El secretario de Cultura aceptó la donación de un retrato de Juan José Sebreli pintado por Guillermo Roux: irá al Bellas Artes

Mediante una resolución publicada en el Boletín Oficial, el secretario de Cultura Leonardo Cifelli aceptó la donación de los herederos del filósofo y escritor Juan José Sebreli (1930-2024) del retrato que le había hecho el artista Guillermo Roux. La obra fue portada de la autobiografía El tiempo de una vida, publicada en 2005. Se cumple así el deseo expresado en el testamento de Sebreli, que murió el 1° de noviembre de 2024.La obra enriquecerá el acervo del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). En diálogo con LA NACION, su director, Andrés Duprat, confirmó que será exhibida en la muestra de nuevos ingresos a la colección en 2027. Según anticipó el albacea de la obra sebreliana, el escritor Marcelo Gioffré, en agosto del año que viene Sudamericana publicará el primer tomo de las memorias y la correspondencia de Sebreli, del periodo 1958-1974. El segundo tomo, aún sin fecha de lanzamiento, abarca los años que van de 1975 a 2002.El departamento donde Sebreli vivió desde 1970 hasta su muerte, en la calle Juncal entre Larrea y avenida Pueyrredón, acaba de venderse.“Un muchacho de Balcarce compra El tiempo de una vida, se pone a leerlo y queda atónito: había otra persona que ponía en la superficie los mismos interrogantes, complejos e ideas que él mantenía en secreto; encuentra súbitamente a una suerte de gemelo cósmico –dice Gioffré a LA NACION–. Con cierta precaución se lo cuenta al padre y, para su sorpresa, este elogia al autor de ese libro, homologando indirectamente un mundo que el reputaba resbaladizo. Muchos años después, en busca de mudarse a Buenos Aires, llega a un departamento en venta y tropieza, no bien entra, con la obra que estaba en la tapa de aquel libro: el retrato que Roux le hizo a Sebreli en 2002. En este hombre decidido a comprar el departamento anidaba aquel muchacho que leía perplejo en las noches de Balcarce. Esa obra, que Sebreli amaba y que me pidió específicamente que la donara a Bellas Artes, será entregada en los próximos días y pasará a integrar el patrimonio del museo”.“Esto me sorprende en un momento especial: cuando estoy sumergido con pasión en los diarios y cartas sebrelianos, cuyo primer tomo, de 1958 a 1974, se publicará en 2027 –agrega el albacea–. Desfilan por allí la cocina de libros cruciales como Buenos Aires, vida cotidiana y alienación, el aburrimiento del trabajo como maestro de escuela, los circuitos gays del Buenos Aires de los años 60, encuentros deliberados con John William Cooke o Ángel Rama en Montevideo, o casuales, en la calle Lavalle con el expresidente venezolano Rómulo Gallegos, o en un bar de París con Jean-Paul Sartre; los viajes, la flânerie, los bajos fondos, los libros que leía y películas que veía; un viaje de tres meses a la China de Mao, o un punto neurálgico de la ciudad, la librería Santa Fe de Rubén Aisenberg, atendida en el turno noche por el dramaturgo Bernardo Carey y con un cadete llamado Carlos Álvarez, que décadas después llegaría a la vicepresidencia de la Nación, convertida en una suerte de fiesta perpetua en la que se agitaban los grandes temas de la época”.El 8 de septiembre, a las 19, en el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, cuando la Fundación Konex hará entrega de los diplomas al mérito a las cien personalidades del área de Humanidades, se rendirá homenaje a diez figuras fallecidas que en vida obtuvieron el Konex, entre ellos, Sebreli. Los otros nueve “inolvidables”, como los denominó la Fundación, son Mario Bunge, Emilio de Ípola, Jorge Dotti, Horacio Etchegoyen, Ernesto Garzón Valdés, Eva Giberti, Horacio González, Juan José Llach y José Nun.

Fuente: La Nación