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Lo condenaron a la pena máxima por matar a su esposa en un country y apareció muerto en su celda
José Eduardo Figueroa, condenado hace cuatro meses a prisión perpetua como autor del femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, ocurrido tres años atrás en un barrio privado de las afueras de la ciudad de Salta, fue hallado muerto en su celda de la Unidad Carcelaria 1 de la provincia. Se investiga ahora si se suicidó o si fue objeto de la acción de otra persona.El fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Daniel Espilocín, tomó intervención en las últimas horas luego de que el Servicio Penitenciario Provincial informara el hallazgo sin vida de Figueroa en su calabozo del Pabellón F de cárcel del distrito capital.Según informó el Ministerio Público Fiscal de Salta, Figueroa se encontraba alojado en la UC 1 tras haber sido condenado el 30 de abril pasado a la pena de prisión perpetua como autor del delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género, en perjuicio de quien fuera su esposa.Al tomar conocimiento, el fiscal Espilocín se trasladó al lugar para coordinar las tareas de rigor. Se dispuso el trabajo de personal de Criminalística del Cuerpo de Investigaciones Fiscales y el traslado del cuerpo al Servicio de Tanatología Forense del CIF, para realizar la correspondiente autopsia médico-legal.El caso se trabaja con el objetivo de establecer las circunstancias en que se produjo su muerte, en consideración de que la investigación se realiza conforme a la Resolución 1284 de 2021 de la Procuración General de la Provincia, que establece que, ante la muerte de una persona, incluso si inicialmente parece un suicidio o una muerte accidental, debe aplicarse como regla la presunción de homicidio doloso.CondenaA fines de abril, un Tribunal de Juicio condenó a Figueroa a prisión perpetua por haber asesinado a Kvedaras el 4 de agosto de 2023 en la casa que la pareja compartía en el barrio privado El Tipal, ubicado sobre la ruta provincial 28 que une la capital salteña con la localidad de San Lorenzo.Según la autopsia, la víctima murió por asfixia mecánica mixta producto de estrangulamiento, sofocación y compresión torácica. Los peritos constataron que hubo una acción sostenida y múltiples lesiones compatibles con una situación de lucha.En la audiencia de juicio en la que escuchó la pena en su contra, el imputado pidió perdón a la familia de la víctima, a su familia y a sus hijos “por el dolor que les hizo vivir”.En la lectura de alegatos finales, la fiscal penal de la Unidad de Femicidios María Luján Sodero Calvet sostuvo que Kvedaras “se encontró con la muerte en la plenitud de la vida, en su mejor momento como mujer” y que la mató por no soportar haber perdido el control en una relación donde él fue siempre el “poderoso” y ella la “débil”. Por eso, solicitó que Figueroa fuera condenado por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género.Los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans le dieron entonces a Figueroa la posibilidad de pronunciar las últimas palabras antes de la deliberación. En ese momento el acusado pidió perdón a la familia de la víctima, a su familia y a los hijos que tuvo con Kvedaras por el “dolor que los hizo vivir”, según informó oportunamente el Poder Judicial provincial.“Les fallé, les fallé como padre. Les prometí que iba a ser un padre y les fallé. Todos los días rezo por ellos. Les pido perdón. Son mis hijitos”, había dicho el condenado en las audiencias previas del juicio.Finalmente, el tribunal hizo suyos los argumentos de la fiscal Sodero Calvet y dictó por unanimidad el veredicto condenatorio.
Fuente: La Nación