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El error que cambió para siempre el caso del misterioso asesinato de Tammy Jo Alexander en 1979
“Quien tenga la llave podrá abrir mi corazón”, rezaba el llavero junto a una joven sin vida en noviembre de 1979 en un campo de Caledonia, Nueva York. Aquel hallazgo dio inicio a uno de los enigmas policiales más oscuros de Estados Unidos. Durante 36 años, la falta de una denuncia formal impidió que la familia supiera la verdad, y aunque la víctima ya tiene nombre, la identidad del asesino aún es un misterio.La víctima tenía dos impactos de bala, uno en la espalda y otro en la cabeza. Una fuerte lluvia cayó sobre el lugar aquella noche y eliminó valiosas pruebas de ADN. A su vez, como no tenía identificación, la policía la registró bajo el pseudónimo “Cali Jane Doe”. Sin embargo, su nombre era Tammy Jo Alexander; nació el 2 de noviembre de 1963 en Georgia y vivió casi toda su adolescencia en Florida. En 1979, con 16 años, la joven escapó de su hogar. Como ella solía huir con frecuencia en camiones desde una parada cercana, sus parientes asumieron que simplemente quería iniciar una nueva vida. Como la familia no presentó una denuncia por desaparición ante las autoridades, ningún detective cruzó los datos del cadáver hallado en Nueva York con la adolescente. “Pensé que simplemente quería irse y empezar de cero”, dijo Pamela Dyson, la hermanastra de Tammy, sobre su desaparición.Durante 36 años, la identidad de la víctima permaneció en secreto. El exsheriff de Livingston, John York, mantuvo el expediente abierto hasta su retiro en 2013. Años después, análisis forenses en las prendas revelaron que la joven estuvo en California, Florida y Arizona. En 2010, los investigadores subieron una reconstrucción facial a una base pública de datos.Pero la resolución del enigma comenzó en 2015, cuando Laurel Nowell, una amiga de la infancia, intentó contactar a Tammy por internet. Al no hallar rastros, llamó a Pamela. Ambas sospecharon un trágico final y formalizaron la denuncia policial que omitieron en 1979. Carl Koppelman, un forense, cotejó la nueva lista de personas ausentes con la imagen de “Cali Jane Doe” y notó el parecido. Una muestra de ADN de Pamela confirmó la coincidencia el 26 de enero de 2015.La confirmación provocó un fuerte impacto emocional en la familia. “Nunca perdemos la esperanza”, declaró la mujer a ABC en 2024. “Siempre esperamos que algún día, en algún lugar, alguien ponga algo en el escritorio de un detective y que esa sea la clave del caso”, agregó.Por su parte, Julie Norris, prima de Tammy, reveló que eligió su empleo en una junta escolar con la ilusión de hallar a sus sobrinos. “Siempre pensé que uno de estos niños iba a aparecer y se parecería a Tammy, y entonces solo quedarían Tammy y sus hijos”, dijo.A pesar de este avance, el homicida sigue en libertad. Unos testigos vieron a Tammy por última vez en un restaurante con un hombre blanco, de 1,75 metros de estatura y lentes de sol en un vehículo familiar beige. “¿Conocemos a esta persona? No creo que forme parte de nuestra vida, pero nunca se sabe, tal vez sea alguien que conocemos personalmente”, concluyó Pamela.
Fuente: La Nación