Sandra Mitchell, veterinaria, explicó por qué los gatos tienen menos dedos: “Cumple una función que echaría de menos si no estuviera”

Los gatos poseen 18 dedos en total distribuidos de una manera particular entre sus cuatro patas, una arquitectura anatómica que despierta curiosidad en sus dueños, aunque la ciencia veterinaria aclara que esta configuración no ocurre por azar. Cada extremidad cumple un rol específico adaptado a las necesidades de supervivencia, caza y desplazamiento de esta especie. La veterinaria Sandra C. Mitchell, experta en la materia, precisa en el medio PetMD que el quinto dedo presente en las patas delanteras, denominado espolón, aporta una ventaja competitiva fundamental para el felino.El espolón se sitúa en una posición superior respecto al resto de los dedos y no entra en contacto con la superficie durante la caminata convencional. A pesar de esta aparente inactividad en el suelo, su utilidad práctica destaca en situaciones de alta exigencia física. Según Mitchell, los gatos usan este apéndice de forma eficaz cuando requieren fijarse a un árbol durante el trepado o cuando necesitan inmovilizar a una presa durante el acto de caza. La experta afirma que este dedo cumple una función que el animal echaría de menos si no existiera en su estructura anatómica. Este elemento, presente en la zona interna de la muñeca del gato, completa los diez dedos delanteros del animal, mientras que el par posterior cuenta con solo cuatro dedos cada uno.La distinción entre la anatomía anterior y la posterior reside en las funciones mecánicas de cada sector. Mientras las patas delanteras facilitan la manipulación de objetos, el agarre y la captura de presas, las traseras actúan como el motor de propulsión. El veterinario Pete Wedderburn refuerza esta tesis al señalar que la musculatura posterior otorga la fuerza necesaria para el salto, la aceleración y la carrera sostenida. Esta red muscular compleja junto a un sistema nervioso preciso permite al gato controlar sus movimientos con destreza tras un impulso inicial potente generado por sus patas traseras.Esta especialización permite al gato desenvolverse en diversos entornos naturales donde la velocidad y la precisión definen el éxito en la obtención de alimentos o la huida ante amenazas. La falta de un quinto dedo en las extremidades posteriores resulta, por tanto, una optimización evolutiva que concentra la energía en el empuje en lugar de la manipulación. Las almohadillas y las garras de las patas delanteras se combinan con la destreza del espolón para transformar al felino en un depredador versátil capaz de explorar y sujetar con firmeza cualquier superficie.La ciencia veterinaria reconoce también casos de polidactilia, una mutación genética que causa la presencia de dedos extra en los ejemplares. Esta condición, aunque altera la cuenta estándar de 18 dedos, rara vez compromete la salud del animal. Más allá de la locomoción, el gato integra otros sentidos y estructuras corporales para interactuar con su medio. Los bigotes, situados en la cara, ofrecen información táctil equivalente a la de las yemas de los dedos humanos, lo cual compensa la miopía del animal en distancias cortas.El equilibrio perfecto entre su visión nocturna, su estructura ósea y la distribución táctica de sus dedos permite al gato mantener una eficiencia física superior. La comprensión de estos mecanismos no solo aumenta el conocimiento sobre la mascota, sino que también refuerza la importancia del cuidado veterinario especializado para preservar cada una de estas capacidades, lo que incluye el mantenimiento regular de los espolones para evitar crecimientos excesivos que dificulten la marcha o el agarre.

Fuente: La Nación