Cumplió la fantasía millennial, alcanzó el éxito y hoy elige otro ritmo: “Nuestra generación vive en una eterna juventud”

Para Anabella Bergero, Sarasota no estaba en los planes iniciales, tampoco imaginaba formar parte de una de sus instituciones más prestigiosas, el Ringling College of Art and Design. Pero cierto día del 2026, desembarcó en un lugar en el mundo donde poco a poco descubrió algo fascinante: así como Miami es un destino elegido por muchas personas del noreste para su retiro, Sarasota recibe a muchísima gente del medio oeste. Ella, que venía de las formas un tanto más exaltadas de las grandes ciudades, se encontró con personas que habían crecido en ciudades pequeñas, pueblos o regiones agrícolas del interior de Estados Unidos, con ciertos códigos que, salvando las distancias culturales, le resultaban sorprendentemente familiares a su Córdoba natal. Anabella, una chica criada en el interior de Argentina, sintió por primera vez algo que creyó que no viviría en Estados Unidos. “Tiene que ver con la manera de vincularse, en el saludo cotidiano, en la importancia de la comunidad, en el ritmo de vida y hasta en cierta relación con el territorio que me hizo conectar con aspectos de mi propia crianza. Después de haber vivido en Buenos Aires, Londres, Copenhague, Nueva York y Miami, fue como descubrir otra cara de Estados Unidos, mucho más vinculada a la vida comunitaria”, asegura.“Sarasota, además, tiene una historia bastante extraordinaria. La influencia de John Ringling y la familia Ringling, vinculada al famoso circo Ringling Bros., dejó una huella profunda en la identidad cultural de la ciudad. Y esa historia todavía se percibe. A veces digo, medio en broma, que vivir acá se siente como estar dentro de un Great Gatsby tropical: mansiones históricas, arquitectura singular, jardines exuberantes, personajes excéntricos, coleccionismo, circo, arte y una relación muy particular con el espectáculo y la belleza”, agrega.“Todo eso convive con playas paradisíacas y un ritmo de vida muchísimo más tranquilo. Sarasota tiene algo de joya escondida: es sofisticada sin sentirse como una gran ciudad, tiene una enorme concentración de arte y cultura para su escala y, al mismo tiempo, conserva cierta excentricidad que le da una identidad muy propia”.Corte, confección y un punto de inflección: “De Córdoba al mundo”El arte siempre fue esencial en la vida de Anabella. Hasta los 12 años, creció rodeada de naturaleza inspiradora, y de telas, hilos y agujas de la tienda de su abuela. Crear con retazos, puntadas e imaginación se transformó en una pasión para una niña que soñaba con tocar almas a través de la moda, y que de un día para otro sufrió la primera emigración, cuando sus padres le anunciaron que se iban a vivir a México, un desafío que la marcó para siempre.México había sido tan solo la primera puerta hacia el mundo. Tras una década, Anabella regresó a vivir a la Argentina, mientras que sus padres alternaron sus puertos, entre el suelo porteño, Brasil y la tierra azteca hasta, finalmente, instalarse en Colombia. Sus hermanas, por otro lado, hallaron a su vez sus caminos lejos de su país natal. En el fluir de la vida se habían transformado en una familia nómade, acostumbrados al cambio y la transición: “De Córdoba al mundo”, suele decir su padre. En 2015, mientras Anabella todavía vivía en Argentina, sus fantasías de la infancia comenzaron a desplegarse al pulso de un esfuerzo incansable y talento. Desarrolló su marca Maison Nomade y ganó el Fashion Edition Buenos Aires en Faena Buenos Aires. Ese reconocimiento le permitió presentar su primera colección en pasarela. Luego llegaron presentaciones en Buenos Aires Fashion Week y Mercedes-Benz Fashion Week México, y aquello que de pequeña había sido tan solo un sueño comenzó a materializarse.“Siempre recuerdo que, en un pop-up donde estaba vendiendo mis diseños, un chico vino a preguntarme por qué pagaría x cantidad por una prenda mía si por el mismo precio podía comprar la de un diseñador en Nueva York. Ahí entendí que, si bien la moda parecía formar parte de un mercado global, muchos de los centros de ese mercado estaban en ciudades como Londres y Nueva York. Así que, con un espíritu muy emprendedor, decidí probar suerte en esos destinos”.La expansión cultural y la construcción de la identidad latinoamericana: “¿Qué significa realmente emprender en las industrias creativas?”Para Anabella, cada mudanza en su vida, lejos de significar un alejamiento de su identidad y su espacio familiar, significó una expansión. Tal como había sucedido en México, aconteció en Inglaterra: su sentido del yo empezó a incorporar esos trazos de esa otra cultura. A Londres llegó en 2017, donde continuó su formación y su práctica creativa. Luego, en 2018, emergió Nueva York para realizar su MFA en Fashion Design en el Fashion Institute of Technology (FIT). El New York Fashion Week iba a marcar la culminación de esa etapa, pero se canceló cuando la pandemia impactó al mundo, lo que inspiró a Anabella a desarrollar una propuesta curatorial alrededor de la