Trump escala la guerra comercial con Canadá y anuncia aranceles del 50% para los autos y el acero

WASHINGTON.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes que aumentará los aranceles a una serie de productos del sector automotor de Canadá a partir de 2027, en momentos en que los históricos socios comerciales escalan los términos de su guerra tarifaria.Actualmente los aranceles a los automóviles son de un 25% si no incluyen materiales estadounidenses en su fabricación, mientras que las importaciones de acero ya tienen en general tasas de 50%.“A partir del 1 de enero de 2027, los aranceles a todos los automóviles, camiones, grandes y pequeños, autopartes y al acero aumentarán a 50%”, escribió Trump en su red social Truth Social.“En materia de comercio, y también en otros aspectos, se encuentran entre las peores naciones del mundo con las que tratar. Se creen con derecho a todo y, sin ​embargo, ¡NOSOTROS NO NECESITAMOS A CANADÁ, SON ELLOS LOS QUE NOS NECESITAN!”, agregó el mandatario republicano.Los principales fabricantes de automóviles no se pronunciaron de inmediato ‌sobre el anuncio de Trump.We are stronger now than when the United States started this trade war. More unified, more determined and more ambitious. pic.twitter.com/H6e0WNahjA— Mark Carney (@MarkJCarney) August 23, 2026Sin embargo, algunos ejecutivos ⁠del sector, que hablaron con Reuters bajo condición ⁠de anonimato, se mostraron escépticos, señalando que Trump ya anunció antes aranceles elevados que nunca se materializaron y que cualquier gravamen de esa magnitud probablemente provocaría una represalia masiva por parte de Canadá.También señalaron que aún ‌faltarán meses varios meses hasta enero ​tras las elecciones norteamericanas de medio término en noviembre y que la amenaza de Trump podría tener como objetivo reanudar las negociaciones.Cruenta disputa de los antiguos sociosEstados Unidos y Canadá se hundieron aún más el sábado en una guerra comercial marcada por airadas recriminaciones y nuevos aranceles que se prevé que eleven los precios de productos en ambos países.Ambas partes se culparon mutuamente del colapso de las negociaciones en Washington a última hora del viernes, lo que llevó a Estados Unidos a aplicar aranceles del 50% sobre 20.000 millones de dólares en productos canadienses, y a Canadá a fijar el 8 de septiembre como inicio de sus represalias.Los aranceles decretados por Trump afectarán aproximadamente al 5% de las ventas anuales de Canadá a Estados Unidos. El primer ministro canadiense, Mark Carney, dijo que Ottawa responderá con protección arancelaria específica para las industrias expuestas a los nuevos gravámenes estadounidenses, incluidos algunos productos de acero. También mencionó los sectores de lácteos, electrodomésticos, equipos agrícolas, pulpa y papel, y electrónica.Carney acusó a Washington de usar la “integración económica como un arma” y señaló que “su firma estaba escrita a lápiz”. El primer ministro agregó que su país había sido “atacado” por los nuevos aranceles estadounidenses e insistió en que Canadá tiene las reservas, la resiliencia y el plan para responder.Pero para el principal negociador comercial de Trump, Jamieson Greer, Estados Unidos se vio obligado a actuar tras un año de represalias por parte de su socio de larga data.“Hemos dicho suficiente y por eso hemos tomado contramedidas. Nuestro interés es proteger a los trabajadores estadounidenses y proteger las cadenas de suministro estadounidenses”, subrayó el representante comercial estadounidense al programa Fox & Friends Weekend.Carney afirmó que Canadá había estado dispuesto a eliminar los aranceles de represalia restantes sobre el acero, el aluminio y los autos si Estados Unidos reducía sustancialmente los suyos, y a alentar a las provincias a restablecer las ventas de alcohol estadounidense. Pero indicó que las exigencias finales de Washington fueron demasiado lejos. “Pidieron mucho y ofrecieron muy poco”, sentenció el primer ministro.Greer declaró que el gobierno republicano estaba ofreciendo recortar aranceles sobre el acero, los autos y la madera, “cosas que son sensibles para ellos. Y siempre han tenido el mejor trato, y aun así tendrían un trato aún mejor, pero no quisieron”.Como resultado, aseguró, “estamos avanzando con medidas que responden a las represalias canadienses”.Carney dijo que Estados Unidos añadió términos de última hora que habrían reducido el alivio arancelario para los vehículos fabricados en Canadá, restringido la capacidad de Ottawa para cerrar acuerdos comerciales con otros países y debilitado las protecciones para el idioma, la cultura y la soberanía. El premier consideró tales exigencias como “inaceptables”.La ruptura de las negociaciones supuso un cambio drástico respecto a la situación de dos días antes, cuando funcionarios de los dos países daban la impresión de encaminarse hacia un acuerdo.Un conflicto más amplioEl enfoque de Trump para tratar con Canadá marca una extraordinaria ruptura con la relación tradicionalmente cooperativa entre los dos países. Trump ha golpeado los bienes canadienses con aranceles –en un intento por llevar de regreso la manufactura a Estados Unidos–, y repetidas veces ha hecho comentarios incendiarios sobre convertir a Canadá en el estado 51 de Estados Unidos.Carney afirmó que Canadá había reconocido que “Estados Unidos ha cambiado” y que los dos países “no volverán a nuestra vieja relación”.El primer ministro de Ontario, Doug Ford, que está al frente de la provincia más poblada de Canadá, elogió a Carney por rechazar el acuerdo, diciendo que habría perjudicado a los sectores automotriz, del acero y manufacturero de Ontario. Ford instó a Canadá a usar “todas las herramientas” a su disposición para combatir los aranceles estadounidenses.Las medidas también ponen en duda el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T–MEC) entre Estados Unidos, Canadá y México, que es crucial para la industria en los tres países.Carney señaló que la ruptura “ciertamente no es una buena noticia” para la revisión de ese acuerdo y que las negociaciones fallidas habían dado a Canadá “una nueva perspectiva” sobre lo que Washington quiere de la relación económica en general.El impacto político probablemente será incluso mayor que las consecuencias económicas. El año pasado, ambos países se vendieron mutuamente bienes y servicios por valor de 880.000 millones de dólares.Agencias AP, AFP y Reuters

Fuente: La Nación