Brad Pitt sobre su infancia: “Entraba en el dormitorio a llorar en silencio”

Brad Pitt es una de las figuras más emblemáticas de Hollywood y, aunque se cree saber todo de él, hay ciertos aspectos de su vida que son poco conocidos. Detrás de un hombre con casi cuatro décadas de trayectoria, títulos icónicos en su haber —como Seven (1995), 12 monos (1995), El club de la pelea (1999), Troya (2004) o Bastardos sin gloria (2009)— y un murmullo mediático constante, hay un recorrido personal marcado por la cultura en la que creció y los silencios de la infancia.En diálogo con la revista Esquire, el actor repasó las aristas más vulnerables de su historia. Durante la charla aparecieron temas complejos: rispideces familiares recientes, el duelo por la muerte de su madre y el vínculo distante con su padre. Además, dio detalles sobre un período sombrío en el que la tensión mental lo puso al límite.“Hubo una época de mi vida en que el dolor era tan opresivo que no veía ninguna salida. No iba a hacerlo, pero podía sentir... podía sentir el acero frío de la bala en mi cabeza, y parecía un alivio”, aseguró.Aunque muchos prefirieron centrarse en sus declaraciones sobre el alcohol y su sobriedad, lo más valioso de la entrevista fue el momento en el que se refirió a su pasado. Criado en la zona de los Ozarks durante la década de 1960, el artista creció en un entorno donde expresar emociones no era una opción para los hombres. Las normas no escritas de la época exigían una dureza constante, una barrera que impedía cualquier muestra de debilidad o afecto profundo.Aquel choque entre la sensibilidad infantil y las reglas de su entorno quedó al descubierto cuando recordó una tragedia televisiva que lo marcó de niño. “Me encantaban Butch y Sundance. Había visto aquello en preescolar, así que seguramente estaba en primero y me encantaba esta serie, Alias Smith and Jones. Puede que estuviera en segundo. Empezó la segunda temporada y vi en las noticias que uno de los actores protagonistas se había suicidado. Estaba con mis padres en la casita de tres habitaciones de mi abuela y entraba en el dormitorio a llorar en silencio porque no quería que me vieran. Me daba vergüenza. Aquella no era una época para eso”, expresó.Aquella escena en la casa de su abuela muestra la marca de una época. Para ese chico de siete años, reprimir el llanto fue la única respuesta posible ante un entorno que castigaba la vulnerabilidad. Hoy, con más de 60 años y la decisión de hablar abiertamente sobre sus fragilidades, el actor expuso por primera vez el peso de esos mandatos con los que le tocó crecer.Pero la costumbre de guardar el dolor no terminó en su niñez. En varias ocasiones, Brad Pitt reconoció que recurrió al alcohol y a otras sustancias durante gran parte de su vida adulta para anestesiar sus sentimientos y no afrontar la tristeza.

Fuente: La Nación