En Corrientes, investigadores de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) están poniendo bajo la lupa distintas estrategias de mejoramiento genético del pasto horqueta (Paspalum notatum), una especie forrajera ampliamente difundida en ambientes tropicales y subtropicales y utilizada como alimentación de bovinos.
El trabajo, realizado en el Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE-UNNE/CONICET), tiene dos objetivos centrales: comparar dos métodos de selección de híbridos y determinar hasta qué punto el uso de drones puede servir para anticipar la cantidad de forraje que producirá cada material.
La investigación está a cargo de Mario Facundo Pieropan, estudiante avanzado de Ciencias Agrarias, bajo la dirección de Florencia Marcón y Carlos Acuña. Durante un año y medio evaluó híbridos obtenidos mediante dos sistemas diferentes de selección recurrente.
El pasto horqueta tiene una característica que resulta especialmente útil para el mejoramiento: gran parte de sus plantas se reproduce por apomixis, es decir, produce semillas sin fecundación y genera descendientes prácticamente idénticos a la planta madre. Eso permite que, una vez reunidas determinadas características de interés en un individuo, puedan mantenerse de manera estable en las generaciones siguientes.
Los investigadores compararon dos formas de llegar a esos materiales. Una consiste en seleccionar las plantas directamente por sus características visibles, mientras que la otra evalúa primero cómo se comporta su descendencia antes de decidir cuáles continúan dentro del programa de mejoramiento.
Entre marzo de 2024 y marzo de 2025 se realizaron seis cortes para medir la producción de materia seca. Al mismo tiempo, antes de cada corte, un dron equipado con una cámara multiespectral sobrevoló las parcelas para calcular el índice NDVI, utilizado como indicador indirecto de la cantidad de vegetación.
Los primeros resultados muestran que los dos métodos de selección produjeron híbridos con niveles de producción de pasto similares. Solamente en noviembre de 2024 apareció una diferencia significativa entre ambos grupos.
El ensayo también permitió observar el fuerte peso de las condiciones ambientales. Entre marzo de 2024 y marzo de 2025 hubo diferencias en la producción que coincidieron con una marcada caída de las lluvias: entre enero y marzo se habían acumulado 573 milímetros en 2024, frente a solo 180,2 milímetros durante igual período de 2025.
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En cuanto al dron, el NDVI acompañó parcialmente las variaciones de producción, pero no permitió anticiparlas de manera uniforme en todas las mediciones. Según los investigadores, esto podría explicarse porque la altura de las plantas y el color de las hojas también influyen sobre la lectura de la cámara.
El estudio continúa y también busca determinar qué materiales presentan mayor resistencia al frío. Además de aportar información para decidir qué metodología resulta más conveniente dentro del programa de mejoramiento del IBONE, algunos de los híbridos apomícticos evaluados podrían convertirse, a futuro, en nuevas variedades comerciales de pasto horqueta.
Agro & Campo
Con genética y drones, investigadores de Corrientes buscan mejorar el rendimiento del pasto horqueta, una forrajera clave para el NEA
Fuente: Bichos de Campo