Economía
Política, política económica, economía y politización
¿Depende la política de la economía, o la economía de la política?, les pregunto a mis alumnos en clase. Las respuestas están divididas, pero no son nítidas. Entonces explico la razón de la falta de nitidez: que no comenzamos por definir con precisión qué entendemos por política y por economía. Luego de la cual distingo entre el ejercicio práctico de la política, las políticas públicas que tienen que ver con los aspectos materiales de la vida, la economía como elección teniendo en cuenta las restricciones de recursos, tecnológicas, institucionales, etc. y la politización, que en el nombre de quedar bien con el electorado o la opinión pública, sostiene que 2 más 2 puede ser igual a cualquier número. Para saber más sobre esto tomé contacto con el indio Mahbub ul Haq (1934 - 1998), con cuya familia escapó por poco de ser asesinada por los Sikhs, en el tren en el que viajaban a Pakistán. La violencia religiosa le dejó una vívida impresión, que lo acompañó durante toda su vida. Se hizo ciudadano paquistaní. Completó sus estudios universitarios en las universidades de Cambridge, Yale y Harvard. Fue ministro de finanzas durante la presidencia del general Zia-ul-Haq. Entre 1970 y 1982 fue funcionario del Banco Mundial. Según Des Gasper, el suyo es un ejemplo de liderazgo efectivo para promover el desarrollo económico y social de base más ética. Articuló y aplicó valores que combinan profundidad y amplia cobertura; proveyó una vívida forma de “ver” la cuestión; transformó los valores y la visión en propuestas prácticas; y comunicó de manera efectiva. – En el Banco Mundial usted creó el Informe de desarrollo humano y el Índice de desarrollo humano (IDH).– Como bien dijo Barbara Crossette, para mí el objetivo del desarrollo no consiste simplemente en aumentar los ingresos, sino también en agrandar las opciones a disposición de las personas, en términos de educación decente, buena salud, libertad política, identidad cultural, seguridad personal, participación comunitaria, seguridad ambiental, etc. Inventé el IDH porque se necesita una medición que tenga el mismo nivel de simplicidad que tiene el PBI –un único número-, pero que no ignore los aspectos sociales de las vidas humanas, como hace el PBI. El IDH se calcula computando la media geométrica de tres índices, que reflejan el estado de la salud, la educación y el ingreso de los países. No tiene en cuenta la distribución del ingreso, la pobreza, etc. Todos los indicadores que lo integran fueron explícitamente considerados, y públicamente evaluados, antes de ser seleccionados.– ¿Debe la política económica depender de la política-política?– Claro, porque forma parte de la acción del gobierno. Pensar que el ministro de economía de un país es el “zar”, es no pensar. Lo que sí es cierto es que el poder relativo, frente al resto de los ministros, depende de las circunstancias, y que su accionar también depende del poder que tenga el gobierno del cual forma parte.– Explíquese.– Todos los ministros quieren pasar a la historia, pero mientras el de economía lo logrará controlando los gastos públicos, el resto lo obtendrá aumentándolos. ¿Qué ministro de educación se inmortaliza cerrando escuelas, o revisando el Estatuto del Docente? La tensión, dentro del gabinete, es objetiva. ¿Y el presidente de la Nación? Generalmente se alinea con el resto de los ministros, hasta que la crisis lo asusta y entonces apoya a su ministro de economía… mientras le dura el susto.– Usted también apunta al poder que tenga el gobierno del cual forma parte.– No importa la frecuencia con que se lo haga, es una tontería comparar de manera aislada los resultados obtenidos por Krieger Vasena, Martínez de Hoz, Gelbard, Cavallo (1991-1996), con los generados por Wehbe, Mondelli, Jesús Rodríguez o Lacunza.– Hablemos ahora de la relación entre la política económica práctica y la economía, entendida como recursos limitados, tecnología en uso, instituciones, etc.– Alfred Marshall afirmó que un gobierno puede ordenar la publicación de las obras de Shakespeare, pero no su escritura; y cuando apareció el Covid los gobiernos no ordenaron la invención de la correspondiente vacuna, sino que pusieron plata en laboratorios, para asegurarse la prioridad en la provisión, en caso de que las investigaciones resultaran exitosas. En economía ocurre lo mismo.– Sea preciso, por favor.– Si usted quiere que algo que hoy no es factible en el futuro lo sea, o consigue más recursos o modifica la tecnología. Lo demás confunde los deseos con las realidades posibles, algo contraproducente desde el punto de vista práctico. Cuando actuamos como profesionales los economistas formulamos propuestas para que se pueda obtener lo mejor, pero dentro de lo posible. Los médicos, los arquitectos y los que ubican satélites en el espacio, hacen exactamente lo mismo.– Pero los economistas no están siempre de acuerdo.– Es muy probable que con los astrónomos ocurra algo parecido, sólo que no nos enteramos porque a muy poca gente le interesa esta disputa. Pero entre colegas es fácil identificar si la raíz de la discrepancia tiene que ver con pensar en objetivos diferentes, contar con mayor o menor información, analizar de manera específica o apelar a lugares comunes, etc. Resulta patético escuchar en su país que en la cuestión de la mora con instituciones financieras, hay que ser “creativo”.– Queda, por último, la politización.– Importante, por la negativa. Claro que la relación que existe entre el análisis económico, la política económica y los resultados no es única. Si lo fuera metemos todo lo que se sabe en una computadora, el ministro de economía le plantea los objetivos e inmediatamente surgen las correspondientes medidas de política económica. Pero tampoco nos vayamos al otro lado, pretendiendo que cualquier deseo del político de turno se puede satisfacer en cualquier circunstancia, no durante un día sino de manera sostenida.– ¿Qué quiere decir esto?– Si el presidente de un país le ordena a su ministro de economía que ¡ya mismo! termine con la inflación, y éste les hace saber a los oferentes que quien esta noche sea sorprendido con bienes terminados sin vender será fusilado, el nivel de precios se desplomará y el ministro de economía será proclamado un genio. Entonces el presidente de la nación, luego de felicitarlo, le pedirá que mantenga el nuevo nivel de precios, pero esto será imposible porque se terminaron los stocks. Estoy siendo exagerado por razones didácticas, pero les ruego a los lectores que se acuerden de mí, cada vez que escuchen propuestas de política económica, para verificar cuán cerca o lejos están del ejercicio que acabo de plantear.– Don Mahbub, muchas gracias.
Fuente: La Nación