Se animó a emprender en Bs. As. y le preguntan qué hace un australiano en Argentina: “Mi calidad de vida subió”

Lee Torrens tenía 24 años cuando dejó Australia. Era joven, y tal como hicieron muchos de sus amigos, salió al mundo en búsqueda de nuevos horizontes. En su entorno nadie se sorprendió, de hecho, en su cultura estaban bastante habituados a semejantes decisiones. Primero vivió en Londres, y tras algunas temporadas, optó por regresar a su tierra natal y comenzar una carrera en el mundo de la tecnología: primero arregló computadoras y luego escaló al mundo de las redes y los servidores, hasta formar parte de una de las startups más exitosas del mundo (Canva).Sin embargo, esa rutina constante y con un horizonte uniforme no respondía a su esencia. A Lee siempre le había gustado vivir en los extremos, y cuando en un viaje a Roma conoció a una mujer argentina, sintió que era tiempo de partir una vez más hacia lo que él consideraba un límite: “Meterme en una empresa tecnológica en pleno crecimiento fue para mí un extremo. Pero, sin dudas, también lo era mudarme a un país exótico”, dice hoy, mientras le pone palabras a su llegada a la Argentina. “Cuando hice la transición a diseño web pude trabajar 100% online, y ahí entendí que podía vivir en cualquier parte del mundo. Argentina tenía sentido: el costo de vida era mucho menor que en Australia. Irme no fue un quiebre grande, la verdad. Ya me había ido antes por un par de años, así que para mi familia y mis amigos no fue una gran sorpresa. Mi madre es la que más se emociona siempre que nos despedimos en el aeropuerto; eso no cambió nunca”.¿Qué hace un australiano viviendo en Argentina?Desde el primer instante, Lee se sintió bien recibido. Al argentino lo percibió amable, cálido y con una curiosidad genuina. Y, al poco tiempo de su llegada, comprendió que para los habitantes del país austral, era él, un australiano, el que era visto de manera medio exótica, en especial, porque no todos comprendían la razón que lo había llevado a elegir Argentina para vivir. ¿Qué hace un australiano viviendo en Argentina?, solía ser la pregunta. La respuesta a semejante interrogante podía adivinarse en su forma de ser en la cotidianeidad que lo rodeaba. “Nunca sentí que tuviera que buscar la comunidad de extranjeros, como me pasó viviendo en Londres. Acá me metí como parte de la cultura local, y estoy contento de que haya sido así”, observa Lee, quien a su vez asegura que lo que lo llevó a sumergirse por completo en la cultura de la nueva tierra fue formar una familia con una argentina y, como consecuencia, sentar raíces en el país. “Argentina y Australia son, en muchas cosas, extremos opuestos. En mi país cualquier norma que no se cumple —por más chica que parezca— tiene una consecuencia inmediata. Acá no es así, y sin embargo, la gran mayoría se porta bien igual, con o sin el semáforo en rojo mirando. Eso me sorprendió y, la verdad, lo admiro. Lo mismo con los horarios: en Australia llegar tarde es casi una falta de respeto; acá el respeto pasa por otro lado. Me sigue costando un poco soltar esa parte mía tan australiana, pero lo entiendo”.Emprender en Argentina: “El desafío más grande en el contexto argentino es hacer todo en blanco, de manera prolija y transparente”Cuando llegó a la Argentina, Lee no hablaba castellano. En lo laboral y con ese freno, decidió armar su propio camino: diseño web, fotografía de stock, todo online, todo en inglés. También tenía un blog, y fue a través de él que lo contactaron de Canva. Allí trabajó durante los siguientes siete años, en los que vio a la empresa crecer de un equipo de pocas personas a cientos de empleados, con toda la adrenalina y el desgaste que eso implica. “Hubo un momento de mucho agotamiento, y cuando pude vender parte de mis acciones, negocié con el fundador tomarme un año sabático”, cuenta Lee. “En ese tiempo hice varios cambios: bajé de peso, me hice vegano, y sin ninguna intención de armar un negocio, empecé como parte de un proyecto personal”. Y así, en su tendencia a buscar los extremos y nunca quedarse en la comodidad de un pasar predecible, el australiano decidió montar un negocio gastronómico: “Se sintió extremo porque elegí ingresar en este mundo siendo vegano, en Argentina y con todo el equipo de trabajo en blanco”.

Fuente: La Nación