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Natalie Portman podría ser la inspiración de una novela sobre una actriz superficial, falsa e inmadura
El diario The New York Times se preguntó hace unos días cómo fue que la publicación de una novela de alta literatura terminó como material apto para los chismes de celebridades. La crítica literaria del Times de Londres calificó el libro de “calculada forma de humillación” y la revista The Hollywood Reporter titula un artículo publicado la semana pasada especulando sobre el modo en que Natalie Portman fue “atrapada” en la autoficción de la novelista Rachel Cusk. Y otras publicaciones acostumbradas a comerciar con la vida de los ricos y famosos llevan días intentando dilucidar si la superficial y vacía protagonista de Life of M (La vida de M), el nuevo libro de la escritora canadiense residente en París, como la actriz, está inspirada en Portman.La posibilidad de que la obra de la aclamada autora que saldrá a la venta este martes en el mercado europeo exponga el lado oscuro de la estrella de cine y que la responsable de la revelación sea su supuesta amiga y a quien la actriz mencionó en el pasado como una de sus autoras favoritas, excedió los límites del mundo editorial. Apenas empezó a circular el rumor de que el personaje principal de la novela era una actriz norteamericana instalada en París con una trayectoria que espeja la carrera de Portman, los tiburones del chisme, versados o no en la literatura del yo que de alguna manera enmarca el trabajo de Cusk, vieron sangre en el agua y se lanzaron a la búsqueda de posibles pistas e indicios de que el libro sea “una perversa forma de fan fiction”. En Life of M, la M del título es una estrella de cine de clase A retratada como una inmadura y cínica seudointelectual que pretende tener intereses artísticos que en realidad no tiene. Su filmografía coincide exactamente con la de Portman. La ficción describe los inicios de la carrera de la actriz en una película que la hizo conocida en la preadolescencia y provocó que el público la sexualizara cuando todavía era una niña (El perfecto asesino) y el film sobre una bailarina de ballet en plena crisis de nervios que le ganó el premio Oscar, en clara alusión a El cisne negro, la película dirigida por Darren Aronofsky por la que Portman se llevó la estatuilla a la mejor actriz principal en 2011. Como Portman, M es la cara de una línea de perfumes que suele aparecer en publicidades rodeada de flores y, al igual que ella, vive en una ciudad que, aunque nunca es identificada por su nombre, claramente es la capital francesa, donde residen tanto la actriz como la escritora en la realidad. View this post on Instagram La novela imagina a una autora que, fascinada con el frenesí que generan las celebridades en la vida cultural moderna, le propone a su famosa amiga escribir un libro sobre su vida, un perfil descarnado que utilice los modos de la ficción y los mezcle con hechos reales para desenmascarar uno de los aspectos más dañinos y prevalentes de la agenda pública global.“Lo que hice pertenece a ese mundo en el que la fama y esas personas que son tan conocidas y, al mismo tiempo, tan desconocidas modifican la conciencia contemporánea. Si mi trabajo no transita esas áreas inexploradas, entonces ya no sé cómo describirlo”, afirmó Cusk en un reportaje publicado por The New York Times la semana pasada. A pesar de que inicialmente había rechazado la entrevista con el diario estadounidense, cuando las especulaciones alrededor de si Portman es o no el modelo para su protagonista, la escritora decidió hablar públicamente de la controversia. Aunque, para decepción de los curiosos, en su charla con la periodista Alexandra Alter, la autora no niega ni confirma que la actriz le haya servido como inspiración para la caprichosa M y mucho menos comenta si Portman le dio su consentimiento para que contara la versión de su vida que algunos críticos califican como una “traición artística”.Lo cierto es que en paralelo con las disquisiciones literarias que surgieron a partir de la novela, también brotaron los rumores sobre cómo la intérprete de 45 años, embarazada de su tercer hijo, se había tomado la publicidad involuntaria creada a su alrededor. Según la página de chismes del diario The New York Post, Page Six, Portman, quien en 2022 había señalado a Cusk como una de sus escritoras favoritas, estaría “molesta” por el libro. Especialmente porque, aunque no son amigas, la actriz sí apoyó públicamente la carrera de Cusk cuando en 2021 la entrevistó tras seleccionar su novela Segunda casa para su club de lectura (la charla sigue disponible en el perfil oficial de Instagram, Natsbookclub) online y luego, en 2024, cuando recomendó Desfile, su siguiente trabajo. Citando fuentes “cercanas a Portman”, el artículo de Page Six desestima la supuesta cercanía entre la intérprete y la escritora que las revelaciones del libro estarían destruyendo y concluye que todas las especulaciones alrededor de las coincidencias biográficas entre el personaje y la persona forman parte de una estrategia de la editorial “para intentar vender el libro”. Lo mismo que esas habladurías que señalan que la actriz, conocida por resguardar celosamente su vida privada, le habría dado el visto bueno a la autora para que moldeara a su protagonista a su imagen y semejanza. Lo cierto es que ya sea por la búsqueda de promocionar el lanzamiento de la novela o por su integridad artística y a pesar de creer que el escándalo está convirtiendo a su libro en una “suerte de pelea de tribunal”, Cusk se niega a dar explicaciones sobre su creación. “Es una ficción y me parece que al explicar cómo algo fue creado cuando siempre se trata de una combinación de cosas reales, inventos y experiencias personales, desarmaría toda la obra. El libro se explica y se defiende por sí mismo. Es una creación mía por lo que ponerme a explicarlo para mí lo arruina”, afirmó la autora, quien, aunque en el pasado había sido cuestionada por otras de sus novelas y el uso de sus vivencias personales en busca de la experimentación literaria, nunca antes se había transformado en un personaje más de esa industria del espectáculo y la celebridad que se propuso explorar.
Fuente: La Nación