trigo por la guerra del Mar Negro
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— Mariela Brandolin (@MarielaBrandoli) August 26, 2026

Como un caso testigo, una de las tres terminales de granos del principal puerto de exportación ruso sobre el Mar Negro, Novorosíisk, podría tardar hasta cuatro meses en reconstruirse, tras el ataque ucraniano del 12 de agosto.
Solo esa terminal tiene capacidad para despachar 7,10 millones de toneladas de granos por año, lo que equivale a casi el 14% del total exportado por Rusia en el ciclo 2025/2026, de 52,70 millones de toneladas.
En ese punto es donde el trigo argentino podría ganar mercados: si el actual estado de situación se prolonga, es posible que los compradores entren en pánico y salgan de manera agresiva en la búsqueda de orígenes alternativos que puedan reemplazar el trigo de la zona del Mar Negro.
En lo inmediato esto generará muchas opciones de negocios para los oferentes de la Unión Europea, Estados Unidos y para Canadá. Y si la “veda” del Mar Negro va más allá de octubre/noviembre, los beneficios también incluirán a Australia y a la Argentina.
EL MAÍZ, POR EL ASCENSOR
El maíz, por su parte, completó la sexta jornada alcista consecutiva en Chicago y también alcanzó el nivel de precios más alto en 19 meses. Puntualmente, con respecto al martes, se expandió U$S 5,31 hasta los U$S 202,35 en la posición septiembre.
En este grano, más allá de la guerra en el Mar Negro, también incide la discrepancia entre las proyecciones de cosecha del USDA y el Pro Farmer Crop Tour. Este último, recorrió cerca del 65% del área sembrada con el cereal y proyectó una producción de 389,74 millones de toneladas, frente a los 406,73 millones estimados por el USDA.
La clave, de acuerdo con un análisis del experto en el mercado de granos Dante Romano, es que estos casi 17 millones de toneladas de diferencia entre el Crop Tour y el USDA representan cerca del 40% de los stocks finales proyectados actualmente por el organismo estadounidense, en un contexto en que la demanda continúa dando señales de firmeza.

La pregunta ahora es cuánto tiempo podrá mantenerse esta prima de riesgo.
Si la tensión en el Mar Negro continúa y la demanda china sigue firme, el maíz podría intentar avanzar hacia la zona de US$ 5,90-6,00 por bushel.
— Esteban Moscariello (@moscarielloe) August 27, 2026

Como corolario, los pronósticos productivos del maíz no son buenos tampoco en la Unión Europea y llevan a que el viejo continente intensifique sus importaciones: según Granar, entre el 1° de julio y el 23 de agosto las importaciones de maíz de Europa sumaron 2,57 millones de toneladas, un 43,58% más que los 1,79 millones recibidos en igual segmento del año pasado.
Dato importante: frente a las complicaciones logísticas de Ucrania, que es el principal abastecedor de la UE, surgirán más opciones de ventas para Estados Unidos, Brasil y para la Argentina.
LA SOJA, BENEFICIADA
Por último, la soja también extendió en las últimas horas su racha alcista, con un alza diaria de U$S 9,65 en Chicago para el contrato septiembre, llevando el valor por tonelada a U$S 460,86.
“Entre los argumentos de la tónica positiva, en una jornada en la que los fondos de inversión fueron activos demandantes de contratos de materias primas agrícolas, se apuntaron las nuevas compras chinas en Estados Unidos y la mejora del valor de la harina, esto, en simpatía con la firmeza del maíz, dado que, si finalmente caen su producción, cederá algo de espacio a sus competidores en el mercado de forrajes, donde el subproducto de la soja podría verse favorecido”, sentenció Granar.

Fuente: InfoCampo