A los 91 años. Ya tiene fecha y lugar confirmados el comienzo de rodaje de la nueva película de Woody Allen

Woody Allen pasó los últimos tres años especulando sobre la posibilidad de alejarse definitivamente del cine, pero nunca dejó todas las puertas cerradas a algún posible regreso. Cerca de cumplir 91 años (nació el 30 de noviembre de 1935), parecen ser más fuertes en su caso las ganas de seguir activo. En su entorno se afirma que está trabajando en una segunda novela y una nueva obra de teatro. Ese mismo impulso creativo le puso un punto final en las últimas horas a todos los trascendidos sobre su retiro del cine. En España y en Hollywood ya se da por seguro que el 5 de octubre Allen comenzará el rodaje de su largometraje número 51. Será en Madrid, gracias al generoso respaldo de las autoridades locales que desde hace algo más de un año tomaron la decisión política de recurrir al pequeño gran genio neoyorquino para mostrar al mundo a través de la pantalla las bondades de la capital española. Para hacer realidad este nuevo proyecto, Allen se sacó de encima el principal obstáculo que aparecía en su camino cada vez que quería hacer una nueva película: cómo hacer para financiarla. Esa búsqueda fue definida en su momento por el propio artista como “un dolor en el pescuezo”. En el pasado todo eso se resolvía rápido. Alcanzaba con su prestigio, la respuesta de su público más fiel (ese apoyo fue incondicional en países como Francia y la Argentina) y las ganas que tenían todos los actores del mundo de trabajar con él. Todo eso se mantuvo hasta que en los últimos años la figura de Allen quedó bajo las sombras cada vez más oscuras de la llamada “cultura de la cancelación”, sobre todo desde que Dylan Farrow, hija adoptiva de Allen y Mia Farrow, acusó al director de haberla agredido sexualmente cuando ella tenía siete años. No alcanzaron ni las recurrentes desmentidas del propio Allen ni el respaldo de varios de los intérpretes que participaron de sus films. El impacto de las denuncias, que elevó su temperatura durante el auge del movimiento #MeToo, fue mucho más fuerte. Otros actores lo repudiaron, los contratos se cayeron y Allen se convirtió en una especie de activo tóxico. La última película de Allen, apoyada por capitales franceses, fue Golpe de suerte en París. Se estrenó en septiembre de 2023 en el Festival de Venecia y casi un año después, el 14 de noviembre de 2024, en los cines argentinos. Ahora, para su película 51, el apoyo económico proviene directamente de la Comunidad Autónoma y el Ayuntamiento de Madrid con la condición, que Allen parece dispuesto a aceptar sin problemas, de incluir el nombre de la ciudad en el título definitivo. Del nombre de la película todavía no hay precisiones y lo mismo pasa con la trama y el elenco, como es costumbre en Allen. Mientras tanto empezaron a trascender los números finales que sostendrán el proyecto, que costaría unos 12 millones de dólares. Cerca de Allen se repitió mucho en los últimos tiempos que una película suya cuesta alrededor de 15 millones de dólares. Según reveló Variety en las últimas horas, unos 3 millones y medio de dólares llegarán a la producción directamente como subvenciones del gobierno autónomo y municipal de Madrid. A esa cifra pueden sumarse otros dos millones y medio en concepto de créditos fiscales, otro millón aportado por el equivalente español de nuestro INCAA (el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, Icaa) y un millón más como anticipo de la compra anticipada de los derechos para la exhibición en VOD. El resto del total estimado para financiar la película surgiría de lo recaudado por la venta internacional en distintos territorios. Lo que también trascendió en las últimas horas, toda una rareza para proyectos de este tipo es la lista de condiciones virtualmente obligatorias que la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid le impusieron a Allen: la inclusión de la palabra “Madrid” en el título definitivo del film (algo que Allen toda la vida decidió después del proceso de edición y podría implicar una renuncia a su eterna libertad creativa), el estreno mundial en un festival internacional de los más importantes y, lo más importante para la política madrileña, que al menos el 15% de las escenas transcurran en exteriores de la capital española, “lo que permitirá reconocer fácilmente la ciudad y mostrar sus facetas culturales, arquitectónicas e históricas”, según dijo oficialmente el Ayuntamiento de Madrid en diciembre de 2025. Variety aportó otros números significativos en las últimas horas. Citó estimaciones del propio Ayuntamiento de Madrid según las cuales el 79% de la inversión total de la película se gastará en la ciudad, generando 1196 empleos directos y 2293 indirectos. Ese respaldo público duplica lo que el gobierno autónomo de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona aportaron en 2008 para que Allen filmara en esa ciudad Vicky Cristina Barcelona. Desde que se conoció el proyecto se habla de que Javier Bardem y Penélope Cruz, dos de los protagonistas de Vicky Cristina Barcelona, podrían reencontrarse con Allen en su próximo rodaje madrileño, pero quienes están al tanto del proyecto dicen que falta todavía mucho para confirmar el elenco. Queda algo más de un mes de definiciones antes del comienzo oficial del rodaje.

Fuente: La Nación