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Las vitaminas claves para regular la circulación sanguínea: cada cuánto hay que tomarlas a partir de los 70 años
La ciencia médica señala la importancia de ciertas vitaminas para asegurar el transporte correcto de oxígeno a través del organismo. La incorporación de estos compuestos antioxidantes mediante la alimentación constituye una herramienta central para preservar la integridad de los vasos sanguíneos. Distintos estudios evalúan la capacidad de estas sustancias para frenar el daño celular y evitar obstrucciones graves a largo plazo.¿Cuál es la mejor opción para las arterias? La comunidad médica debate sobre la efectividad de distintos elementos para el cuidado vascular. La vitamina C y la vitamina E figuran entre las opciones más destacadas, ya que ambas se asocian con mejoras en el transporte de sangre y nutrientes.La vitamina C resulta esencial para la síntesis de colágeno. Esta proteína mantiene la estructura de los vasos sanguíneos, actúa como antioxidante y protege las células endoteliales de los radicales libres. Su acción mejora la función vascular y favorece una circulación fluida en el cuerpo humano.Por otro lado, un sector de los especialistas destaca la vitamina E por su capacidad de protección celular ante daños oxidativos. Este nutriente ayuda a prevenir la oxidación del colesterol LDL, proceso que reduce el riesgo de formación de placas en las arterias y mejora el flujo sanguíneo. Se sugiere también su utilidad para dilatar los vasos, una característica que beneficia sobre todo a pacientes con colesterol alto. Su función combate la acumulación de radicales libres capaces de dañar moléculas como el ADN, los lípidos y las proteínas.Es clave señalar que, a partir de los 70 años, la necesidad de vitamina D se incrementa, por lo que los médicos recomiendan sumarla. De todas formas, hay que señalar que es clave que esta recomendación la haga un médico dependiendo de cada caso. En qué alimentos se encuentra la vitamina E La vitamina E se encuentra presente en una amplia gama de productos naturales:Aceites vegetales: Aceite de germen de trigo, de girasol, de cártamo y de almendra.Verduras de hojas verdes: Espinacas, brócoli, acelgas y kale.Palta: Aporta vitamina E y grasas saludables.Frutos secos: Pasas, dátiles y damascos secos.Pescados grasos: Salmón, trucha y arenque contienen el nutriente, aunque en cantidades menores comparado con otros alimentos.Hortalizas: Batata, pimiento rojo y tomate.Cereales y productos integrales: Germen de trigo y salvado de trigo.Los riesgos del exceso y la supervisión profesional Una dieta equilibrada y variada con una amplia gama de nutrientes es fundamental para promover la salud cardiovascular. Sin embargo, la orientación personalizada según las circunstancias individuales resulta clave para evitar complicaciones.Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
Fuente: La Nación