construcción de la identidad latinoamericana, algo que sin saberlo, evolucionaría a través de distintas exhibiciones y activaciones que se desarrollaron, entre otros lugares, en el Art and Design Gallery del Fashion Institute of Technology en Nueva York, la Galería del Consulado Argentino en Nueva York y posteriormente en Skep360 en Miami Beach. Cada movimiento geográfico en su vida, cada encuentro cultural, habían significado un diálogo con su identidad, y su arte ahora era el espejo de ello.Asimismo, Anabella se involucró en MUSA Exhibitions, una startup de arte y tecnología donde conectaba a artistas emergentes con espacios de exhibición, un trabajo que la llevó a participar en el Techstars × J.P. Morgan Female Founders Catalyst Program en Miami: “Me atrajo muchísimo el proyecto porque reunía comunidad, creatividad y emprendimiento dentro de un mismo sistema, y era la primera vez que, como diseñadora de moda y creativa, me embarcaba en el desarrollo de un proyecto que involucraba también una plataforma tecnológica”, continúa Anabella. “A partir de ahí me hice una pregunta: ¿qué significa realmente emprender en las industrias creativas?”“Estar en ese espacio tech y de negocios me dio muchas herramientas y, desde entonces, en paralelo al desarrollo de mis propios proyectos creativos, empecé a involucrarme cada vez más en la consultoría, mentoría y evaluación de otros emprendimientos creativos en el sector de la moda, el arte, y la cultura”, agrega la diseñadora argentina, quien con la investigación, en 2023 finalmente se instaló en Miami para ser parte de Heart of Community, para el Faena Art Project Room en Miami Beach, una exposición individual e instalación inmersiva que integró arte textil, fotografía, moda, murales y experiencias participativas, transformando el espacio expositivo en una plataforma de encuentro y participación comunitaria. Ese mismo año, la ciudad de Miami Beach le otorgó el Hispanic Heritage Award por sus contribuciones a la cultura y a la comunidad: “Fue realmente un sueño hecho realidad y también una muestra de que, a veces, esos saltos de fe tienen desenlaces que uno jamás hubiera imaginado”.De las ciudades aceleradas a vivir en a un nuevo ritmo: “Sarasota me está permitiendo descubrir otra manera de pensar”Y un día, Sarasota emergió en el mapa, con su calidez de interior que tanto le recordaba a Córdoba. Allí, Anabella conoció a empresarios, ejecutivos, artistas, profesionales y emprendedores que traían consigo décadas de experiencia y, en muchos casos, una enorme disposición a compartirla. En ese ecosistema, ella llegó para formar parte del Ringling College of Art and Design. Rodeada de arquitectura, museos, galerías, teatro, la música, el legado circense y una comunidad creativa muy activa, le dio inicio a una etapa fascinante de su vida, donde le propusieron enseñar una clase de Emprendedurismo para Creativos, que toma la metodología que está desarrollando en colaboración con MIT (Jenny Larios Berlin), liderar un Launch Lab tipo incubadora para que creativos desarrollen sus negocios y llevar un segmento de charlas, Creatives Minding their Business.“En ninguna institución creativa había visto tanto deseo de darle sentido al negocio creativo y brindarles a los alumnos las herramientas para desarrollar estas habilidades. Aparte, ¿qué mejor momento para explorar y experimentar que justamente esa etapa estudiantil? Emprendedurismo en ese sentido, a los creativos nos da alas. Yo siempre digo que emprendí por accidente, pero también vengo de una familia de mujeres emprendedoras, así que siempre fue parte de mi historia”.La juventud eterna millennial: “Crecer deja de tratarse de todo lo que uno puede alcanzar y empieza a tratarse de qué hacemos con todo lo aprendido”Anabella recuerda a aquella niña que alguna vez fue y sonríe con orgullo. En ella se reconoce, tras un largo viaje de exploración y autodescubrimiento. donde los sueños y el arte siempre fueron su motor. Y hoy, tras diez años en la industria de la moda, con premios y distinciones en su haber, siente que es tiempo de ayudar a las nuevas generaciones a encender su propio motor.Argentina, mientras tanto, es parte fundamental del camino. Significa regreso al origen, con todo lo que eso conlleva. Para la diseñadora, entre tantas idas y vueltas, su tierra permaneció en un lugar difícil de explicar: “A veces pienso en esa nostalgia que el inmigrante parece llevar consigo”, dice Anabella pensativa. “Volver es reencontrarme con una geografía que mi cuerpo parece reconocer antes que yo. El algarrobo de la casa familiar, por ejemplo, me devuelve algunos de los recuerdos más hermosos de mi infancia. No importa cuántos años hayan pasado o cuántas ciudades haya habitado: hay algo del origen que permanece intacto. Sin mencionar la fuerte tonada cordobesa que todavía conservo”, reflexiona. “Y si bien nuestra generación, a veces pienso, vive en una especie de eterna juventud, hay algo de empezar a ver el tiempo pasar que me está cambiando la perspectiva. Siempre tuve esta imagen de los millennia

Fuente: La Nación