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Independiente Rivadavia venció 2-0 a Aldosivi y avanzó en la Copa Argentina, aunque Maxi Salas sigue sin convertir
A pesar de la tristeza por la reciente eliminación de la Copa Libertadores y un comienzo irregular en el torneo Clausura, Independiente Rivadavia no corre el eje de sus planes y sigue mostrando su fortaleza colectiva. En el estadio Florencio Sola y con el parche de campeón defensor, eliminó a Aldosivi mediante un holgado 2-0 y avanzó a los cuartos de final, etapa en la que se cruzará con Atlético Tucumán.Incluso, con el condicionante de que su entrenador, Alfredo Berti, no pudo contar con varios jugadores que pasaron las horas previas con síntomas febriles producto de un virus. Sin embargo, no pasó sobresaltos contra un rival que no consigue un suspiro siquiera cuando sale del ahogo del campeonato: colista en la zona B y penúltimo tanto en la tabla anual como en la de los promedios.De hecho, su única alegría en las últimas semanas se la regaló en la instancia previa, cuando venció 3-1 a... River. En consecuencia, los hinchas marplatenses que viajaron hasta Banfield despidió a sus futbolistas con el cántico que se suele escuchar en el José María Minella: “¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!“.Tras haber avisado rápidamente, antes de los 40 segundos de iniciado el cotejo, la Lepra mendocina abrió el marcador a los 17 minutos aprovechándose de la pasividad defensiva del Tiburón: Matías Fernández envió un centro flotado hacia la altura del segundo palo, donde apareció el desmarque y la palomita de Gonzalo Ríos, que cabeceó de pique al suelo y sorprendió al arquero Lucas Acosta.Una de las pocas acciones por las que el arco del último campeón del certamen corrió riesgo de ser vencido fue por el impactante misil que lanzó Agustín Palavecino desde tres cuartos de campo leproso, con dirección al ángulo derecho de Nicolás Bolcato. Más espectacular estuvo el arquero en su reacción, una volada con mano cambiada que envió el bombazo al córner a la media hora de la primera mitad.Demasiadas oportunidades de aprovechar los espacios que se dispuso a entregar Aldosivi en búsqueda de la igualdad dejó pasar Independiente durante el complemento. En ciertas jugadas, llegando hasta el arco y no pudiendo convertir; en otras, directamente tomando caminos equivocados. Las que tuvo Maximiliano Salas, que llegó al club a comienzos del corriente mes tras estar colgado en el Millonario, que lo cedió por un año, fueron tan claras como derrochadas.Primero, tuvo un mano a mano que él mismo se generó tras ganarle fácilmente con el cuerpo al último defensor, Néstor Breitenbruch. Aunque tuvo un pequeño margen de tiempo para elegir cómo definir, su remate fue directo al achique de Acosta.El N°17 tendría revancha. Es cierto, mucho más exigido, pero también con el gol servido. Leonel Bucca escaló por la izquierda con libertad y visualizó el espacio que se hizo por el costado opuesto del área. Allí fue el centro: Salas se estiró y conectó la pelota con su pie menos hábil, pero casi debajo del arco. Con el arquero petrificado, su definición cruzada se fue alta.Terminó reemplazado y sigue sin lograr su primer gol. José Florentín sentenciaría la historia en el descuento con un certero zurdazo. Avanza el campeón defensor a paso firme.El compacto de Aldosivi 0 vs. Independiente Rivadavia 2
Fuente: La Nación Deportes