General
Jordi, chef: “Para que el perejil fresco dure más, no lo congeles, mejor ponelo en agua como si fueran flores”
El perejil constituye un ingrediente básico en cualquier cocina, aunque su conservación representa un desafío frecuente para los aficionados a la gastronomía. Muchos consumidores adquieren un manojo completo para utilizar apenas unas hojas y enfrentan luego el marchitamiento prematuro del resto del producto. Jordi Cruz, chef distinguido con tres estrellas Michelin, propone una solución práctica para evitar el desperdicio alimentario y optimizar la durabilidad de esta hierba.Según el experto, el error radica en métodos inadecuados como la congelación, por lo cual sugiere una técnica sencilla: tratar el perejil como si fuera un ramo de flores frescas. Esta recomendación, compartida por el profesional en sus plataformas digitales, destaca por su eficacia y simplicidad técnica. El procedimiento consiste en disponer las ramas de perejil en un vaso o recipiente con una profundidad de dos a tres centímetros de agua.Previo a este paso, el usuario debe realizar un corte limpio en la base de los tallos para eliminar cualquier sección oxidada y facilitar así la absorción del líquido. Una vez posicionado el manojo en el agua, el chef recomienda cubrir las hojas con una bolsa de plástico o papel film. Este protector externo cumple una función vital: aísla la planta del ambiente seco del refrigerador y mantiene un nivel constante de humedad. El chef Cruz asegura que con este método se logran dos objetivos fundamentales: la conservación total de la hidratación y la protección contra el aire frío de la heladera, factores principales que dañan las hojas.La elección del producto en el punto de venta influye directamente en los resultados finales. El consumidor debe seleccionar siempre ramilletes de color verde intenso, sin manchas amarillas ni tallos secos. Resulta fundamental separar las hojas dañadas antes de cualquier proceso de almacenamiento. Los expertos en cocina desaconsejan lavar el perejil hasta el momento exacto del consumo, dado que el exceso de humedad externa acelera la degradación de la planta. Si el usuario carece de un recipiente de vidrio, cualquier botella plástica cortada de manera prolija cumple la función técnica necesaria para mantener el perejil en posición vertical dentro de la heladera.Existen otras alternativas populares entre los profesionales del sector, donde algunos especialistas prefieren envolver la hierba en papel absorbente apenas humedecido con un vaporizador, para luego depositar el conjunto dentro de un recipiente plástico tapado de forma parcial. Este mecanismo busca un equilibrio de humedad controlado. Sin embargo, la revisión periódica del estado del perejil sigue como una regla de oro: si aparecen hojas en mal estado, el usuario debe retirarlas de inmediato para impedir que el deterioro afecte al resto del conjunto.Por otro lado, la conservación del perejil picado en aceite requiere precauciones extremas. Esta práctica crea un entorno sin oxígeno que favorece la aparición de bacterias peligrosas como el Clostridium botulinum. Si el cocinero opta por este método, debe refrigerar el frasco siempre, consumir el producto en un plazo máximo de siete días y escaldar la hierba antes de sumergirla en el aceite. El escaldado reduce la carga microbiana, aunque no elimina el riesgo por completo. Ante la duda, la técnica del agua como si fueran flores prevalece como la opción más segura y efectiva para mantener el perejil en condiciones óptimas durante más de cuatro semanas.
Fuente: La Nación